Pasarelas arriba y Archanda abajo
lunes, 08 de diciembre de 2025

Una buena caminata dominical tras muchos días de abstinencia. Voy en metro a Deusto, salgo a la luz natural en la avenida y bajo a la orilla de la ría para caminar tranquilamente para hacer el recorrido clásico hasta la curva de Elorrieta; mientras me voy acercando al final del paso voy valorando la posibilidad de recorrer las pasarelas en sentido ascendente, una novedad sin duda. Mientras yo me muevo por esos andurriales, Raquel lo hace por sus senderos habituales cuando decide subir a Artxanda. Me inclino por la opción subir por las pasarelas y salir al encuentro de la nena en las alturas bilbaínas. Y ésta es la jugada y me sale muy bien.
Las pasarelas en dirección hacia arriba son exigentes pero no frustrantes ni agobiantes, no agotadoras ni sofocantes. Al contrario, la caminata me genera una gran satisfacción interior y me sugiero repetirlo más a menudo. A mitad de ascensión llamo a Raquel para saber dónde se encuentra; me dice que está en subida, así que aún le falta un rato.
El día es espléndido. Voy en manga corta y tan a gusto. Gorra azul en la cabeza y zapatillas azules Decathlon en los pies. Mi cuerpo responde en silencio y no siento molestia de ningún tipo; una maravilla de sensaciones tas unos últimos tiempos tan cargados de problemas físicos. Me reencuentro con la chavala a la altura de la Escuela de Hostelería de Bilbao -ESHBI-, y emprendemos el descenso por una zona asfaltada que desconocíamos ambos y que tras unos cuantos vericuetos nos deja en los inicios -o los finales- de la Vía Vieja de Lezama. Ya de regreso al barrio pasamos junto al bar Olga, que suponíamos cerrado, y vemos que está abierto; parada y avituallamiento: caña y bocata de tortilla francesa con chorizo y setas. Ya en el callejeo por Santutxu hacemos intento de echar un vermut en el Txirristra pero está cerrado; nos conformamos con la barra del bar del árbol, donde comemos un suculento pincho, yo con vermut y Raquel con una manzanilla. A casa.
De la comida se encarga la nena; su idea es hacer un risotto de setas; idea consumada. El arroz queda bastante bien, incluso bien bien.
En fin. Las piernas y los pies castigados empujan al descanso y la siesta, objetivo al que nos encomendamos con decisión y entrega. Butaca y cama a partes iguales. Ni cenar hacemos. En la cama vemos un par de capítulos de la serie «Crímenes» de Carles Porta -la chica de Port Bou- y caemos como niños en el mundo de los sueños. Un día agradable y reconfortante, un día a repetir. La Tata, Jorge, Nerea y JuanLuis han estado en la Merindad comiendo, en el Irrintxi de Villarcayo; pero no han pernoctado porque la Tata está muy enfocada en sus problemas cardíacos y todo le viene bien, o mal, para hacer que todo gire entorno a ella y sus males -éste es un tema farragoso que dadas mis circunstancias es mejor no tocar, rozar quizás, pero poco-.
Tachón está un poco mejor de su malestar viral. Hemos quedado en que venga a comer el viernes, para celebrar mi cumpleaños y el suyo.

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© Zalberto | enero - 2026