 Aire al recuerdo, pasados los días y los efluvios del arrepentimiento, pasados los sofocos de la soledad nunca deseada en realidad. Sólo los sueños imposibles permiten el viaje sin riesgo, sin el riesgo de que se hagan reales, palpables, inevitables. Es sábado y Raquel tiene ganas de hacer una ruta, o eso cree ella; las cuestas y los calores no van con ella, yo lo sé, ella lo sabe, aún así hemos elegido en Wikiloc una opción de ruta dominguera por la costa de Torrenueva (a las afueras de Motril), una con barandillas y pasarelas colgadas sobre los acantilados, una que tiene un aroma al "Caminito del Rey", pero sólo el aroma. Llegamos a Torrenueva bien pronto, cuando en el paseo marítimo sólo encontramos canes con sus amos y personas con afanes deportivos. Cuesta aparcar y a poco la liamos: en un primer intento dejamos el coche en el mismo paseo marítimo, pero, por suerte, un viandante nos comenta que mejor que cambiemos el coche de sitio, que los munipas están desalojando el paseo para la celebración de una triatlón. Pues menos mal; unos metros más allá aparco el coche en un descampado habilitado como parking, pero cerca del mar, así que bien. Salimos y pongo el Wikiloc a grabar. La ruta está muy habilitada para los caminantes y el entorno es bonito, con el mar a los pies y la montaña a la espalda. Al poco de cruzar "la" pasarela con pavimento de cristal comienzan las rampas abajo y arriba... Raquel se frena y pone cara de "no me gusta, vámonos". Me parece bien, mejor dejarlo que seguir llevando a la nena a disgusto y protestando. Le sugiero dar una vuelta por el paseo marítimo y tomar un café o algo por allá -una caña con aceitunas, siendo exacto-. Torrenueva está bien para dar una vuelta y tomar algo, un clásico mediterráneo español, con sus terrazas y sus chiringuitos, y sus apartamentos a pie de playa; perfecto, lo admito. Además se estaba celebrando la 1ª Edición del Internacional Triatlón de Torrenueva, con todo un despliegue de categorías, femeninas... leer más |