Hay plan que viene de semanas atrás. Hay celebración organizada por Rebeca, en esta ocasión su propio cumpleaños. La muchacha cumple 39; qué cerquita ve ya los cuarenta, jeje. Buena señal que la chica se muestra más madura y relajada; hasta cierto punto lo de relajada, quién lo está al cien por cien, diez mil. Rebeca ha citado al famulio en el Arnomendi, ¡¡¡en el Arnomendi!!!. Como es sorpresa el lugar elegido, el hecho de quedar en ese bar hace que se disparen las elucubraciones mentales; pero yo reconozco que quitando el GonVaz a mí no se me ocurre ninguna otra posibilidad. Aparte del nerviosismo inherente a la cercanía de un festejo de ese calibre, en esta ocasión se añade otro motivo intenso de inquietud: hemos de dejar en la casa del pueblo a Indalecio solito, no sólo durante el día sino también durante la noche, y no es habitual en él tener que pasar una noche solo. Veremos cómo se comporta. La logística no es problema, ya que su bol de papeo lo hemos llenado hasta el borde de pienso seco y no es posible que pase hambre. El problema puede venir de su inexperiencia, ya que creo que nunca o casi nunca ha pasado una noche solo... El caso es que a eso de las doce partimos hacia Bilbao. Dejamos el coche en el garaje y hacemos una parada técnica en el Jarritas para echar un pincho. En casa ocupamos el tiempo en recopilar cosas que llevar al pueblo, ropas que echamos en falta, artilugios tecnológicos y mierdecillas por el estilo. Son las dos y media cuando salimos de casa para ir al Arnomendi, en metro por supuesto. En el vestíbulo de la parada de San Nicolás nos damos de bruces con Txetxu, que está esperando a Rebeca. Y nada, los cuatro vamos juntos a la cita. La Tata y Jorge nos esperan en el Arnomendi. Inciso. La argentina borracha que se acerca a Esther declarando una admiración desmedida por su belleza y porte... jajaja. Y al lío. El restaurante nos sorprende. Está en la calle Monte Izaro, muy cerca de la carretera. Se llama Sugarra. Es un es...
Recogido cepillo corte de pelo de AliExpress en Panadería ITURRIBIDE, en Iturribide 25.
Ventilador en alcoba de Esther. Éxito total. Es más pequeño que el nuestro; gracias a esto se ha podido instalar en el espacio que deja libre la escayola decorativa del techo; con el modelo como el nuestro no hubiera sido posible instalar en la escayola.
Comida en casa de Esther y Jorge. Todo muy rico, todo picoteo y de remate lomo con pimientos.
Y siesta reparadora antes de enfrentar el ritual social funerario en la parroquia del Carmelo. Funeral por Jesús Vidal Gallaga. Tras la celebración religiosa socializamos un par de horas en los bares de la plaza con los compis del curro que acudieron al evento. Estaban Arantza y Mijavi con Yolanda. Estaba Txerra, Mikel, Tino, Ernesto, Carlojas, Txetxu, F.F.F., Iñaki, y alguno más que ahora no recuerdo. También acudieron los Flamenquis Irene, Héctor, Jone y Antolín. Con estos y con la Tata y Jorge nos cenamos unos algos en el Errondaberri; muy a gusto. Yo cené huevos, lo mismo que Jone y la Tata; el resto le dio a la hamburguesa; Antolín se comió dos, jajaja.
Bueno, prueba superada. La nena se pegó alguna que otra llorera, pero poco más. El tiempo hará su labor.
Pasamos la mañana organizando la casa del pueblo, limpiando etc, con la idea de dejarlo todo lo mejor posible, para que cuando lleguen Txetxu y Rebeca se lo encuentren todo lo mejor posible.
La sala está muy cambiada. El hueco dejado por el horrible mueble castellano del salón está pidiendo a gritos que se le haga algo, pero algo chulo. Tenemos muchas ideas, y veremos cómo se van desarrollando las cosas.
Como no paramos en toda la mañana de hacer cosas, de tirar cosas, de cosas y más cosas, al llegar la hora de comer ninguno de los dos teníamos correa como para ponernos a cocinar; así que decidimos ir a comer a donde Radú. Una cañita a la que nos invita Araceli y a comer. Raquel, ensalada mixta y filete. Yo, pasta con setas y pechugas a la plancha. De puta madre.
Terminar de comer, organizar los trastos en el coche (añadir que hemos metido en el maletero la silla de escritorio que tenía en Sani, que llevamos al pueblo y que ahora la quiere Esther; ya se verá) y salir de viaje de regreso a Bilbao. Son las cuatro aprox y hace un calor insoportable.
Una vez en casa, y no estando previsto, nos ponemos frenéticamente a colocar el ventilador de techo nuevo (el que compramos hace unos días en Leroy Merlin, que compramos uno igual para la Tata pero que no se pudo colocar por problemas con la escayola del techo y que habrá que ir a devolver, probablemente este sábado, hoy) en nuestro dormitorio; la noche se anuncia calurosa.
Y tras dos horas largas peleando con el aparato (ya se sabe que los ingenieros y diseñadores de chismes son auténticos figuras que siempre encuentran un punto en el montaje en el que las vas a pasar canutas y a sudar la gota gorda, y a un pelo de tirarlo todo a tomar por el culo, etc).
Lo cierto es que hemos pasado una noche estupenda gracias al vientecillo suave que soplaba desde las alturas de nuestra alcoba; una gozada, una gran inversión.
Y nada, una cena a base de espárragos y tortilla francesa ...
La jornada ha estado fuertemente impregnada de las emanaciones de los productos clásicos del bricolajeo amateur. Disolventes, esmaltes, desinfectantes, antimohos, lijas polvorientas y polvos en general.
A media tarde ha venido Araceli con dos de sus hermanos a llevarse el mueble grande horrible del salón; y la lámpara grande horrible de Esther. Ahora el espacio ha cambiado, no sabe uno si pensar que se ve más grande o más pequeño, no se sabe qué pide a gritos, si pide color o si pide sencillez. No se sabe. Lo cierto es que por fin esos enseres han volado y se puede continuar con la transformación del salón. El siguiente paso es dar color a las paredes y adecentar los lugares más machacados, como por ejemplo la pared de bajo la ventana, que está hecha una mierda.
El Plan avanza poco a poco, pero sin pausa. Este próximo finde de semana no podemos seguir con las ñapas porque regresamos a Bilbao hasta el arranque de la siguiente semana. ¿Motivo? Que Rebeca y Txetxu se vienen a pasar el finde y preferimos dejarles la casa a ellos, los cuatro y el chucho somos demasiados, sobre todo teniendo en cuenta el desorden que hay en la casa a cuenta de los trabajos etc. Pero casi lo prefiero, así descansamos un poco del estrés mental de las ñapas etc, y el lunes o el martes próximo retomaremos todo con más energía y con las ideas más claras.
Notas bitacorianas.-
Almuerzo. Tostada con guacamole premium y huevo ligeramente cocido. Comida. He preparado carrilleras con verduras y patatas; aligeradas con un culín de cerveza. Cena. Tortilla francesa. Ocio y bares. En la piscina un par de tercios mientras las golondrinas a cientos pescan insectos al vuelo.
Rebeca, Txetxu y Berto han pernoctado con nosotros en Los Cortijuelos. Todo muy fluido y todo muy bien. Luego del desayuno nos damos un chapuzón para quitar las legañas. Y para no liarnos con movidas de compras etc, reservo mesa en el Limonero. Sobre la una y media nos subimos al Lodgy y nos vamos al restaurante. La chica que nos atiende siempre nos ha reservado nuestra mesa junto a la ventana. Optamos por comer el menú. De primero Rebe y Txextu piden salmorejo, Raquel croquetas de berenjena y yo salteado de marisco con verduritas. Muy bien todo. De segundo Rebe y Txextu se piden cochinillo asado, Raquel pescado a la plancha y yo lasaña vegetal. También todo muy bien. Y el postre... los tres piden brounie y yo carpaccio de melón, una exquisitez por cierto. Una comida tranquila y sabrosa. Y de regreso al cortijo los invitados preparan sus bártulos y poco más allá de las cuatro se ponen en camino hacia Otura, en donde han reservado una casita, con su piscina y todas esas cosas, en la que van a estar hasta el próximo lunes. Casa Cactus
Nosotros rematamos el día haciendo el vaguete y viendo la tele. Y poco a poco las vacaciones se van acercando a su fin.
Nota OTAN.- Raquel está integrada en un chat de jefes a cuenta de la reunión de la OTAN en Madrid; el clásico despliegue telefónico, jeje. Su director, el Antonio Medina, pide que se reporten las novedades cada dos horas, incluso por la noche, y Raquel protesta con ese estilo tan sutil y tan suyo, jajaja. Pero sin más.
Este lunes trae novedades. En primer lugar, Raquel termina sus días de vacaciones y hoy comienza a trabajar desde el cortijo. Se ha instalado en el porche y está tan feliz ella. Y en segundo lugar, este mediodía vienen de visita Rebeca, Txetxu y Berto. Están desde el finde en Málaga, por una boda de alguna amiga de Rebeca. A Berto le han hospedado en un hotelito perruno y ellos dos se han dedicado a gozar de unas minivacaciones malagueñas, casi ná. Este lunes van a pernoctar en Los Cortijuelos y mañana se instalarán en un casita que han alquilado en el extrarradio granadino, con su piscina y con su jardín y con todo eso que mola tener. Creo que se quedan allí hasta el finde, que regresan como nosotros al Norte. Ya iré contando. En previsión de la visita nos hemos puesto las pilas para adecentar el cortijo. Lo típico: limpiar, ordenar, etc. Yo me ha acercado al pueblo a comprar cuatro chorradas. En el Consum he comprado comida para Soplillos, pan, cervezas y poco más. En el estanco de la calle Mayor, un cartón de O&M. Y en la frutería guay, vegetales para ensaladas: tomates, cebolletas, lechuga, pepinitos y una cabeza de ajo. Y ya. De regreso al cortijo he parado en la gasolinera de Manolo a repostar el aditivo AdBlue. Una ocasión perfecta, por lo cómodo y por lo económico. El próximo relleno toca alrededor de los 15.000 o 16.000 kms. Poco antes del mediodía llegan a Órgiva Rebeca y Txetxu, y Berto jajaja. Para que no se volvieran locos buscando el cortijo, quedamos con ellos en el Empalme. Sería algo así como la una y media cuando llegan al hotel. Echamos una caña y una tapa y... al cortijo. El plan cortijero es hacer barbacoa y piscineo; y se hizo así. Y muy a gusto todo, los muchachos son un encanto y lo pasamos genial. Al caer la tarde salimos a caminar por los senderos del Cortijo Benizalte y nos llegamos hasta el Molino Viejo a merendar cenar, a base de picoteos variados: tabla de ibéricos, puntillitas y tabla de queso, y un par de botellas de ...
Maravilloso paseo por la Vía Verde hasta Oropesa. Hay testimonios gráficos... La Torre de La Corda. Y llegar hasta el final del tunel, y otear desde las alturas el puerto deportivo de Oropesa, de Oropesa... de Oropesa. Y caminar, mochila al hombro, rodeados de biciclistas erráticos, macionales y foráneos, por la Vía Verde de Castelló Y cervezas en bareto de La Renegá, tres. Y regreso, y comer en la terraza unas tostas con aguacate y huevo cocido.
Notas jesuíticas.-
Raquel ha recibido una nota por whatsApp de su prima Sara Luz. En la línea de su padre, Txetxu, el hermano de Joshua, entrometiéndose en el guión de esta magnífica historia que estamos protagonizando. Raquel le ha contestado con mucha educación, en su particular estilo, para apartarla con suavidad de la primera línea de conflicto, a la que, sin duda alguna, ella se ha apuntado como voluntaria, ignorando los riesgos a los que está expuesta. También, Raquel ha charlado brevemente con Esther. Ambas dos piensan y sienten igual; aunque se manifiesten de modos contrapuestos: Esther, en modo categórico negacionista, y Raquel en modo familiar y sensiblero. Dos caras de la misma moneda. Y de Joshua no sabemos ná, ná de ná, res de res. Quizá porque nada hay que saber.
Y tostadas con aguacate, y Barbadillo, y siesta y más de todo y más de nada, y la vida que ahí sigue, indiferente a tí y a mí, y aún más indiferente a nuestras palabras que pugnan por describir lo que nos duele y lo que nos hace reír, indiferente al dolor y al miedo.
Y luces y sombras. Luces, la luz del mar en Benicassim, capaz de iluminar lo bello y transformarlo en excelso, sutil para crear un minimundo ideal allá donde la verdad se desloma mostrando al mundo lo posible. Luces y sombras, o luces y destellos, o sombras y oscuridad. La fatalidad es la cara sombría del pasado, ésa que nos muestra con rictus socarrón cómo los deseos no son los deseos, sino que son los... Y sombras, los su...
Se presenta un domingo movidito, el famulio al completo, incluido Tachón, están invitados a comer en casa; las chuletas que compramos el viernes en La Oka.
Ya se sabe lo que implica que vengan tantas y tan ilustres personas a pasar un rato largo en casa: Limpieza general. Dicho y hecho. Aspiradora, fregona, suelos, cristales, muebles de la cocina, el baño; de todo. Un paliza interesante.
Nos hemos merecido una recompensa alimenticia. Raquel propone rabas en el Batzoki, y a mí me parece una gran idea. Así que salimos y echamos un rato en la terraza del Batzoki de Santutxu, comiendo rabas y bebiendo cerveza.
De nuevo en casa nos ponemos a preparar el inminente festín. He cocido una docena de espárragos blancos, y unos huevos para montar unos pinchos con langostino, aceituna negra y mahonesa MUSA. En la terraza he montado una mesa con el tablero y los caballetes que guardamos en el trastero y he desplegado siete de las sillas plegables que reposan apiladas en el arcón de nuestra cama.
A eso de las dos y algo comienza a llegar el personal. Primero llegan Jorge y Esther, que siempre traen movidas. Este domingo la novedad es que traen el hornillo y la plancha de hierro que compraron para terminar de hacer las chuletas en la misma mesa, como en un restaurante que se precie. Poco después llegan Txetxu y Rebeca; y pisándoles los talones llega mi tesorete Alberto.
Pues ya estamos todos. Antes de comenzar con la carne, nos sentamos todos alrededor de la mesa redonda y damos cuenta de los espárragos y los pinchos de huevo y langostino; con gran éxito de público y crítica. Y seguidito a la terraza.
El día es bochornoso, pero no luce el sol sino un leve resol que el toldo logra atemperar; aún así sacamos un ventilador para mitigar algo el sofoco. Y nada, chuletas a la plancha; tres chuletas y unos perolos de patatas fritas, y pimientos verdes fritos. Barbadillos, Reservas de Rioja. De postre Txetxu nos ha obsequiado con su a...
Rebeca es un no parar de generar eventos familiares; en esta ocasión ha organizado comida para celebrar el primer aniversario de su boda con Txetxu. Y como es habitual en ella, ha preparado todo de manera que asistimos sin saber a qué ni adónde ni cómo jajajaj ni ná. En fin. Quedamos todos en el Arenal. Hay mucho follón, están los bilbainos celebrando algo que tiene que ver con ir montados en bici... Cogemos el tren en San Nicolás en dirección Donosti, cómodamente instalados y haciendo risas. El destino ferroviario es la estación de Durango; muy moderna ella. Echamos unas cañas junto a la iglesia medieval en el centro y tras un breve callejeo Rebeca nos sorprende de nuevo: una furgoneta taxi nos espera diligentemente. Así que... Destino Atxondo, al ¡¡¡Asador AKEBASO!!! Qué pasada!!! Es el sitio en el que comimos con Carmelo Inzunza los encargados del CSD. Qué tiempos aquellos. La comida? Fetén.
Aperitivo de pastel de pescado en una cucharita
Jamón 5J
Crema con hongos y más, buenísima
Salmón marinado con huevas y cosas ricas
Bacalao divino de la muerte
Chuleta, cuatro cortes limpios y con sus guarniciones ricas
Postre rico con helado de no me acuerdo qué con cosas
3 botellas de Cava y 1 de tinto
Y ya
Regresamos a Durango en taxi, un UBER conducido por un salao que nos ameniza con anécdotas de la Pedroche y tal. Por cierto, el AKEBASO está muy cerca del ETXEBARRI y de Mendi Goikoa. A tener en cuenta. Tren de vuelta y a las ocho y media aprox estamos de regreso en casa, cansados y satisfechos.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...