El titular no es mío, pero la pregunta sobre Peter Thiel es bastante pertinente.. Thiel, a menudo, es puesto como ejemplo de capitalismo por su afán de construir big tech. Pero como ya escribí en su momento (El falso capitalismo de «la competencia es para los perdedores) la conclusión es clara: las big tech son monopolios que excluyen a los competidores y dictan las reglas de juego a compradores y vendedores. Cuando compramos un producto o servicio a alguna de estas empresas dominantes, estamos pagando un extra que genera desigualdad. La desigualdad severa es un síntoma de falta de competencia más que de un crecimiento lento.
Peter Thiel es un personaje extremo, extravagante, magnate y provocador político, pero muy interesante. Peter Thiel es de las pocas personas capaces de moldear el futuro, para lo bueno y para lo malo. Recomiendo la biografía no autorizada escrita por Max Chafkin The Contrarian: Peter Thiel and Silicon Valley’s Pursuit of Power, que no duda en afirmar que «es un tipo peligroso«.
Thiel, llamado “sociópata” por Elon Musk, está ideológicamente en la extrema derecha estadounidense. Además de sus proyectos empresariales (Paypal, Palantir, inversor inicial de Facebook, SpaceX, Spotify, Linkedin..) es señalado por su activismo anti-gay, por ofrecer dinero a estudiantes para que abandonaran la universidad, por invertir en crionización de cadáveres para resucitarlos en el futuro o por tratar de crear una utopía flotante libertaria en el océano..
Max Chafkin explica que «Thiel no es una persona carismática: en el trato cercano es frío, tartamudea, no muestra emociones, pero sus ideas sí que resultan atractivas para mucha gente«. Así que en 2015, les dio a sus seguidores su propio libro sagrado cuando publicó “De Cero a Uno”, un compendio de consejos antidemocracia y pro-monopolio.
Ideas principales de “De cero a uno”
Actualmente, las startups son la esperanza de crear una industria global que no sucumba en e...
"Todo eso de lo 'woke' es en realidad una bomba visceral que no solo se limita al sur de EEUU"
“El universo online es una gran cámara hiperbárica en la que puedes eliminar rápidamente y de forma sistemática todo aquello que no quieres escuchar. Si imaginas una ciudad física, cualquier ciudad física, es imposible apretar un botón y que la gente desaparezca. No solo eso: puedes eliminar cualquier cosa que no te guste, cualquier cosa que no quieras ver o escuchar. Puedes evitar cualquier exposición o interacción con personas distintas, personas que no piensen como tú, por eso calle es al mismo tiempo un lugar y una metáfora. Es lo mismo que escuchar un disco o una canción en Spotify o escuchar esa misma canción en un concierto: es totalmente distinto”. Y concluye, “no lo estamos estudiando lo suficiente y lo estamos documentándolo, pero todo este universo de tik-toks y demás está desempoderando a los adolescentes y los jóvenes, que ahora prefieren estar a solas con su teléfono. Las llamas redes sociales, pero son todo lo contrario: son antisociales”.
“Algo que considero fundamental y que siempre se ha dado por sentado y es el hecho de que si tengo un buen argumento voy a convencerte. Ese convencimiento es una cosa de niños y tenemos que lograr sobrepasarlo: los buenos argumentos no son el arma definitiva y es algo que vemos constantemente: no vas a llegar a ningún sitio simplemente con eso”.
“Lo que está pasando es que Trump, como Putin, usa todas esas técnicas teatrales y hace lo que quiere y va donde quiere ir y hoy habla de una cosa y mañana habla de otra. Y hoy habla de Estados Unidos y mañana de Gaza, que probablemente ni sabe dónde es, pero que quiere convertir en un parque temático”.
“¿Qué si está todo calculado?” (Sonríe) Creo que todo está calculado e improvisado al mismo tiempo, pero en general creo que no es sincero y que en su discurso subyace algo sobre la raza, que nunca se dice en voz alta, que permanece en l...
Resumen. Salida a dar un paseo y pase por Decathlon: una bolsa isotérmica y un forro polar azulito. Compra en BM: muslos de pollo, leche, cervezas, jamón de york y queso fresco. Comida: caldo de muslo de pollo para hacer garbanzos con sopa. Indalecio le ha tirado la multi a Raquel y le ha puesto una de Bruno Mars en el Spotify. Después de comer llevamos a Indi a casa de Esther. El muchacho ha sido llegar y lo primero comprobar sus cosas: la comida en su sitio y el arenero también. Tengo la impresión de que para el chaval también son una especie de vacaciones. Por cierto, la terraza de la Tata está invadida por el andamiaje que se ha colocado para los trabajos en la fachada y en los balcones, y eso implica que no se le puede dejar salir al muchacho... es un escapista poco fiable, jajaja. Desde casa de la Tata Raquel marcha a su clase de baile y yo regreso a casa y me pongo a tope con la preparación del equipaje que mañana embarcaremos en modo Tetrix en nuestro maravilloso coche para iniciar las minivacaciones de otoño con destino Salamanca y Huelva. En principio Raquel pensaba trabajar el martes desde el coche, de camino a Salamanca, pero definitivamente se ha pedido el día libre para así gozar de las vacaciones desde el minuto uno. Resumiendo: mañana martes, a primera hora meteremos todo en el coche y a... ¡¡¡Salamanca!!!
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
El pulso de estos día entre Neil Young y Spotify a cuenta de la supuesta publicidad antivacunas que alberga la plataforma -en realidad, las grabaciones de Joe Rogan, una de las mayores estrellas mediáticas surgidas del universo podcaster, si no la mayor- permite algunas reflexiones; no necesariamente sobre el covid, aunque también. Mientras escribo estas líneas se ha unido a la controversia Joni Mitchell, lo que no modifica la sustancia de mis argumentos.
Por un lado, y lo hemos expresado varias veces en esta misma casa, el covid pone fin al ciclo histórico de los baby boomers. Pone fin ideológico y cultural, constata el fin político y marca incluso la extinción física de no pocos de ellos y de sus referentes. Ya no son muertes prematuras, hermosos cadáveres: es el paso natural del tiempo más la enfermedad. La centralidad de lo sanitario y asistencial, como antes la de las pensiones o la propiedad de la vivienda, subraya además el hecho de que los protagonistas de la primera cultura juvenil auténticamente global, y auténticamente decisiva en términos económicos y políticos, se ha convertido hoy en la mayor causa de desequilibrios generacionales, casi siempre en detrimento de los más jóvenes. La distancia entre las preferencias de mayores y jóvenes en cuanto a gestión del riesgo social, redistribución (pensiones vs. trabajo) y valores es una fuente permanente de fricciones en las sociedades desarrolladas.
Como es obvio, la manifestaciones culturales responden a este cambio de estructura, por expresarlo en términos de marxismo vulgar: hace acaso 20 años que el rock-pop blanco no es la música popular culturalmente dominante o generatriz -por más que se siga manifestando y por más que, gracias a las long tails e internet, todos hallemos un acomodo más o menos amplio para nuestros gustos y hobbies particulares. Hoy en día uno puede encontrar sin dificultad comunidades donde practicar el tiro con armas de fuego históricas o incluso donde vestirse a la manera ...
Si te has conectado a internet en las últimas 24 horas, lo habrás visto: furor por Mastodon, una especie de nuevo Twitter al que, de repente, miles de usuarios españoles se han decidido apuntar. Pero ¿qué es en realidad Mastodon? ¿Y por qué se están dando de alta ahora miles de usuarios? ¿Merece la pena probarlo? Mastodon es el Twitter libre y descentralizado, donde nadie coge más datos tuyos que la dirección de correo y una contraseña. Hay que poner énfasis en el término 'descentralización', pues es la palabra clave de la nueva revolución que vive internet, capitaneada por el padre de la World Wide Web, Tim Berners-Lee. Y un montón de 'hackers', activistas, periodistas, artistas o anarquistas, hartos del control de las corporaciones, se han sumado a la lucha.
Que los usuarios recuperen el control de sus datos y de su experiencia de internet es hoy el objetivo de las mentes más preclaras de la red, y Mastodon es su joya de la corona. Un servicio nacido en 2016, con dos millones de personas registradas y un buen ambiente que ya quisiera para sí Twitter.
La clave es que no hay algoritmos que decidan qué debemos ver, ni publicidad, ni 'trolls', ni redes de bots, ni 'haters' ni una gran empresa controlándolo todo. Aparte de esto, que agradecen los tranquilos habitantes de Mastodon, se parece mucho a Twitter, tanto en funcionamiento como en su entorno gráfico, clavado a la aplicación TweetDeck. La gran diferencia: que a los tuits se les llama 'toots' y que el máximo de caracteres de un 'toot' son 500.
Esta red se estructura en servidores descentralizados, llamados 'instancias', ahora mismo unos 1.500 repartidos por todo el mundo. Los mantienen los propios usuarios, bien poniendo el dinero de su bolsillo, bien con donaciones de simpatizantes. Solo hay un servidor pagado ...