Pelamos y cortamos en dados no muy pequeños la patata y la cocemos en agua con sal hasta que esté tierna.
Retiramos, escurrimos el agua y dejamos enfriar.
Picamos finamente la cebolla y la colocamos en un pequeño bol con agua fría y un chorrito de vinagre para restarle fuerza y acidez.
Con la ayuda de una mandolina y extremando las precauciones laminar el calabacín. Las láminas no deben ser ni extremadamente finas porque se romperán ni demasiado gruesas porque no serían flexibles y también se romperían.
Una vez laminado lo colocamos en un bol donde lo rociaremos con el limón exprimido y dejamos marinar 5-10 minutos.
Preparar el relleno machacando con la ayuda de un tenedor la patata cocida y fría, el bonito desmenuzado, perejil picado, la cebolla también picada y el aderezo a base de yogur cremoso, mayonesa, mostaza, sal y pimienta negra recién molida, hasta obtener una mezcla uniforme.
En la fuente o molde que vayamos a usar engrasaremos el fondo con unas gotas de aceite de oliva que repartiremos bien.
Comenzamos colocando láminas de calabacín ligeramente superpuestas, a continuación un poco del rellano, aplastándolo hasta que quede al nivel, otra vez láminas de calabacín y así consecutivamente hasta terminar con calabacín.
Adornar con brotes o aromáticas frescas al gusto, también quedan bien unas oliva so algún encurtido que aporte contraste en el sabor, o si te gustan, unas anchoas en conserva.
Lo ideal es mantenerlo refrigerado hasta el momento del consumo.
Lo primero que haremos será cortar el puerro en trozos pequeños y mezclarlo bien con los huevos, el queso que hayamos elegido, el atún y un poco de sal y pimienta.
Una vez que hemos integrado bien todos los ingredientes introduciremos la masa resultante en un molde de silicona y lo meteremos en el horno durante unos 20 minutos a 200° C (recuerda que lo habremos precalentado previamente).
Cuando hayamos apagado el horno dejaremos reposar cinco minutos más en su interior para que se enfríe lentamente y cuaje más.
Puedes decorar al gusto, con tomatitos cherry asados, unas hojitas de albahaca o perejil. El sabor y el resultado te sorprenderá.
Si cambias el atún por 150 gramos de salmón a la plancha y unas hojas de espinacas, podrás preparar otra variante de este pastel salado.
Los acueductos de la rambla o barranco de Carcauz, son un sistema de acueductos y acequias de origen romano, que forman parte del límite municipal entre Felix y Vícar, en la provincia de Almería (España), y que transcurren a lo largo de la rambla de Carcauz, a las faldas de la sierra de Gádor. Lo forman tres acueductos de piedra de diferente tipología y las acequias que los comunican.
Historia El territorio en el que se asienta esta obra de ingeniería hidráulica formaba parte de la Hispania Ulterior y, posteriormente, quedaría localizado cerca del límite entre la Hispania Ulterior Baetica y la Hispania Ulterior Tarraconense, estimándose que la construcción de este sistema de irrigación corresponde aproximadamente a la época en la que se realizaron estas divisiones, entre los siglos II y I a.c.,[1] y estaba destinado al suministro de agua a las villas rurales que hoy ocupa el Poniente Almeriense.[2] De todas formas, según Lorenzo Cara Barrionuevo, hay que buscar su origen en el siglo XVI.[3]
El conjunto estuvo en funcionamiento hasta principios del siglo XX,[4] quedando posteriormente en ruina progresiva y a la espera de que la petición vecinal de que sea declarado como Bien de Interés Cultural salga adelante. A día de hoy, la mayor parte del caudal que recogería la acequia es transportado por tuberías modernas de plástico, en muchas ocasiones ocupando el canal original.
Acueducto de los 20 ojos Es el más grande y conocido de los tres, ya que es el que se encuentra más accesible y cercano a los núcleos poblacionales, es por ello por lo que suele ser denominado directamente como el acueducto de Carcauz, obviando los otros dos.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Un nuevo estudio de secuenciación del genoma ha descubierto la evidencia más temprana conocida de cría de animales híbridos. Los pormenores del descubrimiento se detallan en un artículo que bajo el título The genetic identity of the earliest human-made hybrid animals, the kungas of Syro-Mesopotamia se publica esta semana en la revista Science Advances.
En él se concluye que los llamados Kungas descenderían del cruce entre una hembra de asno doméstico y un macho de hemipo -Equus hemionus hemippus- una subespecie hoy extinta de asno salvaje sirio ya domesticado por los sumerios antes que los caballos.
Yo no lo quiero, lo juro. Yo quisiera que las cosas fueran de otra manera, pero lo que yo quiero no se corresponde con la realidad de los hechos. A mí me gustaría que todo fuera mucho más fluido y que las personas empatizaran francamente, sin engaños ni disimulos; pero no suele ser así, no en alguno de los que me «rodean», no. Hoy Joshua se ha presentado en casa y parecía que no hubieran pasado las semanas, los meses. Volvía a presentarse ante nosotros el rapsoda de los cojones, el altivo catedrático de las pelotas, el number one de nada. Venía pontificando, venía incordiando, venía pinchando al azar, venía y no quería marchar. Yo no quería hacerlo, pero lo he hecho: he mostrado mi cara más hosca, mi yo intransigente ha tomado la escena y he saltado a la yugular de sus tontas palabras, le he dado caña. Han sido varias las veces que le he mandado a la mierda, como suena, «A la Mierda» con mayúsculas. Yo no quería, pero no he podido evitarlo, o evitarme. Y a Joshua nada de esto le ha parecido bien; se ha disgustado bastante y era previsible. Cuando salía a regañadientes por el pasillo camino de la puerta, refunfuñaba, pero yo no he sabido lo que decía: no podía yo escuchar, mis orejas estaban protegidas con mis maravillosos auriculares nuevos, los de a 1€ de AliExpress, y no he escuchado sus argumentos furiosos. Justo ha llegado Ima y ella más tarde me ha explicado que iba lanzando fulgurantes lamentos «Que soy un viejo, que hay que respetarme»... otro clásico de la poesía medieval. Y ya digo, yo no quería que la situación desembocara en tragicomedia o en melodrama o en mierda puta. No quería que pasara así, pero así ha pasado. Y Raquel? Raquel sufriendo, sintiendo la impotencia, no sabiendo si llorar o cabrearse, no viendo una salida -yo tampoco la veo-, atascada entre sus deseos y las realidades, chocando de frente contra el muro de la incapacidad del poeta para hablar en prosa, o, más bien, para escuchar en prosa, o en verso, que da lo mismo, pero ...
La teoría establecida sobre la ruta por la que los pueblos de la Edad del Hielo alcanzaron el continente americano ha sido refutada por los científicos. Un estudio genético sin precedentes concluye que su supuesta ruta de entrada por un corredor entre Siberia y Alaska era “biológicamente inviable" para los primeros pobladores.
En el supuesto de que hubiera alguien allí (la actual Costa Este estadounidense), que no lo había, aparte de bisontes y secuoyas, bien podrían haber recibido a aquellos nautas de la Edad de Piedra al berlanguiano grito de «Españoles, os recibimos con alegría». Porque una vez más ha vuelto a la palestra la teoría de que fueron antepasados de los españoles los primeros en poner sus pies en el que luego sería Nuevo Mundo.
Todo empezó en 1999, cuando dos arqueólogos, Dennis Stanford y Bruce Bradley mostraron su creencia de que europeos provenientes del suroeste francés y la Cornisa Cantábrica habrían sido los primeros en llegar a América hace la friolera de entre 26.000 y 19.000 años. La teoría no fue muy bien recibida por la comunidad científica por aquel entonces.
Primero, por la dificultad de cruzar el Atlántico con la tecnología prehistórica. Unos 2.500 kilómetros. Y también por la ausencia en la llamada cultura Clovis (la que se cree la más ancestral de América) de ningún vestigio de arte parietal paleolítico.
Sin embargo Stanford y Bradley, como los legendarios pioneros Lewis y Clark, siguen dispuestos a mantener su teoría. Y ahora parece que han logrado aportar todas las pruebas necesarias: un conjunto de herramientas de piedra de «estilo» europeo (Solutrense) de 19.000 a 26.000 años de antigüedad, encontradas en seis lugares diferentes de EE.UU.
Dennis Stanford y Bruce Bradley proponen que estos europeos (o remotísimos españoles) procedentes de la cornisa Cantábrica y el sur francés, viajaron a Norteamérica por el pequeño filo de la parte congelada del entonces ultracongelado Atlántico con un bote o sobre el hielo. En pleno punto álgido de la Edad de Hielo, se sabe que tres millones de kilómetros cuadrados del Atlántico Norte eran transitables porque estaban cubiertos de hielo toda o buena parte del año.
Stanford y Bradley insisten en que aquellos hombres eran suficientemente capaces de hacerlo, pero no tenían pruebas para demos...
La teoría del Heartland, también llamada "teoría de la región cardial", "teoría del corazón continental", "área pivote" o "isla mundial", fue desarrollada por el geógrafo y político inglés Halford John Mackinder (1861-1947) y posteriormente por James Fairgrieve, y la cual postula que el dominio de un área concreta del mundo permitiría dominar a este.
Localización del área pivote según Mackinder.
Esa área pivote o región cardial es representada por Asia Central y Europa Oriental, y está rodeada de una franja intermedia donde se encuentran los ámbitos terrestre y marítimo. La teoría establece que en esa zona el poder terrestre tendría una mayor ventaja frente al dominio marítimo por su inaccesibilidad por mar, el aprovechamiento de los rápidos medios de comunicación terrestres y por la explotación de los recursos del área. Se afirma que la nación que lograra conquistarla se transformaría en una potencia mundial.
En más detalle y según Mackinder, la superficie de la Tierra se puede dividir en:
La Isla-Mundial, que comprende los continentes de Europa, Asia, y África, siendo el más grande, más poblado, y más rico de la tierra, de todas las combinaciones posibles.
Creciente interior o marginal, en el que se incluyen las islas británicas y las islas de Japón.
Tierras del creciente exterior o insular, donde forman parte los continentes de América y Oceanía.
El Heartland o Área pivote se encuentra en el centro de la Isla-Mundial, se extiende desde el río Volga hasta el Yangtze y desde el Himalaya hasta el océano Ártico. El Heartland de Mackinder fue la zona gobernada por el Imperio ruso y después por la Unión Soviética, menos el área alrededor de Vladivostok.
En 1919 Mackinder resumió esta teoría con esta frase:
"Quien gobierne en Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo."
Los jázaros o jazares (en hebreo, singular «kuzarí» כוזרי, plural «kuzarim» כוזרים; en árabe, singular خزري, jazari; plural, خزر, jazar; en turco, hazarlar, en singular, «hazar»; en griego, χαζαροι; en ruso, xазары; en tártaro, singular Xäzär, plural Xäzärlär; en persa, singular «xazar» خزر, plural «xazarhâ» خزرها; en latín, gazari o cosri) fueron un pueblo túrquico procedente de Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).
En el siglo vii, los jázaros fundaron un kanato independiente, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Cáucaso Norte a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia...) y Crimea.
Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio romano de Oriente contra el Imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental. A finales del siglo x, su poder declinaría frente al de la Rus de Kiev, siendo su imperio absorbido por los emergentes estados eslavos, posteriormente emigraron hacia Europa donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo xiv las epidemias de peste y las invasiones mongolas los disiparon.
Orígenes y prehistoria
Los orígenes de los jázaros son inciertos. Tras la conversión...