 Muchas cosas hoy. A primera hora me maqueo y salgo a la calle con la idea de comprar un buen regalo de Reyes para mi tesoro. Dicho y hecho. Esta mañana he accedido al Casco Viejo por la cuesta de Zabalbide, por cambiar. La idea original era entrar al Corte Inglés según abrieran (horario de 9:30 a 21:30), pero al llegar a la Plaza de España observo que hay una curiosa aglomeración de gente bajo la marquesina del edificio, en modo «cola»; aún faltan tres o cuatro minutos para la apertura. Entonces observo que el Primark está abriendo sus puertas y que apenas hay gente, así que para dentro. Subo a la tercera. Soy el primer cliente que aparece por allí. Voy directamente al expositor de camisetas de manga corta, las de cuatro euros y pico. Me llevo al probador media docena de camisetas y un par de pantalones, unos chinos azul oscuro. Los pantalones no me molan, las camisetas sí; me quedo con cuatro camisetas de talla S. Satisfecho, salgo a la calle. Objetivo: Corte Inglés, sección Swarovski. En el Corte Inglés me muevo con confianza, sin dudas. Circunvalo los expositores de las joyas y apenas tardo unos segundos en localizar lo que busco: un juego de collar y pendientes. Solicito la atención de una de las dos dependientas y le comento que me gustan y que a mi chica fijo que le sientan de cine; la muchacha me da la razón, cómo no. Se empaqueta todo con elegancia y tras abonar la compra (330€) salgo a la intemperie. El día es desapacible, llovizna y hace más bien frío. Regreso a Santutxu en el metro, estación de San Nicolás, y a casa sin dilación. Objetivo cumplido; soy un hacha. El resto de la mañana me dedico a rematar ñapas pendientes; tema pletina cocina levantada; tema sustitución de lámpara techo cuarto de baño. Con la cooperación necesaria de Raquel llevamos a cabo ambas tareas, y con la satisfacción iluminando nuestros rostros nos aplicamos con esmero a dar cuenta de una botella de vino italiano que la nena compró hace unos días en el Corte I... leer más |