Con la ayuda de un pincel, unta la carne con mostaza de Dijon para repartirla de manera uniforme por toda la pieza.
Espolvorea toda la superficie con tomillo y romero. Salpimenta generosamente y añade el ajo picado.
Calienta a fuego fuerte una plancha de hierro o una sartén de fondo grueso y sella la carne por todas sus caras. No importa que quede cruda en el interior.
Precalienta el horno a 150º e introduce la carne durante 20 minutos.
Deja reposar la carne al menos 10 minutos bien tapada para que no pierda temperatura y córtala en rodajas finas.
Sirve la carne con una guarnición de coliflor y romanesco al vapor.
El truco final A diferencia de la carne de cerdo blanco, el cerdo ibérico admite una cocción más suave y poder servirlo ligeramente rosado.
Pon el horno a precalentar a 200ºC y mientras alcanza la temperatura abre el aguacate partiéndolo en dos mitades iguales. Desecha el hueso.
Casca un huevo y rellena con él el hueco que ha dejado el hueso. Procura que la yema quede intacta. Si los huevos son grandes es posible que te sobre parte de la clara.
Sazona a tu gusto e introduce en el horno durante 10 minutos. El calor ha de venir solo de la parte de abajo.
En ese tiempo pela el plátano y pártelo por la mitad a lo largo. Hazlo con un poco de aceite de oliva a la plancha en una sartén. Reserva.
Retira el aguacate del horno antes de que la yema se cocine demasiado y se seque.
Sirve junto al plátano y espolvorea el cebollino por encima.
Para preparar el sofrito: pon la cazuela en el fuego con un chorro de aceite de oliva y la cebolla cortada muy pequeña. Se tiene que cocer lentamente hasta que quede una textura como de confitura. A continuación, añade los dientes de ajo picados y los tomates grandes maduros rallados. Sala y deja cocer a fuego bajo durante una media hora.
Pasa el bacalao desmigado por la plancha para que suelte toda el agua y añádelo al sofrito (reserva un par o tres de porciones). Da unas cuantas vueltas.
Agrega el arroz bomba, sofríelo un poco y vierte el caldo de verduras caliente (por cada medida de arroz se tienen que poner tres de caldo). Cuece aproximadamente 18 minutos, si es necesario añade algo más de caldo.
Unos minutos antes de que acabe la cocción, añade los ramilletes de coliflor (reserva unos cuantos para decorar) y rectifica de sal.
Retira del fuego y decora por encima con las porciones de bacalao y los ramilletes de coliflor reservados. Sirve.
Lunes de patata y no es la campera. Échale valor y añade un extra de sabor mediterráneo. Una base de patata con gajos pelados de naranja, tiras de bacalao y un toque de aceituna negra. Y para los más valientes se le puede añadir algo de anchoa y de puerro rehogado. Esta ensalada es una versión simplificada de la de Manu Urbano, el chef del restaurante La Malaje (Madrid), ganadora del I Concurso de Ensaladas realizadas con AOVE de Castilla-La Mancha celebrado en la World Olive Oil Exhibition.
Martes libanés. Si aún no te has atrevido con el cuscús, el verano es un buen momento para hacerlo. Esta base de sémola de trigo puede ser el mejor comienzo para dar rienda suelta a tu imaginación y los ingredientes que tienes por la nevera. Es el ingrediente principal del tabulé, la ensalada libanesa de referencia (con permiso del pepino y el yogur). Toma nota de la receta: hidrata el cuscús con caldo de verduras, para darle más sabor, y añade en trozos muy pequeños tomate y cebolla. Pica muy finito mucho perejil y hierbabuena, y aliña con aceite, sal, y zumo de limón.
Miércoles de atún y judías verdes. Nos inspiramos en, ni más ni menos, que una creación de Joan Roca. Es sencilla, plato único y sanísima, más no se puede pedir. Tacos de atún macerados en soja (15 minutos) con un toque de plancha y judías verdes (ya enfriadas), todo aliñado con AOVE, sal, aceite de sésamo y unas chispitas de semillas de sésamo. Para un extra de color añadir el detalle final: shiso morado.
Jueves para golosos. Protagonizada por frutas de temporada, con base de mezclum, unas lascas de foie, un toque dulce de frutos secos caramelizados o alguna fruta confitada bañados una reducción de Pedro Ximénez, puede ser la ensalada 'bestseller' del verano. En L´Olleta (Altea) la hacen con fresas, virutas de parmesano y caramelizan unos frutos secos, y en El Jardí d´Alguire (Lleida) con higos 'asustados' en la parrilla y caramelizan trocitos de manzan...
Nunca le digas a un hombre “¿podrías...?”: de este modo, percibirá la pregunta como teórica. Por ejemplo, no debes preguntarle “¿Podrías llamar a los vecinos?”, Ya que la respuesta “sí” significaría: “Sí, teóricamente, podría hacerlo”. Por lo tanto, es mejor reformular dicha petición implícita por otra más clara: “Llama, por favor, a los vecinos”.
Si quieres que alguien se sienta incómodo o perturbado, durante la conversación, de vez en cuando, mírale al centro de su frente.
Si tu interlocutor evade una pregunta o se calla algo, simplemente realiza una pausa en la conversación mientras continúas mirándolo a los ojos. Se sentirá incómodo por detenerte en la conversación y continuará hablando. Tal vez, con este gesto, divulgue con más detalle lo que necesitas saber, o bien confiese la verdad (si es que está mintiendo), creyendo que tu silencio y tu mirada fija son una señal clara de que lo has adivinado todo.
Si deseas establecer relaciones con alguien (por ejemplo, en la oficina), simplemente dirígete a esta persona pidiéndole que te cuente o explique algo, incluso si ya conoces la respuesta. Esto cambiará su actitud hacia ti para bien.
Al hacer una pregunta, es mejor que asientas implícitamente con la cabeza. Lo más probable es que obtengas una respuesta afirmativa. Pero ten cuidado: este truco es el más utilizado por las empresas de hostelería, para que los clientes pidan más o elijan platillos más costosos.
Si una persona está muy concentrada en su trabajo (por ejemplo, en una conversación seria por teléfono), puedes extender tu mano y ella te dará aquello que está sosteniendo en ese momento. Luego, probablemente, ni siquiera lo recordará. El truco funciona también al revés: puedes entregarle algo y ni siquiera lo notará.
Basta con decirle a la ligera a otra persona que algo, obviamente, está más allá de sus posibilidades, para que esta haga todo lo posible para demostrar lo contrario.leer más
Para poder usar esta técnica, es preciso que las pechugas de pollo se hayan congelado de una en una o varias en una bolsa pero colocándolas en plano, y separadas unas de otras de forma que al congelarse no se peguen unas a otras formando un bloque de pollo.
Es conveniente comprar las pechugas enteras (sin filetear) y que sean de tamaño y forma similar para que después, al hornearlas, nos queden bien, cocinadas de manera homogénea. También conviene, -antes de congelar las pechugas- limpiarlas de grasas y telillas que puedan tener.
Cómo cocinar pechugas de pollo sin descongelarlas
Sacamos las pechugas del congelador y ponemos el horno a precalentar con calor arriba y abajo a 220º. En unos cinco o diez minutos, el horno estará listo para hacer su trabajo. En ese tiempo, vamos a preparar las pechugas para que queden en su punto. Lo primero, las colocamos en la fuente o plancha donde las vayamos a hornear, así, congeladas, directas desde la bolsa.
Para que queden jugosas por dentro y con un agradable crujiente especiado en el exterior, vamos a preparar una mezcla de pan rallado, queso parmesano, cebolla crujiente y pimentón, que las protegerá del horneado y a la vez las dejará perfectamente condimentadas. Para que se una bien, añadid un poco de aceite de oliva a la mezcla y removed bien. Podéis usar hierbas aromáticas o cualquier ingrediente de vuestro gusto.
Barnizamos un poco las pechugas con aceite de oliva y espolvoreamos nuestra mezcla de condimentos y mezcla de pan. También se puede optar por dar esa capa de "barnizado" con mostaza en lugar de con aceite, si os gusta un sabor más potente.
Rebozado Pechugas
Después, cubrimos las pechugas con la mezcla de pan, queso y especias y apretamos un poco con las manos para que se pegue bien. Metemos las pechugas en el horno cuando estén ya listas para hornear y dejamos que se cocinen hasta dorar la cobertura de pan. Normalmente ...
Empezamos con una de las recetas favoritas de los niños. Para hacer estas hamburguesas de simply recipes, en primer lugar escurre dos latas grandes de atún en aceite (300gr. aproximadamente) y coloca el atún en un bol.
Añade dos cucharaditas de mostaza, 100gr. de pan blanco desmenuzado, una cucharada de zumo de limón, una cucharada de agua, dos cucharadas de perejil picado, otras dos cucharadas de cebollino (o cebolla dulce) también picado, tabasco (opcional), un huevo crudo, sal y pimienta al gusto.
Mézclalo todo bien, divide la mezcla en cuatro bolas y aplástalas para hacer las hamburguesas. Por último, pon una sartén al fuego con una gota de aceite y cocina tus hamburguesas a la plancha, unos 3-4 minutos por cada lado.
2. Tomate relleno de ensalada de atún
Para preparar esta receta de honey and birch, primero corta la parte superior de cuatro tomates medianos y vacíalos con una cuchara.
A continuación coloca en un bol dos latas medianas de atún escurrido (280gr. aprox), una zanahoria pelada y troceada, un par de tallos de apio picados, una cucharada de cilantro fresco picado, dos cucharadas de mahonesa y sal, mézclalo todo bien y rellena cada tomate.
3. Pastel de atún
Genial receta de bocados de cielo para una cena sana, fácil y económica.
Mezcla en un bol tres latas pequeñas de atún (de 80gr. cada una), ocho palitos de cangrejo, tres cucharadas de mayonesa y otras tres de salsa de tomate, 3 huevos y una pizca de sal y pimienta. Tritura todos los ingredientes con una batidora hasta conseguir una crema suave y homogénea.
Vierte la mezcla en un recipiente de silicona apto para microondas, cuécelo durante 7 minutos a potencia máxima (800W) y déjalo reposar otros 5 minutos sin abrir la puerta. Desmolda el pastel y ¡a comer!
4. Aguacates rellenos
Continuamos con esta receta de the stay at home chef lista para comer en menos de 10 minut...
Empezamos con esta sencilla y rápida receta de dear crissy. Primero separa, lava y seca las hojas de una lechuga iceberg. A continuación corta una pechuga de pollo en dados, sazónala con sal, pimienta y ajo en polvo, y saltéala en una sartén a fuego medio hasta que esté hecha.
Por último, retira la carne de dos aguacates y machácalos en un bol hasta que esté cremoso. Cubre cada hoja de lechuga con una capa de aguacate, añade un par de cucharadas de pollo troceado y una cucharadita de tu salsa favorita (salsa de tomate natural, curry, pesto, chile…)
2. Tomate relleno de huevo
En give recipe nos proponen esta cena fácil de preparar y que no te llevará más de 30 minutos.
Solo tienes que cortar la parte superior de los tomates y retirar la pulpa y las semillas con una cuchara, colocarlos sobre una bandeja de horno, romper un huevo en cada tomate y rociárlos con un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal y pimienta.
Hornéalos unos 20-25 minutos con el horno previamente precalentado a 200º, y sírvelos con un poco de cebollino picado por encima y acompañados de pan tostado.
3. Pechugas de pollo rellenas
Para hacer esta receta de little bits of real food & real talk, primero mezcla en un bol 2 quesitos, 250gr. de espinacas cocidas al vapor o salteadas, un bote pequeño de corazones de alcachofas cocidos, una pizca de ajo en polvo, sal y pimienta.
Después estira dos pechugas de pollo cortadas en filetes finos y sazónalos con sal y pimienta. Coloca una cucharada de la mezcla sobre cada filete de pechuga de pollo, enróllalos y sujétalos con palillos para que no se deshagan los rollos.
Colóca los rollitos de pollo sobre una bandeja de horno, y ásalos con el horno previamente precalentado a 200º durante 20-25 minutos, hasta que estén doraditos.
Pero... ¿Cuál es la receta perfecta? En palabras de Michel, hay que tener en cuenta diferentes factores. El primero es el tamaño total de la hamburguesa, el cual no debe superar los 7 centímetros de alto y 5 centímetros de ancho (a lo que se le suman 2 centímetros más del pan). Partiendo de esta base, la «burger» idónea se basa en nueve capas:
Pan de hamburguesa rociado con aceite de semillas de sésamo. Es vital que esté caliente en el momento de ser servido, pues este factor estimula el sabor de la hamburguesa en la boca. Además, mantiene el pan «seco» hasta el último bocado.
Una ligera capa de salsa Chipotle (típica en México).
Lechuga Iceberg seca, crujiente y pepinillo en rodajas.
Una única rodaja de un centímetro de tomate. A pesar de que no nombra un tipo concreto, aconseja uno que desprenda un buen aroma.
Dos lonchas de jamón serrano pasado por la plancha y tres aros de cebolla. Esta es la segunda capa «crujiente» de la receta.
Dos lonchas de queso Camembert. Es importante añadirlas a la carne para que adquiera ese sabor salado y se funda.
La hamburguesa. Debe ser de un centímetro de alto, de carne Wagyu y estar sazonada con sal, pimienta e incluir cebolla finamente picada.