 "Kant es el hombre más malvado que ha existido en la historia de la humanidad." La versión de Kant de la moralidad puede haber sido adecuada para el tipo de zombies que habitarían ese tipo de universo kantiano, y consiste en un total y abnegado desprendimiento. Una acción es moral, según Kant, sólo si uno no tiene el deseo de llevarla a cabo, sino que la hace por un sentido del deber y no recibe por ella beneficio de ningún tipo, ni material ni espiritual; un beneficio destruiría el valor moral de una acción. (Así, si uno no tiene el deseo de ser malo, uno no puede ser bueno; si lo tiene, puede.) Los que acepten cualquier parte de la filosofía de Kant – metafísica, epistemológica o moral – se lo merecen.
# # # El archi-abogado del “deber” es Immanuel Kant; él lo llevó a tal extremo que otros filósofos teóricos parecen inocentemente benévolos a su lado. “El deber”, Kant afirma, es el único criterio de virtud; pero la virtud no es su propia recompensa: si hay una recompensa involucrada, deja de ser virtud. La única motivación moral, afirma, es la devoción al deber por el deber; sólo una acción motivada exclusivamente por tal devoción es una acción moral (es decir, una acción realizada sin ningún atisbo de deseo o interés propio). “Es un deber preservar la propia vida, y además, cada uno tiene una tendencia directa a hacerlo. Pero por esa razón, la escrupulosidad con frecuencia ansiosa con que la mayoría de los hombres se ocupan de eso no tiene valor intrínseco, y el precepto de hacerlo no tiene ningún valor moral. Ellos conservan su vida de acuerdo con el deber, pero no por el deber. Pero si adversidades y tristezas desesperadas les quitan completamente el placer de vivir, si un hombre desafortunado, fuerte de alma, se indigna en vez de desesperarse o desalentarse por su destino y desea la muerte, y sin embargo preserva su vida sin amarla, no por inclinación o miedo, sino por deber – entonces su percepto tiene valor moral” (Immanuel Kant, Fundamentos... leer más |