Ayer finalmente decidí que no me apetecía ir al monte con los restos de los Mendizaleak, ya que solo quedaban Jon y Yolanda, además de Raquel y yo. Además esta tarde tengo consulta con el dermatólogo a las 18:25 (ahora voy en el metro a ello). Así que el día se ha convertido en un remanso de paz, para gozo de la parejita. Raquel ha organizado una salida a Punta Galea, cogiendo metro hasta Bidezábal. El plan le ha salido redondo, ha disfrutado como una enana. Me no hace gracia que a estas alturas esté descubriendo las bondades de Algorta, en fin. Yo he vuelto al camino de Sani. Ayer olvidé devolver la llave del ascensor a Tachón, la que usa Patri, y me cuesta nada ir hasta allí y deshacer el entuerto. Es lo que he hecho. En Sani he aprovechado para coger un par de libros de Ortega y Gasset, que me mola el tipo mucho. El regreso a casa en metro para ocuparme de mis tareas hogareñas: compras en LIDL, agasajar al Señorito y cocinas acelgas y pechuga de pavo al Air Fryer; la pechuga de ha hecho con un lugar de honor en nuestros menús. Después apalanque y dibujos, y lecturas y música. A media tarde hemos desmontado el Portátil de Raquel, que se lo llevarán mañana los de Celeris, y en su hueco he colocado el AllinOne de mis amores; he dejado hace un rato a Raquel encendiendo el PC, a ver qué tal se encuentra.
Un hombre que es dueño de sí mismo puede poner fin a un placer, con la misma facilidad que a un dolor.
Oscar WildeAhí va otro haiku 5-7-5 >>
El negro gato Ha dormido un buen rato: Llueve a las nueve
Trump da la orden de ataque y comienza el bombardeo de Irán
De hoy...
Las líneas de "lo pendiente" conducen al infinito, desde trayectorias paralelas al olvido y a la necesidad de olvido. Puedo pasar hoja tras hoja y no terminar nunca, nunca hasta sentir el supinador hirviendo en el desgaste de un pozo sin fondo. Por todo esto no me negado el acceso a las calles de primera hora, poco después de que Raquel saliera bien abrigada al encuentro de su mundo yóguico. Sin embargo yo, una sudadera negra excesivamente ajustada al talle de mi tronco y unas zapatillas con suela ortopédica han sido el soporte esencial sobre el que he construido mi audacia de buena mañana.
Por la margen derecha hasta el polideportivo de Deusto, hasta su calle que perpendicular me lleva al acceso al Mercadona, donde reponer grisinis, tofu, maíz y poco más de escaso interés. Con la mochila a tope cojo el metro para salir por la boca de Zabalbide: he de ir a donde mi china a recuperar el recogedor rojo que olvidé ayer -gris ha tenido que ser, el rojo voló -. Y a casa, que hay mucho que hacer.
A Raquel me la encuentro en la calle, frente al Vaquero; coincidencias que pasan. Regresa sin ánimo de tareas que se puso a sí misma pocas horas antes. Ya no tiene ganas de cambiar la tierra a las plantas del salón. Ya no le apetece bajar al LIDL a comprar movidas. Ya me toca hacer el bufón para recuperar las ganas y regenerar la voluntad perdida. Para ello bajo al LIDL a por tierra, leche, agua carbonatada, manzanas, y movidas. Con todo el surtido preparado con delicadeza Raquel sonríe y se pone a la tarea: en la terraza hace trasplante de maceta y relleno de sustrato. Q...
Después de muchos días de intensidad invernal, ventoleras, aguaceros, frioleras, después de todos esos avatares meteorológicos por fin se instaura el sol tras un azul celeste y algunas dispersas nubes blancas de algodón. El pensamiento se convierte en fértil imaginación y grita movimientos corporales; el protagonista cede al impulso y se concentra en resolver cuestiones pendientes: las coladas imposibles, el montaje en interior de las modulaciones de IKEA, las que alcanzan las más altas alturas, y la recreación en colores suntuosos del inagotable arsenal de inesperados momentos picassianos. Un sindiós maravilloso. Por cierto que el asunto de la fuga de agua de Conchi sobre nuestro hermoso WC en San Ignacio está bien encaminado. Se ha localizado el goteo en el sistema tubular del inodoro de la vecina del 4º y ya están los fontaneros del seguro ocupándose de la reparación del desperfecto; queda por ver cómo dejarán los acabados, que siempre suele ser un asunto espinoso; ya se verá. Lo dicho: colada de ropa de color en el tendedero giratorio; módulos blancos perfectamente ubicados en el lugar predestinado y cocineo tranquilo. El menú del mediodía es uno de los predilectos de esta temporada: vainas con puré de las patatas y pechuga de pavo asada en la Air Fryer; sabrosos manjares y delicadamente digestivos. El momento "digestión" lo ejecuto en la cama, sesteando tranquilo y en penumbra; superior. De la cama a la butaca a dibujar mundos interiores y mundos imprevistos, algunos hermosos. Y mientras Raquel se contorsiona en su rato de yoga yo me concentro en el troceo de las manzanas, el tofu y el queso fresco, y lo aliño todo ello con orégano, jengibre, vinagre de arroz y aceite de oliva virgen extra de José Antonio; y un tomate con el mismo aliño para el chache, mmm. Se cena y se acuestan a ver un capítulo de la 3ª temporada de Fargo, la que empieza con una escena de interrogatorio policial en el Berlín Oriental anterior a la caída del Muro; maravillosa escena. E...
Hay situaciones en mi vida en las que tomar una elección produce en mí una rasgadura emocional, dolorosa y urticante. Hoy podía haberme visto sacudido por un dudar de esa calaña, teniendo que elegir entre hacer un miércoles mendizalero y uno de salida en pareja a vivir la ilusión sencilla de redecorar el hogar; salida de monte con los Mendizaleak, salida de IKEA con Raquel. En otros tiempos quizás la balanza se hubiera inclinado hacia donde las presiones sociales hacían oír su voz, y no hacia donde mis pies deseaban moverse. En estos días mi vida suspira por la tranquilidad del hogar, por las cosas sencillas del hogar, por el calor de hogar. En mi casa está Raquel, está Indi, estoy yo, no necesito nadie más; esto es así y por razones que se no entiendo me cuesta proclamarlo a voz en grito... Que se entere el mundo entero: quiero vivir en paz y no gastar mi tiempo en situaciones que no me interesan, que no me estimulan. Venga, que ya lo he dicho, y dicho queda. Hemos madrugado como últimamente, mucho. El madrugón ha tenido su momentito de sindiós, cuando Indi ha rugido de esa manera que ruge cuando se le viene a la boza un vómito, cuando ha vomitado babas. Hemos supuesto que algo le sentó mal ayer, que ya estaba un poco raro, quizás el jamón de Basarretxe, que venía con bastante grasa. No sé, el caso es que el resto del día ha estado normal, o casi, porque menudos mimos... Se limpian las babas del suelo y a seguir. Un rato de PC. Raquel un rato de yoga. Y poco antes de las diez hemos salido con destino IKEA. De camino al garaje hemos hecho un quiebro p¡¡¡ara ir a ver el local que quiere alquilar por un día Raquel para celebrar con sus íntimos su jubilosa prejubilación; está en la plaza del Hamilton; no había nadie y posponemos la visita a otra hora, cuando se supone que habrá alguien... IKEA. El objetivo fundamental es comprar un par de cosas; un módulo idéntico a los colgantes del salón para ampliar el almacenaje de libros; y una lámpara a pilas para colgar...
Otro día más la actividad tiene su inicio cuando aún falta mucho para que el astro rey haga sus intentos por tomar posesión del cielo: aún así su luz se ha de filtrar sobre todos nosotros. Son las 5:15 e Indi, aupado encima de mi cuerpo yaciente, reclama que se dé comienzo a la sesión matutina de cepillados y alimentación. No hay otra: me levanto, me desvisto del modo nocturno y me coloco los pantalones del modo casero matinal, ésos que Raquel me donó cuando iban derechitos a la basura samaritana. Tras un par de horas largas de actividades rutinarias, tanto gatunas como personales (PC: noticias, y bitácoras variadas) mi voluntad retoma un plan de hace un par de días: colocar la elíptica en primer plano y dedicar a ella sesiones diarias de pedaleo y sudor. No cedo y me entrego, pero espero a que amanezca y a que todas las luminarias se apaguen en casa. Son las 8:31 cuando doy banderazo de salida al recorrido hacia ninguna parte. Música de la lista de "canciones que me gustan" y ropa de batalla total; bermudas recortadas de un pantalón de chándal listo para tirar y camiseta blanca ultrasobada. Durante 50:02 minutos y los correspondientes kilómetros (el simbolismo más palmario que representa los tiempos que habitamos) me dejo llevar por la furia incontenible que pugna por salir y... que sale. Una sudada en condiciones que pide a gritos una ducha y un cadencioso retorno a las pulsaciones en descanso. Las actividades previstas se enmarcan en la lista pluscuamperfecta de un hombre que ansía la paz: el hogar se redime en mí. Dos asuntos candentes: uno, poner a lavar la ropa de cama y llevarla a secar a la lavandería de la calle Santutxu, la habitual en mis correrías; dos, bajar carrito en mano al LIDL a reponer elementos prioritarios de nuestra cotidianeidad alimentaria, las botellas de agua con gas, las de leche entera fresca, los yogures naturales cremosos, las cebollas y las patatas, las menguantes latas de bonito en aceite de oliva, los cacahuetes que no había (...
Las 5:05, comenzamos. A las 9:30 nos vamos a Sani por la margen derecha. Al inicio del regreso, en Sani, nos encontramos con R., que está estupenda, mejor que hace unos años -me comenta que lleva un par de años sin fumar... ah, eso era-; lleva en su regazo una perrita muy mona. Regresamos parando en el BM de Sarriko a comprar tarrinas con gelatina de las que le entusiasman a Indi, y subiendo al metro en Deusto, en la Avenida del Ejército le pese a quien le pese. Salimos a la superficie en Santutxu, en el Carmelo. En casa. Nos ocupamos de las tareas más deliciosas de cada día, las cotidianas, como su nombre indica. La colada la tenemos que quitar del tendedero porque se ha puesto a llover en serio; me ayuda Raquel. La comida del día es de sencilla elaboración: la crema de berza que aún nos quedaba en la nevera; los champiñones que compró Raquel en el LIDL, para acompañar a... una pechuga de pavo a la Air Fryer. Poco trabajo y buena digestión. Recogemos el asunto y cada cual a su relax. Raquel... ni idea; yo a la cama a escrolear un rato y a dormitar tan a gusto. Nos incorporamos a eso de las cinco, cuando sale Raquel a sus yogas y sus cosas. Nos instalamos en la butaca y continuamos con la lectura de "Filosofía del budismo zen" de Byung-Chul Han, un placer y una gran concentración. Estoy maravillándome con la experiencia de los haikus.
Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta. Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser 9Atrapado en la Lavandería
martes, 27 de enero de 2026
Son las seis y media. He retirado las sábanas pocos minutos pasados las cinco, cansado de estar despierto y molesto por un insistente dolor de cabeza, uno del tipo "sinusítico". Indi duerme entre Raquel y yo, calentito y arropado por el abrazo dulce de mi nena preciosa; una estampa cargada de amor. Llevo toda la noche con la sensación de que tengo que espabilar para continuar con el dibujo que dejé anoche sin terminar, ése que estoy decorando a base de puntitos y trazos delicados -una auténtica obra de orfebrería contemporánea-, pero soy consciente de que esa labor tiene que esperar a dar cumplimiento de las actividades de la primera hora diaria, cuando leo e inspecciono el pasado -una labor que diferentes estamentos han considerado no sólo poco útil sino incluso perniciosa o al menos innecesario; esto lo sugieren los estamentos que no han alcanzado la paz con su pasado, por la incapacidad de asumir errores y fracasos; lo típico- y, más prioritario aún, cuando preparo café, cago, cepillo al gatito y le doy besos y abrazos a pesar de su escabullirse sin éxito. Así que he cagado, dos veces de momento, he tomado un café de Sumatra, Raquel me ha preparado una poción de Fluimucil más por vicio que por efectividad manifiesta -ella, aunque no lo quiera reconocer, aún cree en la magia-, he repasado las entradas de la bitácora correspondientes a los 28 de enero que están registradas en la base de datos -algunas muy interesantes- y, por último, estoy escribiendo lo pendiente de ayer martes, donde poco o mucho algo tuvo que suceder que pueda ser expuesto con palabras y silencios. Ayer, martes 27. Un día de invierno invierno, con su frío intenso, su lluvia persistente, su viento desagradable, con todo lo necesario para cumplir a rajatabla el esquema que le toca cumplir. Martes, y como es martes hoy hay conexión a las ocho con Castro, para que Maite nos ponga las pilas y no nos deje desamparados en manos de nuestra pereza congénita. Brazos, hoy brazos. Siendo sincero he de ...
5:00. Arriba y a lo habitual. 8:30. Corte de pelo, ducha y afeitado. 9:30. BM. Leche, verduras, embutido y queso, y 4 de tisúes. 10:15. Casa. Raquel sale a dar una vuelta. Yo preparo crema de calabacín, champús y pechuga pollo para Air Fryer. 13:30. Comemos lo cocinado. 14:30 a 17:25. Cama viendo dos capítulos de Andor. XX:XX. MOCOS SIN PARAR.