¿Quién lo dijo? Que nadie lo suponga, yo no me retiro nunca de nada. O, como dijo aquel: « Quien tuvo, retuvo » Es mi viejo estilo, tan cargado de vanidad; pero no duele, ni daña. Hay quien prefiere rehuir mi presencia, porque se le antoja especular,. y eso sí duele. Lo dijo: « Mi familia es lo único que importa » La gente... Las personas sí comprenden, y la ciudad se mueve arrastrada por ese viejo impulso, se contrae y se vuelve a expandir. Para tanto ajetreo necesito una Gran Ciudad, algo que se aproxime al 1.000.000 de humanos. Mucha masa y mucha densidad. ¿Hechos reseñables y substanciosos? Los hay a montones; pero mejor no los cuento, el tiempo los convierte en maldito olvido, al menos sí lo consigue con las cosas que duelen, las que dejan marcas indelebles, el poso en el fondo oscuro, el POSO INSONDABLE, las cosillas de las que es mejor no hablar. Todo es así, nada cambia lo suficientemente rápido; el ojo todo lo retiene, lo juzga y lo evalúa, y, finalmente, el ojo todo lo sueña. He probado a cerrar los ojos con fuerza y a recrearme en los colores y en los destellos; son realidades tan reales como las de los ojos abiertos. Sí, ya sé que lo sabías. Mi imaginación es muy poderosa, quisiera ponerla por fin en marcha, al servicio de mis sueños y de mis deseos.
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