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21 La casa del ahorcadolunes, 22 de marzo de 2021 Mientras Juan Soto Ivars siga opinando, la cosa no puede estar tan mal. El columnista y escritor lleva años asomándose a los bordes del sentido común, avistando censuras, cancelaciones, excesos bienintencionados y tonterías de toda laya que pasan por modernidad y solo consiguen hacer callar a alguien. Su labor diaria es fundamental: contemplar la degeneración de los valores clásicos, denunciarlo y asumir las consecuencias. Como todavía no le han domesticado, ya digo, podemos alarmarnos lo justo. Ahora entrega un largo trabajo, sólido y chispeante, sobre la noción que agrupa toda la deriva ofendidita de nuestro tiempo: el tabú. Hablamos con él sobre 'La casa del ahorcado' (Debate) por correo electrónico.
***PREGUNTA En la solapa de tu libro se lee: "Tiene un hijo y desde ese momento todo lo demás le da un poco igual". Es una buena forma de desmitificar la propia publicación de un libro, para empezar.
RESPUESTA Lo que he descubierto es que la comparación entre tener un hijo y escribir un libro es una soberana gilipollez. Un libro lo puede escribir cualquiera; criar un hijo es otro cantar.
***PREGUNTA ¿Ahora con hijo te sientes más vulnerable o más fuerte frente a la crítica y las polémicas? Te juegas, como suele decirse, su pan.
RESPUESTA Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien, que es muy diferente a seguir siendo hijo de alguien, en primer lugar porque ya no eres tú el ombligo del mundo. Esta atenuación del narcisismo la he notado, por ejemplo, cuando Cristina Fallarás decide que le conviene acusarme de maltratador y violento en Twitter por un artículo mío justo cuando está promocionando su libro, ¡qué casualidad! Antes de tener a Alejandro, ese episodio me hubiera podrido unos días, pero me pilló cambiando pañales, y dije: ¡a su salud! Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien y ya no soy el ombligo del mundo
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22 Serie Valle de Lágrimasdomingo, 24 de enero de 2021 :format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Ff51%2F594%2Faae%2Ff51594aae357cc89648c509b1c20f88d.jpg) Valle de lágrimas evoca el conflicto del Yom Kippur y la complejidad de una sociedad y de un país simbolizados en el ejército Estado. Ejército. No puede decirse que exista en Israel una distancia conceptual ni orgánica entre las fuerzas armadas y la población, menos aún cuando los 'civiles' están sometidos a una disciplina de entrenamiento para prevenirse del lanzamiento de cohetes y cuando la edad de los reservistas se prolonga hasta los 45 años, en el contexto de un servicio militar intensivo —tres años, en el caso de los varones— que también concierne a las mujeres y a todas las minorías. Incluidas la drusa, la católica y hasta la árabe, en circunstancias especiales.
Los israelíes, en cierto modo, son el ejército, en cuanto el ejército es el mito fundacional contemporáneo, como explica Pierre Razoux en un tratado del 'Tsaha' que publicó hace unos años Inédita editorial, y que reflexiona sobre una idea genuina del politólogo Alain Dieckhoff: hay Estados que tienen un ejército y hay ejércitos que tienen un Estado.
Se refiere en este último sentido a Israel. Puede que hiperbólicamente, pero también reflejando, así hace también Razoux, que la existencia del ejército de Israel antecede incluso a la creación del propio Estado oficial. Y se arraiga en la fechoría de un atentado terrorista concebido contra la 'ocupación' británica en el Hotel Rey David de Jerusalén (1946).
Murieron 96 personas, casi todas ellas de las fuerzas 'coloniales'.
E irritó a la Administración londinense sobremanera que Benjamin Netanhayu, siendo primer ministro, formara parte de las personalidades que conmemoraron 'la hazaña' en 2006, seis décadas después, pero el relato de la opresión no se explica sin los hitos de la resistencia, como no se explica la historia contemporánea de Israel sin la tradición de los condotieros militares, fuera cual fuera su idiosincrasia ideológica.
Hablamos de B...leer más | #serie - #valledelagrimas - #paraver - #israel - #palestina - #guerra
23 Vladímir Mayakovski Vladímir Vladímirovich Mayakovski (en ruso: Владимир Владимирович Маяковский. Baghdati, Gobernación de Kutaisi, Imperio ruso, 7 de juliojul./ 19 de julio de 1893greg. - Moscú, 14 de abril de 1930) fue un poeta y dramaturgo revolucionario ruso-soviético, y una de las figuras más relevantes de la poesía rusa de comienzos del siglo XX. Fue iniciador del futurismo ruso. De hecho publicó en 1912, junto con David Burliuk y Velimir Jlébnikov, su manifiesto La bofetada al gusto del público (Пощёчина общественному вкусу).
Miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, fue también defensor de la Revolución de Octubre de 1917 y se encargó de hacer propaganda de la Unión Soviética por todo el mundo.
Se suicidó el 14 de abril de 1930, de un disparo en el corazón.
Vida
Mayakovski nació en el pueblo de Baghdati (de 1940 a 1990 llamado "Mayakovski" en su honor), en Georgia, en 1893. Era hijo de un inspector forestal. Tras la muerte de su padre, en 1906, se trasladó a Moscú, donde estudió pintura.
Se entusiasmó con el futurismo, por lo que sus primeros poemas, por ejemplo, La nube en pantalones y La flauta vertebral son inspiraciones en el marco de dicha corriente. Su actividad política se inició durante el zarismo; se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, lo que le acarreará una retahíla de persecuciones y la sombra solitaria y agobiante de la cárcel. Allí emprendería su tarea poética.
Al consumarse la victoria de la Revolución de Octubre de 1917, apoyó la política cultural de la administración bolchevique. Empleó una gran diversidad de procedimientos para cautivar a las multitudes, aba... leer más | #poesia - #rusia - #urss - #comunismo - #futurismo - #biografia
24 Wilhelm «Willi» Münzenberglunes, 05 de febrero de 2018  Wilhelm «Willi» Münzenberg (14 de agosto de 1889, Erfurt - junio de 1940, Saint-Marcellin, Isère, Francia) fue un activista comunista alemán, primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud en 1919-1920 e iniciador de la Ayuda Internacional de los Trabajadores en 1921. Fue un gran propagandista para el Partido Comunista de Alemania (KPD) durante la República de Weimar, pero luego se desencantaría con el comunismo debido a la Gran Purga de Stalin en la década de 1930, aunque seguiría apoyando a organizaciones comunistas en Europa occidental.
Primeros años Willi Münzenberg nació el 14 de agosto en 1889 en Erfurt, Turingia, hijo de un tabernero. Creció en la pobreza. En su juventud se involucró en los sindicatos y en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Tras la división del SPD en 1914 en una mayoría moderada (partido conocido como el SPD Mayoritario, MSPD) y la minoría radical (conocido como SPD Indenpendiente, USPD) sobre el asunto de la Primera Guerra Mundial, Münzenberg se puso del lado de la facción independiente.
Durante la Primera Guerra Mundial, Münzenberg visitó a menudo a Vladímir Lenin en su casa de Zúrich, Suiza. En 1918, Münzenberg fue uno de los miembros fundadores del Partido Comunista de Alemania.
Münzenberg también fue presidente de la Internacional Comunista de la Juventud, siendo el delegado de la misma en el 2.º Congreso Mundial de la Internacional Comunista.
Carrera política En 1924, Münzenberg fue elegido para el Reichstag, y sirvió como miembro hasta la prohibición del Partido Comunista de Alemania en 1933. Münzenberg fue uno de los pocos líderes del Partido con orígenes en la clase obrera, un hecho que suponía un inmenso orgullo para Münzenberg.
Durante el periodo de Weimar, Münzenberg ganó la reputación de propagandista brillante. Su primer éxito fue su campaña para recaudar dinero y alimentos para la hambruna rusa de 1921. En 1924 lanzó Arbeiter-Illustrierte-Zeitung, que se... leer más | #URSS - #comunismo - #alemania - #nazismo
25 Cataluña o el totalismo mágicomartes, 25 de agosto de 2015 El dogma independentista está impulsado desde las instituciones de Gobierno. Impera un monopolio de propaganda, pero la Generalitat está obligada a salvaguardar la igualdad de derechos de los ciudadanos. Hace 10 años, Artur Mas participó en una tertulia de Cuatro. Llamaba la atención que en momento alguno expresase sus opiniones personales o como líder de partido. Era Cataluña la que hablaba por su boca: “Cataluña quiere esto”, “Cataluña nunca tolerará aquello”, etcétera. Al serle hecha la observación que resultaba impropio asumir esa condición de portavoz, siendo además el suyo un partido de oposición minoritario, quedó por un momento desconcertado. Le salvó otro contertulio, hombre de orden, protestando por el desacato de que era objeto el ilustre invitado. Pero tampoco hacía falta la crispación del Estatut. En un congreso celebrado en la Universidad de Ohio en 2000, el filósofo Rubert de Ventós, pasado al independentismo desde que en su estancia en la Corte como senador se sintiera forastero (sic),desarrolló todo un discurso de ruptura con España cuyo supuesto emisor era una y otra y otra vez Cataluña. Me permití preguntarle si es que Cataluña, al modo de la Virgen, se le aparecía todas las noches para darle a conocer sus pensamientos. Hoy Mas afirma que quien vote contra él, vota contra Cataluña.
El fenómeno es habitual en los nacionalismos radicales, pero hasta la década anterior fue minoritario en Cataluña, caracterizada precisamente por el pluralismo de su mapa político, la interacción entre corrientes progresistas y catalanistas, y el predominio claro del autonomismo sobre las corrientes soberanistas. Cierto que como advirtiera Pierre Vilar, la mitificación del pasado anterior a 1714 y el menosprecio de Castilla entre los intelectuales, se hallaban muy arraigados, sobre el telón de fondo bien real del desfase existente entre la modernización catalana y el atraso relativo de España. La frustración política adicional de la reforma del Estatut y la...leer más | #cataluña
26 La ceguera voluntaria: Christian Jelenlunes, 05 de febrero de 2018  Los grandes hechos de la historia, y también los pequeños o aparentemente insignificantes, suelen tener una trama secreta, a la que pocos tienen acceso. De ahí que en el teatro de la política las cosas a menudo no son como parecen ser.
Hace poco John Bolton fue entrevistado por la cadena CNN. Bolton fue asesor de Seguridad de la Casa Blanca con Trump, pero antes este halcón republicano, decididamente intervencionista en política exterior, trabajó en las administraciones de Reagan, Bush padre e hijo, y llegó a ser representante permanente de su país ante Naciones Unidas.
Fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak (2003) que derrocó a Sadam Husein, con la excusa de que allí había armas de destrucción masiva, algo que jamás se comprobó, pese a toda la maquinaria publicitaria que se montó para convencer a la opinión pública internacional.
En la entrevista, cuando el periodista dijo que «no se necesita ser brillante para intentar un golpe de estado», Bolton manifestó su desacuerdo (quizá la frase hirió su orgullo): «Como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí sino en otros países, puedo decir que requiere de mucho trabajo», pero rehusó hacer precisiones. De todas maneras es conocida la larga historia del país del norte en la promoción de golpes de estado, como es habitual en toda nación que tenga ambiciones expansionistas.
En la primera mitad del Siglo veinte hubo dos grandes estrategas de la propaganda política que hicieron escuela (prueba de ello son los émulos actuales), y cuya eficiencia marcó el rumbo de la historia: Willi Münzenberg y Joseph Goebbels, ambos nacidos en Alemania, pero que trabajaron para causas diferentes, cuyos regímenes tenían en común la vocación totalitaria y el engañar a las masas, incluyendo a buena parte de la intelectualidad. Estas ideologías que lograron destruir millones de vidas humanas, convirtieron ese siglo en un infierno, y hoy reaparecen en muchos lugares del planeta remozadas, con e... leer más |
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