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41 Wilhelm «Willi» Münzenberg
lunes, 05 de febrero de 2018

Wilhelm «Willi» Münzenberg (14 de agosto de 1889, Erfurt - junio de 1940, Saint-Marcellin, Isère, Francia) fue un activista comunista alemán, primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud en 1919-1920 e iniciador de la Ayuda Internacional de los Trabajadores en 1921. Fue un gran propagandista para el Partido Comunista de Alemania (KPD) durante la República de Weimar, pero luego se desencantaría con el comunismo debido a la Gran Purga de Stalin en la década de 1930, aunque seguiría apoyando a organizaciones comunistas en Europa occidental.

Primeros años
Willi Münzenberg nació el 14 de agosto en 1889 en Erfurt, Turingia, hijo de un tabernero. Creció en la pobreza. En su juventud se involucró en los sindicatos y en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Tras la división del SPD en 1914 en una mayoría moderada (partido conocido como el SPD Mayoritario, MSPD) y la minoría radical (conocido como SPD Indenpendiente, USPD) sobre el asunto de la Primera Guerra Mundial, Münzenberg se puso del lado de la facción independiente.

Durante la Primera Guerra Mundial, Münzenberg visitó a menudo a Vladímir Lenin en su casa de Zúrich, Suiza. En 1918, Münzenberg fue uno de los miembros fundadores del Partido Comunista de Alemania.

Münzenberg también fue presidente de la Internacional Comunista de la Juventud, siendo el delegado de la misma en el 2.º Congreso Mundial de la Internacional Comunista.​

Carrera política
En 1924, Münzenberg fue elegido para el Reichstag, y sirvió como miembro hasta la prohibición del Partido Comunista de Alemania en 1933. Münzenberg fue uno de los pocos líderes del Partido con orígenes en la clase obrera, un hecho que suponía un inmenso orgullo para Münzenberg.

Durante el periodo de Weimar, Münzenberg ganó la reputación de propagandista brillante. Su primer éxito fue su campaña para recaudar dinero y alimentos para la hambruna rusa de 1921. En 1924 lanzó Arbeiter-Illustrierte-Zeitung, que se...

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#URSS - #comunismo - #alemania - #nazismo

42 Sándwiches por el mundo
viernes, 17 de julio de 2015

Desde Francia, el Croque-monsieur

INGREDIENTES

Sándwiches por el mundo
6 rebanadas de pan de molde
150 gr de jamón York
100 gr de de queso rallado, preferiblemente Gruyère
Para la bechamel: 20 gr de mantequilla, 20 gr de harina, 25 cl de leche y una pizca de nuez moscada.

¿Quién dijo que un sándwich no puede ser elegante y refinado? Esta versión del típico emparedado hace salivar a los más reacios. El croque-monsieur apareció por primera vez en la carta de un café parisino en 1910, elevando el pan con Gruyère, jamón y bechamel al plano de las exquisiteces. Su variante más conocida es el Croque-madame, al que se añade un huevo frito o a la plancha a modo de sabrosa pamela, de ahí la impronta femenina. Ya que nos ponemos manos a la masa, que menos que elaborar tres de estas delicias.

Elaboración:

Lo más complicado de esta receta es la bechamel. Para ello, calentamos la cazuela a fuego suave y fundimos ahí la mantequilla. Después, agregamos la harina sin dejar de remover la mezcla hasta que esta quede perfectamente integrada. Añadimos poco a poco la leche, sin dejar de batir, y la cocinamos a fuego lento durante 15 minutos. Añadimos una pizca de sal y de nuez moscada. Et voilá.

Dejamos enfriar la salsa para que adquiera mas espesor y, con un cuchillo, la extendemos sobre una de las rebanadas de pan. Colocamos encima una loncha de jamón, de nuevo una capa de bechamel y cerramos el sándwich con otra porción de pan. A continuación, como toque final, esparcimos una capa de bechamel sobre la superficie y espolvoreamos el queso rallado. Unos minutos en el horno, darán como resultado un gratinado dorado, más que apetecible y muy crujiente en el que se integran queso y bechamel. Para chuparse los dedos vamos.

El secreto luso: la Francesinha



INGREDIENTES

Sándwiches por el mundo
3 rebanadas de pan de molde
2 filetes de cerdo o ternera
4 salchich...

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#sandwich

43 La ceguera voluntaria: Christian Jelen
lunes, 05 de febrero de 2018

Los grandes hechos de la historia, y también los pequeños o aparentemente insignificantes, suelen tener una trama secreta, a la que pocos tienen acceso. De ahí que en el teatro de la política las cosas a menudo no son como parecen ser.

Hace poco John Bolton fue entrevistado por la cadena CNN. Bolton fue asesor de Seguridad de la Casa Blanca con Trump, pero antes este halcón republicano, decididamente intervencionista en política exterior, trabajó en las administraciones de Reagan, Bush padre e hijo, y llegó a ser representante permanente de su país ante Naciones Unidas.

Fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak (2003) que derrocó a Sadam Husein, con la excusa de que allí había armas de destrucción masiva, algo que jamás se comprobó, pese a toda la maquinaria publicitaria que se montó para convencer a la opinión pública internacional.

En la entrevista, cuando el periodista dijo que «no se necesita ser brillante para intentar un golpe de estado», Bolton manifestó su desacuerdo (quizá la frase hirió su orgullo): «Como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí sino en otros países, puedo decir que requiere de mucho trabajo», pero rehusó hacer precisiones. De todas maneras es conocida la larga historia del país del norte en la promoción de golpes de estado, como es habitual en toda nación que tenga ambiciones expansionistas.

En la primera mitad del Siglo veinte hubo dos grandes estrategas de la propaganda política que hicieron escuela (prueba de ello son los émulos actuales), y cuya eficiencia marcó el rumbo de la historia: Willi Münzenberg y Joseph Goebbels, ambos nacidos en Alemania, pero que trabajaron para causas diferentes, cuyos regímenes tenían en común la vocación totalitaria y el engañar a las masas, incluyendo a buena parte de la intelectualidad. Estas ideologías que lograron destruir millones de vidas humanas, convirtieron ese siglo en un infierno, y hoy reaparecen en muchos lugares del planeta remozadas, con e...

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© Zalberto | febrero - 2026