1 La voz de Ayuso y la lealtad de Hirschman
domingo, 20 de febrero de 2022

Curtido en mil batallas y desengaños, Albert O. Hirschman, judío converso de origen alemán, brigadista en España en el verano del 36, publicó en 1970 Salida, voz y lealtad (Exit, Voice and Loyalty). El libro ilumina la crisis del Partido Popular (PP), pues promete dar respuesta al «declive de empresas, organizaciones y estados».

Los miembros de cualquier grupo humano que sean conscientes de su deterioro pueden o bien irse o bien luchar para cambiar su destino: votar con los pies o expresar su descontento. Ambas opciones están moderadas por la «lealtad», pero se trata de una lealtad institucional, la que se debe al grupo o, si se quiere, a «la causa». Cuanto mayor sea el coste incurrido para formar parte del grupo, más influye la lealtad. Además, a mayor lealtad, mayor es el coste psicológico de salir; y más tiempo tarda en aparecer la desafección. Sin embargo, ésta explota muy rápido cuando el declive se intensifica, como ocurrió en Ciudadanos y Podemos, y como puede ocurrir en el PP si se confirmase su caída en intención de voto.

Para Hirschman, el clima ideal para el éxito y la supervivencia de todo grupo es aquel en el que se dan dos condiciones. Por un lado, si cuando los individuos están insatisfechos, muestran cierto grado de lealtad pero no una lealtad absoluta. Además, por otro lado, si la salida es posible pero no fácil, de modo que, en vez de irse, luchen por llevar el grupo al buen camino.

Erramos doblemente: elegimos malos líderes y les damos demasiado poder

Este argumento es aplicable a nuestros partidos, pues tenemos leyes que son poco eficaces a la hora de proteger la discusión dentro de los partidos; y que, sobre todo, consagran un sistema de listas cerradas que concentra el poder en manos de unas direcciones presidencialistas. Más aún cuando se considera que, como muestran las encuestas, los propios votantes prefieren, de hecho, líderes mediocres, lo que genera una autoselección negativa. Erramos doblemente: elegimos malos...

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#politica - #ayuso - #casado

2 La ceguera voluntaria: Christian Jelen
lunes, 05 de febrero de 2018

Los grandes hechos de la historia, y también los pequeños o aparentemente insignificantes, suelen tener una trama secreta, a la que pocos tienen acceso. De ahí que en el teatro de la política las cosas a menudo no son como parecen ser.

Hace poco John Bolton fue entrevistado por la cadena CNN. Bolton fue asesor de Seguridad de la Casa Blanca con Trump, pero antes este halcón republicano, decididamente intervencionista en política exterior, trabajó en las administraciones de Reagan, Bush padre e hijo, y llegó a ser representante permanente de su país ante Naciones Unidas.

Fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak (2003) que derrocó a Sadam Husein, con la excusa de que allí había armas de destrucción masiva, algo que jamás se comprobó, pese a toda la maquinaria publicitaria que se montó para convencer a la opinión pública internacional.

En la entrevista, cuando el periodista dijo que «no se necesita ser brillante para intentar un golpe de estado», Bolton manifestó su desacuerdo (quizá la frase hirió su orgullo): «Como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí sino en otros países, puedo decir que requiere de mucho trabajo», pero rehusó hacer precisiones. De todas maneras es conocida la larga historia del país del norte en la promoción de golpes de estado, como es habitual en toda nación que tenga ambiciones expansionistas.

En la primera mitad del Siglo veinte hubo dos grandes estrategas de la propaganda política que hicieron escuela (prueba de ello son los émulos actuales), y cuya eficiencia marcó el rumbo de la historia: Willi Münzenberg y Joseph Goebbels, ambos nacidos en Alemania, pero que trabajaron para causas diferentes, cuyos regímenes tenían en común la vocación totalitaria y el engañar a las masas, incluyendo a buena parte de la intelectualidad. Estas ideologías que lograron destruir millones de vidas humanas, convirtieron ese siglo en un infierno, y hoy reaparecen en muchos lugares del planeta remozadas, con e...

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© Zalberto | enero - 2026