QUINTANA MARTÍN GALINDEZ Origen del nombre y su vínculo con los Salazar
Uno de los topónimos más curiosos que tenemos en Las Merindades es el de Quintana Martín Galíndez, capital del municipio del Valle de Tobalina y situado en medio de una fértil vega regada por el Ebro antes de su salida de La Montaña por el desfiladero de Sobrón hacia tierras de Miranda.
El nombre del pueblo es un compuesto de Quintana y de Martín Galíndez.
Quintana es un topónimo característico y genuino de una zona muy concreta de la Península , localizado casi exclusivamente en su cuadrante noroccidental desde el Norte de Portugal hasta Soria. La hipótesis etimológica más probable para nuestra zona plantea un origen altomedieval, designando un terreno rústico arrendado a colonos que debían pagar al señor o propietario una quinta parte de los frutos que recogiesen. En ocasiones, estas quintanas dieron origen a núcleos estables de población similares a cualquier otra aldea medieval. En Las Merindades existe una extraordinaria concentración de topónimos de este tipo (quintanas, quintanillas y similares), con más de 130 ejemplos documentados, siendo en su mayor parte terrenos rústicos. Las primeras menciones son además muy tempranas ya que en 822 aparece citado un Quintaniellas en un documento fundacional del monasterio de San Román de Tobillas (Valdegovía).
Bien, pero... ¿Quién fue nuestro Martín Galíndez? En época medieval no era común que un individuo tuviese tal protagonismo a la hora de denominar un lugar y menos aun siendo un lugar tan al norte de la Península. Martín Galíndez nació alrededor del 820. Constituye el más antiguo ascendiente conocido documentalmente de la poderosa familia de los Salazar. Fue probablemente hijo o nieto del legendario Don Galindo Salazar que, junto con su hermano Gastón, procedían de Aquitania y se establecieron primero en Navarra, en el valle homónimo. Tras ser perseguidos allí como consecuencia de sus luchas con otros manda...
Los mexicas no iban en taparrabos: qué encontramos al llegar al continente perdido En muchos aspectos estaban más desarrollados que nosotros. En otros, les faltaba un gramo para el kilo.
En esta vida, una de las cosas más importante es saber si lo que estás viendo es cierto. Si es así, no es que andes bien de la vista – que puede ser -, sino que lo que has visto, es una forma de realidad común que convence por su autenticidad indiscutible, aunque cada uno lo interprete de “aquella manera”. Lo demás, son espejismos. Algo así pudo suceder cuando los españoles llegamos a América. No es cierto que los autóctonos anduviesen en taparrabos, aunque si ligeritos de ropa; en muchos aspectos, estaban más desarrollados que nosotros. En otros, les faltaba un gramo para el kilo. Sin ir más lejos, la capital del imperio Mexica (mal llamado Azteca), Tenochtitlan, albergaba en una urbe llana - que no vertical -, más de 300.000 habitantes. Esta ciudad lacustre edificada estratégicamente sobre el lago Texcoco tenía calzadas de dimensiones inalcanzables en la Europa del momento. Los baños públicos configuraban un mosaico sanitario - pues ese era su propósito, prevenir enfermedades favoreciendo la higiene -, y el alcantarillado eran de un drenaje que rozaba la perfección.
Aunque bien es cierto que hay historiadores que sostienen que tanto Sevilla como Córdoba (en su momento de máximo esplendor) pudieron sostener a más de 100.000 y 500.000 habitantes respectivamente, hay que tener en cuenta que al ser una época precensal, dichas aproximaciones se hacían por estimación, lo cual tiene una base científica cuestionable. En adición a lo expresado, esta Venecia centroamericana garantizaba a su población la educación gratuita y obligatoria, lo cual permitía que todo el mundo tuviera un oficio o profesión incluidas las mujeres, aunque con ciertos sesgos que a día de hoy podrían ser considerados inapropiados por su carácter estereotipado. Otro de los temas que dejaron perplejos a ...
Contraportada uno de los poemas que Houellebecq publicó cuando aún no era nadie: «Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte (...) Hablad de la muerte y del olvido (...) Sed abyectos: seréis verdaderos.»
Prólogo Las mutaciones metafísicas —es decir, las transiciones radicales y globales de la visión del mundo adoptada por la mayoría— son raras en la historia de la humanidad. Como ejemplo, se puede citar la aparición del cristianismo.
P.1 Pensó, un poco tarde, que a ese apretón le faltaba calidez; teniendo en cuenta las circunstancias podrían haberse besado, como hacen los ministros o algunos cantantes.
P.10 El Instituto de Física de Copenhague, fundado por Bohr en 1919, acogió a todos los jóvenes investigadores con los que contaba la física europea. Heisenberg, Pauli o Born aprendieron allí.
P.14 Werner Heisenberg {J. Robert Oppenheimer}
P.15 Michel no creía en absoluto en esa explicación de la «crisis de los cuarenta». Un hombre víctima de la crisis de los cuarenta sólo quiere vivir, vivir un poco más; pide solamente una pequeña ampliación del plazo.
Miércoles 16 de Agosto de 2023
P.18 Janine Ceccaldi, por su parte, pertenecía a la desalentadora categoría de los precursores. Muy bien adaptados, por una parte, al modo de vida mayoritario de su época, intentando a la vez sobrepasarlo «por arriba» a base de preconizar nuevos comportamientos o de popularizar comportamientos todavía poco practicados, los precursores necesitan, por lo general, una descripción algo más larga, puesto que su recorrido suele ser más atormentado y confuso. Empero sólo tienen un papel de acelerador histórico —normalmente, acelerador de una descomposición histórica— y nunca pueden imprimir una nueva dirección a los acontecimientos; ese papel está reservado a los revolucionarios o a los profetas.
¿POR QUÉ LOS CARABELES DE COLÓN LLEVARON LA CRUZ TEMPLARIA?
En los últimos años se ha cuestionado la naturaleza del descubrimiento de América en 1492. Esta hipótesis, publicada en el diario La Nación, afirma que Colón conocía la ruta para llegar a ese nuevo mundo porque ya había estado allí en 1485. La hipótesis se basa en un mapa conservado en el Museo Topkapi de Estambul, la Capitulación de Santa Fé y una inscripción en la tumba del Papa Inocencio III, en la Basílica de San Pedro, en Roma. El mapa es del almirante de la flota turca Piri Reis, quien en 1513 dibujó una cartografía del mundo que incluía América y la Antártida. Pero lo que interesa no es el diseño, sino las notas marginales, en las que Piris Reis afirma que para realizar su mapa consultó uno realizado por el propio Colón en 1485 y un libro perteneciente a Colón, que data de la época de Alejandro Magno ( 360 aC). Estos documentos se obtuvieron de un prisionero que había sido marinero de Colón en esa expedición. El preso habría dicho a Piris Reis lo siguiente: ..."Los habitantes de esta isla, viendo que ningún daño les sucedía de nuestro barco, por lo tanto, pescaron y nos los trajeron con sus canoas. No poco se regocijaron los españoles y les regalaron baratijas, pues Colón había leído en su libro que aquella gente era muy aficionada a las baratijas". Por otra parte, la lápida de Inocencio III tiene una inscripción que dice que, bajo su pontificado, "los gloria del descubrimiento del nuevo mundo". Colón habría tomado contacto con un continente desconocido a través de uno o varios viajes promovidos por Inocencio III, y financiados por su pariente Lorenzo de' Medici, llamado El Magnífico. Inocencio III murió en julio 1492 y Colón zarpó del puerto de Palos el 3 de agosto (curiosamente, el mismo día que se cumplía el plazo para la expulsión de los judíos de España). Cuando Colón llegó a América, el pontificado lo asumió un Borgia, el Papa Alejandro VI; se dice que, con s...
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Ha muerto Fernando Marías, un hombre profundamente culto, generoso, capaz de reinventarse una y otra vez en todos los planos humanos y culturales y, probablemente, el bilbaíno más alegre, universal, desprendido y creativo que hayamos podido conocer. El escritor nacido hace 63 años fue autor de (al menos) dos novelas memorables, imprescindibles para quien quiera aprender de la lectura y no solo entretenerse. Una fue La luz prodigiosa (1992), sorprendente ficción en torno a un Lorca que habría sobrevivido a los captores y que lucha por abrirse paso en territorio hostil. Hoy se han hecho comunes esas ráfagas de reinterpretación de la vida de autores como el grandioso Hamnet, de la mano de Maggie O’Farrell (Libros del Asteroide) o el recién publicado Melvill, de Rodrigo Fresán (Literatura Random House). Pero aquella novelita de Marías fue todo un anticipo, y bellísimo, de esa libertad de reinvención que supo captar en el drama nacional que encarnó el poeta granadino y que sigue agitando nuestro problema con la memoria.
Y esa capacidad para la reinvención es la que marcó su vida desde los abismos del alcohol hasta su curación total y que reflejó en su segunda (al menos) novela memorable, El mundo se acaba todos los días (2005), un desnudo integral, una inmersión honesta, escandalosa, en las pulsiones suicidas de la adicción capaces de arrastrar a quien más quieres y en los frágiles asideros en que puede sustentarse la salvación.
Hubo salvación para Marías, pues dejó atrás el alcohol, aunque nunca la conciencia de lo quebradiza que es la voluntad, pues fue un militante constante del agua y hasta la cerveza 0,0 era anatema para él. Además, ganó premios como el Primavera con Todo el amor y casi toda la muerte, el Nadal con El niño de los coroneles o el Biblioteca Breve con La isla del padre.
Le conocí en la última Semana Negra de Gijón que fletó un tren propio, una antigualla que fue serpenteando desde Madrid hasta el norte con lentitud, sin un triste bo...
Santa Cruz de Andino es un pequeño pueblo y una Entidad Local Menor situada al norte de la provincia de Burgos, en un privilegiado emplazamiento en los llanos de la merindad de Castilla la Vieja, al fondo la Tesla, la Sierra de Tudanca y las cumbres de la Cordillera, en la comarca de Las Merindades. Este enclave puedo ser un antiguo castro que o bien mantuvo su función habitacional desde antiguo o bien fue simplemente reocupado y utilizado como aldea durante la formación de la misma (siglos XI al XIII). Desde 1282 la localidad perteneció al monasterio de Oña. Posteriormente, en el s.XV pasó a pertener a los Porras quienes levantarían la Torre. Encontramos su nombre escrito por primera vez en el censo-pesquisa que mandó a hacer el rey Pedro I en toda Castilla en el año 1352. Fue lugar en el Partido de Horna uno de los tres en que se dividía la Merindad de Castilla la Vieja, adscrita al Corregimiento de las Merindades de Castilla la Vieja. Tenía jurisdicción de realengo con regidor pedáneo. En lo más alto del pueblo se sitúa la iglesia dedicada a San Blas, de estilo indefinido. La espadaña de la iglesia resalta sobre el caserío y las construcciones auxiliares propias de las faenas agrícolas. Pero el edificio más relevante de Santa Cruz a pesar de su lamentable estado, es la Torre fortificada de los Gómez de Porras, una construcción defensiva medieval de la primera mitad del siglo XV, cuadrada con cubos en esquinas, ventanas apuntadas y puerta de medio punto con grandes dovelas y escudos sobre ella. Santa Cruz de Andino se encuentra rodeada de campos de cereal, en un altozano con grandes vistas hacia toda la mitad oeste de su campo de visión, desde Incinillas hasta Torme, llamándola con razón “ Balcón de Castilla”.
Sin sexo ni ambición: por qué según Ross Douthat "la decadencia puede durar mucho tiempo"
El periodista estadounidense defiende en 'La sociedad decadente' que el estancamiento de Occidente amenaza con extenderse a todo el planeta.
El cuerpo sin vida de Geoffrey Weglraz apareció en un coche aparcado en el East Village de Nueva York en el verano de 2018. Llevaba allí una semana pero nadie le había echado de menos. Nacido en los 50 en una familia numerosa, fue un niño feliz obsesionado con la carrera espacial, se casó y tuvo un hijo. En torno al cambio del milenio, ya divorciado, se quedó sin su trabajo de programador informático. Algo más ocurrió después. En 2013 le dieron el pedido equivocado en un McDonalds, regresó enfadado a reclamar y acabó por arrojar su hamburguesa a una empleada que resultó estar embarazada. La historia viralizó y su nombre quedó asociado en Google a aquella infamia. Intentó cambiar de identidad, trató de buscar trabajo hasta que, desesperado, compró veneno por internet. Y así la primera entrada asociada a su nombre en el buscador fue al fin sustituida por la de su suicidio.
Una historia deprimente que para el periodista estadounidense Ross Douthat ilustra el arco generacional de los 'baby boomers', la generación que protagonizó en su juventud y primera madurez la época de mayor progreso y bienestar de la historia de Occidente y que observa hoy cómo el polvo de la decadencia se extiende por todo el planeta y enferma de silicosis el porvenir. En 'La sociedad decadente' (Ariel), traducido ahora al español por Beatriz Ruiz Jara, Douthat afirma que hemos entrado en barrena, víctimas de nuestro propio éxito; y dibuja una sociedad estancada económicamente, incapaz de innovar más allá de los intangibles reinos virtuales, poblada por viejos numerosos que no arriesgan y jovenes escasos y célibes absortos en el porno, el Fortnite y la enésima cinta de Marvel o 'Star Wars', una pesadilla rosa &...
Limpie las alcachofas retirando las hojas más duras, la punta y el tallo. Córtelas en cuatro y elimine la pelusa interior si la hay; luego, corte cada cuarto en dos o tres rodajas y déjelas en agua acidulada con el zumo de limón para evitar que se ennegrezcan. Limpie también los tallos pelando la parte exterior correosa, y córtelos en rodajas muy finas.
Pele las patatas, lávelas y séquelas. Córtelas por la mitad a lo largo y luego corte cada mitad en rodajas de unos 3 milímetros de grosor.
Pele y aplaste un diente de ajo y dórelo en una sartén grande con un chorrito de aceite. Retire el ajo y añada las alcachofas escurridas y las patatas, deje que cojan el sabor durante 5 minutos a fuego vivo removiendo constantemente y luego incorpore un vaso de agua.
Sale el estofado, agregue perejil picado al gusto y prosiga la cocción entre 15 y 20 minutos, hasta que el agua se haya consumido.
Sirva el guiso con un chorrito de aceite, una pizca de pimienta y perejil finamente picado.