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511 Año 778, entonces aparecen los nabarros
sábado, 13 de enero de 2024

El pueblo del euskara, Euskal Herria, sabemos que somos vascones desde la conquista romana. Un nombre gentilicio que los conquistadores latinos aplicaron a las gentes que ocupaban la cubeta del Iberus Flv., Herribehera, al que su geografía de ocupación colonial denominó como Ager Vasconum. Por encima, hasta las montañas, situaban el Saltus Vasconum, un territorio que comprendía los valles altos de Auñamendi, Bortueta, su Pyrenæus latino.

En un tiempo de confusión inducida por el constructo latino resulta que vascos parece que sólo somos las gentes de un territorio periférico occidental y los originarios vascones han pasado a ser navarros, con V bien marcada. En el siglo pasado se acuñó un nuevo gentilicio propenso a seguir confundiendo la realidad antropológica con la doctrina del divide y vencerás. Así fue como mi abuelo paterno, nacido en Biana, era vasco-navarro y, yo mismo, tengo que reconocerme bien como vasco, o bien optar elevando el listón para afirmar con coraje (junto a Mikel Sorauren y otros nabarros) que Nabarra es el Estado de los vascos. Pero, ¿desde cuándo entran en la historia de Euskal Herria los navarros como gentilicio? Y, ¿por qué se escribe con /V/ si en origen los cronistas del siglo VIII escribieron nabarri, con /B/?

La fecha del año 778 está señalada en la historia por la expedición de Carlomagno al frente de un poderoso ejército, dirigiéndose a Cæsaraugusta. En la primavera del año 778, después de superar las cumbres de Auñamendi, Bortueta, Pyrenæus, Carlomagno se apoderó de Iruña, Panpelvn. El itinerario descendente desde Iruña hacia Medina Saraqusta (Zaragoza), debía seguir por Olite, Herriberri, paso obligado de los carolingios, atravesando el territorio de los Banu Qasi.

Las crónicas de este tiempo son muchas. En los Annales Regii (año 778) se dice: Carlomagno entra en Hispania por dos caminos diferentes; él mismo llega a Zaragoza pasando por Pamplona, mientras otro ejército, con soldados de Burgundia, Austrasia, Bavi...

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512 William Morris, o el odio a la civilización moderna
sábado, 13 de enero de 2024

«Además de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio a la civilización moderna»

Cómo me hice socialista, William Morris (1894)

William Morris es una figura histórica tan fascinante como poco conocida. Reseñar su variado currículo puede dar una idea aproximada del alcance de sus inquietudes y de por qué es interesante recuperarlo aún hoy. Morris es recordado -y ampliamente reconocido- por su faceta de diseñador en tanto que miembro destacado del Arts and Crafts Movement, que atravesó la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra y que tenía entre sus propósitos reivindicar el trabajo artesanal con materiales sencillos, en el que concepción y producción (arte y oficio) fuesen unidos, frente al industrialismo triunfante de la era victoriana y sus funestas consecuencias en la vida de las gentes.

Sin embargo, William Morris fue mucho más que el decorador de los motivos florales de inspiración medieval que tanto gustaban a la burguesía media-alta de su época. Fue, al mismo tiempo, un poeta tempranamente reconocido por The Earthly Paradise (1868-1870); fue un embelesado traductor de las sagas nórdicas islandesas, pero también de Homero y Virgilio; fue un novelista interesante, cuya utopía Noticias desde ninguna parte (1890) es de las más hermosas del género; fue pintor, aunque apenas se conserva un lienzo al óleo de su mano; creó una imprenta, la Kelmscott Press, en la que, acorde con su ideario, se implicó activamente en todo el proceso de producción, haciendo labores incluso de tipógrafo; y fue, en fin, un activista social y político tenaz e incansable, primero preocupado por la conservación de los edificios antiguos, luego abrazando la causa del socialismo, ideal político que, según creía, haría posible las condiciones para el desarrollo integral de las personas, entonces reducidas a meras máquinas, alienadas y embrutecidas en el sistema fabril que ni siquiera perseguía «la producción de bienes sino la de ben...

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513 Descubiertas las ciudades precolombinas más grandes del Amazonas
viernes, 12 de enero de 2024

Tienen entre 3.000 y 1.500 años, por lo que no son solo las más grandes sino también más antiguas que otras que habían sido halladas previamente.

"Son comparables con otros asentamientos mayas", así de tajante se mostró Stéphen Rostain del Centro Nacional Francés de Investigación Científica en París en relación con un nuevo descubrimiento impresionante. Los estudios aéreos han revelado las ciudades precolombinas más grandes del Amazonas descubiertas hasta ahora, y están unidas por una extensa red de carreteras.

Según informa el sitio New Scientist, estas ciudades recientemente descubiertas tienen entre 3.000 y 1.500 años, por lo que no solo son las más grandes sino también más antiguas que otras precolombinas descubiertas en el Amazonas. Aún no queda clara la razón por la que desapareció la civilización que las construyó.

De hecho, se solía creer que la selva amazónica no había sido prácticamente tocada por los humanos antes de que llegara Cristóbal Colón en el siglo XV, pero los primeros europeos que se asentaron en la zona aseguraron haber visto muchas granjas y pueblos en la región. Han sido, sin embargo, informes desestimados durante mucho tiempo, hasta que en las últimas décadas comenzaron a respaldarse al descubrirse antiguos movimientos de tierra y suelos creados por mano agrícola. Una estimación sitúa la población precolombina del Amazonas en 8 millones.

Se solía creer que la selva amazónica no había sido prácticamente tocada por los humanos antes de que llegara Cristóbal Colón en el siglo XV

Rostain y sus colegas han estado estudiando sitios arqueológicos en el valle de Upano en la Amazonía ecuatoriana, en las estribaciones de los Andes, desde la década de 1990. En los 1970 se encontraron allí por primera vez vestigios de asentamientos antiguos, pero solo se han excavado unos pocos yacimientos. En 2015 el equipo de Rostain realizó un estudio aéreo con lidar (una técnica de escaneo láser que puede crear un mapa 3D detallado...

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514 Los árabes no invadieron jamás España [Ignacio Olagüe] - Notas
miércoles, 10 de enero de 2024

{https://amp.elmundo.es/opinion/2022/05/26/628e0caffdddffbb3a8b45c2.html}
José Ángel Mañas es escritor.
Aprovechando que se acerca el 1300º aniversario de la batalla de Covadonga, me ha dado por releer estudios clásicos que abordan el asunto de la invasión árabe del 711. Quizás el más controvertido sea el que parafrasea el título de este artículo, Los árabes nunca invadieron España, firmado por Ignacio Olagüe, y que vio la luz en Francia en 1966.
Olagüe no era ningún iluminado sino un intelectual vasco, de sólida formación, que nació en San Sebastián en 1903, que cursó la carrera de Derecho en las universidades de Valladolid y Madrid, que trabajó en el laboratorio de paleontología del Museo de Ciencias Naturales, donde fue discípulo de José Royo; perteneció a la Real Sociedad Española de Historia Natural, participó en todo tipo de coloquios internacionales y fue vicepresidente de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Civilizaciones.
Un autor con una decena de títulos entre los cuales destaca, por su talante polémico, aquel del que hablamos, que está siendo republicado desde 2017 por la editorial, también muy seria, Almuzara. Lejos de ser una obra conspiranoica, el trabajo aborda la invasión de 711 con una perspectiva amplia, aplicando herramientas que van desde los de la propia disciplina histórica hasta las de la geografía humana o la climatología.
Aunque resulta imposible resumir aquí todas las ideas que llenan las densas 500 páginas del libro, voy a entresacar las más polémicas. La principal es que la invasión árabe no fue invasión propiamente dicha -la invasión para Olagüe implica la existencia de un Estado fuerte que la sustente, y no fue el caso-, sino una emigración propiciada por un cambio climático que fue expulsando a las poblaciones de las zonas cálidas y empujándolas a las más templadas.
Tariq o Taric, según la grafía olagüense, podría no ser un magrebí sino un visigodo de la provincia Tingitana que tenía el reino de...

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515 Castillo de Cumbres Mayores, Huelva
miércoles, 10 de enero de 2024

Aunque previamente debía de existir alguna edificación de época romana esta fortaleza se construyó en 1293 (con importantes reformas en el siglo xv) bajo el reinado de Sancho IV el Bravo. Para defender desde la Banda Gallega el Reino de Sevilla ordenó este rey la construcción de importantes castillos como éste o los de Aroche, Fregenal de la Sierra o Santa Olalla del Cala frenando así los intereses de expansión de Portugal. Debido al problema del bandidaje en toda esa zona fronteriza se alzaron asentamientos poblacionales a resguardo de la fortaleza lo que permitió un importante desarrollo de la zona. Con la paz con Portugal el castillo dejó de ser funcional pero los asentamientos crecieron sobre todo aprovechando el material de acarreo o el resguardo de los muros de la edificación para la construcción de casas.

Dado el estado de abandono y los diferentes usos civiles a lo largo de los siglos (siendo aprovechado, por ejemplo, para el ganado o en 1980 como campo de fútbol local) en 1973 y 1999 se acometieron destacables restauraciones. En tiempo presente se está gestionando su conversión en centro de interpretación de la zona.1​ Su forma es irregular, con nueve lados y ocho torreones más la torre bicéfala de homenaje. Los muros alcanzan los diez metros de altura por tres de grosor.

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516 Un miércoles y una nevada inminente, o no
miércoles, 10 de enero de 2024

Raquel sale al mundo laboral mucho antes que el sol se deslice por sobre las cumbres desgastadas de los montes que cuidan el oriente de mi ciudad. Y además hace un frío de mil demonios, y llueve lluvia fina y persistente.
Raquel se ajusta a sus propias previsiones de los ayeres y camina sobre el frío hasta Uribarri, donde aún sobrevuelan recuerdos de noches etanólicas y amores sin pies; ni cabeza.
Alberto, yo, me concede más de un turno de horas matinales y me libera de la obligación y el acumule; y así es agradable hacer buenos planes, los míos por example.
Así todo, las horas dan para poco relleno y dan para mucho acolchado. Así, he puesto más empeño en sosegarme que en activarme, o, seré sincero, mejor hablar de las partes iguales, las dos mitades, o, seré concreto, las dos caras de una false moneda de oricalco.
No hoy, no todas las horas del día, pero sí en estos breves y pasajeros minutos, sí ahora, me siento iluminado por las palabras, ésas que tantas y tantas veces y deslizado con esmero sobre blancos papeles; algunos no tan prístinos.
[...]
El orden no es tan útil como pudiera parecer, y aquello que carece de utilidad se transforma inmediatamente en algo superfluo; como yo.
He comenzado a leer un libro de Ramón J. Sénder llamado «Bizancio»; el título bien pudiera haberlo pergeñado yo mismo, siempre que me hubiera pillado en un momento de elevación poética. El libro narra los avatares de los almogávares de la Gran Compañía Catalana cuando acuden al socorro del emperador de Constantinopla, Andrónico II Paleólogo, que estaba siendo hostigado por las tribus otomanas que estaban extendiéndose por el Asia Menor (eso que ahora llaman Anatolia, un concepto geográfico con menos carácter y menos carga mítica).
Sénder se expresa tal que alguien de otra época, de una que ya no cuenta con coetáneos, de una época que quizás sea imaginada e imaginaria; una manera de contar que me agrada sobremanera, y que, con suerte, con mucha suerte, me puede ayud...

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517 Algo sobre los almogáraves
1 comentario miércoles, 10 de enero de 2024

Sung Tzu siempre destacaba en sus textos que había de permitirse una huida digna al adversario y no embolsarlo hasta la aniquilación. Rommel y Belisario eran más de compartir vino y galletas y contemporizar con los prisioneros. Clausewitz era un teórico de corte estratégico y vinculaba la economía con el arte de la guerra como si ambas formaran parte de una cadena de transmisión; pero el problema es que los hombres que lideraban Roger de Flor y Bernat de Rocafort no sabían en su inmensa mayoría ni leer ni escribir. Eran más de la vaina de arrear mamporros a diestro y siniestro. Con estos mimbres no es de extrañar que tuvieran la reputación que tenían.

Los guerreros almogávares eran esencialmente mercenarios muy versátiles, de una resistencia inexplicable, de una asombrosa adaptabilidad a cualquier terreno, pendencieros e indisciplinados y, sobre todo, aunque han sido magnificados hasta la saciedad; con escasos escrúpulos. Eran tropas de choque de una alta eficacia muy alejados de la mentalidad caballeresca que imperaba en occidente. Pero lo que importa aquí e importa a la historia de La Corona de Aragón, es que hicieron retroceder a los turcos durante todo el tiempo de su presencia al servicio del emperador de Bizancio, Andrónico II Paleólogo, cuyo eximio imperio estaba quedando reducido al tamaño de una caja de cerillas. Los aragoneses habían conseguido en un par de años escasos lo que los decadentes bizantinos no pudieron hacer en más de dos siglos. No solo configuraban la tropa aragonesa pastores de las faldas pirenaicas, no. Los había provenientes del reino vasallo de Valencia, tributario de la Corona de Aragón, del pequeño Condado de Barcelona, baronías subordinadas e incluso, navarros. Los almogávares tenían como columna vertebral a los aragoneses, aunque también había adscritos valencianos veteranos de la Guerra de Sicilia contra los angevinos que eran colegas de la Casa de Anjou. Los porcentajes de estos dos reinos eran predominantes.

#almogavares - #aragon - #turcos - #otomanos

518 Los mexicas no iban en taparrabos
miércoles, 10 de enero de 2024

Los mexicas no iban en taparrabos: qué encontramos al llegar al continente perdido
En muchos aspectos estaban más desarrollados que nosotros. En otros, les faltaba un gramo para el kilo.

En esta vida, una de las cosas más importante es saber si lo que estás viendo es cierto. Si es así, no es que andes bien de la vista – que puede ser -, sino que lo que has visto, es una forma de realidad común que convence por su autenticidad indiscutible, aunque cada uno lo interprete de “aquella manera”. Lo demás, son espejismos. Algo así pudo suceder cuando los españoles llegamos a América. No es cierto que los autóctonos anduviesen en taparrabos, aunque si ligeritos de ropa; en muchos aspectos, estaban más desarrollados que nosotros. En otros, les faltaba un gramo para el kilo. Sin ir más lejos, la capital del imperio Mexica (mal llamado Azteca), Tenochtitlan, albergaba en una urbe llana - que no vertical -, más de 300.000 habitantes. Esta ciudad lacustre edificada estratégicamente sobre el lago Texcoco tenía calzadas de dimensiones inalcanzables en la Europa del momento. Los baños públicos configuraban un mosaico sanitario - pues ese era su propósito, prevenir enfermedades favoreciendo la higiene -, y el alcantarillado eran de un drenaje que rozaba la perfección.

Aunque bien es cierto que hay historiadores que sostienen que tanto Sevilla como Córdoba (en su momento de máximo esplendor) pudieron sostener a más de 100.000 y 500.000 habitantes respectivamente, hay que tener en cuenta que al ser una época precensal, dichas aproximaciones se hacían por estimación, lo cual tiene una base científica cuestionable. En adición a lo expresado, esta Venecia centroamericana garantizaba a su población la educación gratuita y obligatoria, lo cual permitía que todo el mundo tuviera un oficio o profesión incluidas las mujeres, aunque con ciertos sesgos que a día de hoy podrían ser considerados inapropiados por su carácter estereotipado. Otro de los temas que dejaron perplejos a ...

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#america - #mexico - #azteca - #prehispanico

519 El testimonio de Flavio Josefo sobre Jesús...
martes, 02 de enero de 2024

... fue añadido dos siglos después de su muerte

Investigaciones recientes sobre el Testimonio Flaviano indican lo que ya se sospechaba, son falsificaciones hechas por Eusebio de Cesarea en el siglo IV, en tiempo del emperador Constantino.
También los investigadores Vridar y Peter Kirby han concluido que la supuesta mención de Josefo acerca del rabino Jesús es una añadidura, y no había nada antes de Eusebio de Cesárea.
También el profesor Paul Hopper habla de ello y sus conclusiones son que el Testimonio Flaviano es completamente falso, que nunca escribió nada sobre un tal Jesús de Nazarth.
El historiador Richard Carrier también ha puesto en evidencia la falsedad del Testimonio Flaviano, todas las supuestas evidencias se derivan de Eusebio, y no antes.
Es muy importante señalar que ningún escritor, historiador o filósofo del siglo primero o segundo escribió sobre el mítico nazareno. . .
El primero que "descubrió" que Flavio Josefo, había escrito sobre Jesús de Nazareth, fue Eusebio de Cesarea , quien fuera el escritor favorito del emperador Constantino, esto en el siglo IV, o sea, más de trescientos años después de la supuesta existencia de Jesús.
¿Nadie, durante trescientos años se dio cuenta que Josefo había escrito acerca de Jesús? Pues no, por la sencilla razón de que Josefo no escribió nada sobre él, sino que son interpolaciones a sus escritos, añadidos con el propósito de darle un toque de historia al fraude de Jesús y el cristianismo.
Todos los académicos e investigadores saben que Josefo, Tácito, Suetonio, Plinio el Joven, etc. no escribieron nada sobre Jesús, si no que son interpolaciones, o sea, añadidos posteriores a sus obras.
Entonces: ¿Existió realmente Jesús, al que posteriormente llamaron el Kristo?

#historia - #cristianismo - #religion

520 Ensalada venezolana de pollo
lunes, 01 de enero de 2024

Ingredientes


  • 1 pechuga de pollo entera deshuesada
  • 1 kg de papas
  • 1 kg de zanahoria
  • 1 tz de petit pois
  • 1 tz de mayonesa
  • ½ taza de encurtidos en mostaza
  • 2 cdas de vinagre de vino blanco
  • 1cdta de azúcar blanca
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación

  1. Cocine la pechuga de gallina en una olla con abundante agua o caldo a fuego alto, por unos 30 minutos. Deje enfriar y corte en cuadritos pequeños.
  2. Corte la papa y la zanahoria en cubos pequeños y cocine por ocho minutos cada uno, para que mantengan la firmeza.
  3. Mezcle, en un tazón grande, la mayonesa, el vinagre, los encurtidos picados, el azúcar, la papa, la zanahoria y la gallina. Sazone con sal y pimienta. Por último, agregue los petit pois para que no se rompan.

SUGERENCIA: Los cubitos de manzana siempre serán un buen extra para nuestra ensalada de gallina.
MONTAJE: Deje reposar en la nevera por un par de horas antes de servir con el tradicional plato navideño.
TIEMPO: 1 hora.
UTENSILIOS: Tazón grande.
DIFICULTAD: Baja.

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© Zalberto | enero - 2026