TODOS LOS SANTOS
miércoles, 01 de noviembre de 2000


¿Quién lo dijo? Que nadie lo suponga, yo no
me retiro nunca de nada. O, como dijo aquel:
« Quien tuvo, retuvo »
Es mi viejo estilo, tan cargado de vanidad;
pero no duele, ni daña.
Hay quien prefiere rehuir mi presencia, porque
se le antoja especular,. y eso duele.
Lo dijo:
« Mi familia es lo único que importa »
La gente...
Las personas sí comprenden, y la ciudad se
mueve arrastrada por ese viejo impulso,
se contrae y se vuelve a expandir. Para tanto
ajetreo necesito una Gran Ciudad, algo que se
aproxime al 1.000.000 de humanos. Mucha
masa y mucha densidad.
¿Hechos reseñables y substanciosos? Los hay
a montones; pero mejor no los cuento, el
tiempo los convierte en maldito olvido, al
menos sí lo consigue con las cosas que duelen,
las que dejan marcas indelebles, el poso en
el fondo oscuro, el POSO INSONDABLE, las
cosillas de las que es mejor no hablar.
Todo es así, nada cambia lo suficientemente
rápido; el ojo todo lo retiene, lo juzga y lo
evalúa, y, finalmente, el ojo todo lo sueña.
He probado a cerrar los ojos con fuerza y a
recrearme en los colores y en los destellos; son
realidades tan reales como las de los ojos
abiertos.
Sí, ya sé que lo sabías.
Mi imaginación es muy poderosa, quisiera
ponerla por fin en marcha, al servicio de mis
sueños y de mis deseos.

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© Zalberto | enero - 2026