.jpg) Raquel sigue malita, con un trancazo de aúpa. La mimo y la remimo. Hoy se ha saltado la sesión de abdominales con Maite; yo he cumplido como un campeón, incluso me ha felicitado Maite, señalando que cada día pongo más carne en el asador. Por cierto, hablando de Maite, hoy su Jon cumple años, 64, que Maite cumple en enero. Van a ir a nadar y después a comer por ahí. En las últimas conexiones se ha escuchado la voz masculina de fondo, por lo que es fácil intuir que la cosa va en serio, o con interés. Maite me ha contado que le ha regalado un neopreno de 4 milímetros, de segunda mano pero en perfecto estado. Ha sido terminar de hacer el oso y vestirme para salir a caminar. Hoy me he planteado subir las pasarelas desde Sani, como la vez última. El cielo se ve despejado y aunque anuncian viento sur con ráfagas intensas a mí eso no me amilana, a mí no. Pantalones azul añil de Lefties, zapatillas azules de Decathlon, camiseta con estampado y color butano de Primark, sudadera azul exdeRaquel, gorra azul, guantes, cantimplora flexible llena de agua fresca y el macutito de AliExpress. Un equipamiento perfecto. Y, por supuesto, los auriculares, el móvil y las gafas, y la cartera y sus tarjetas. Salgo del mundo subterráneo en San Ignacio. En un pispas estoy pisando las primeras rampas, son las 9:22. Al salir de la boca del metro he puesto a grabar el Wikiloc, para controlar distancias y tiempos. La temperatura es bastante fresca, incluso fría cuando ruge el vendaval; me da igual, a mí eso NO. Voy tirando fotos y buscando inspiración; voy gozando. El viento quiere hacer volar mi gorra, pero la encajo con fuerza en mi cráneo apretando al máximo el sistema velcro. Cuando el sol inunda mi cuerpo el calorcillo me reconforta, cuando se oculta tras el monte Banderas... me quedo tieso. En menos de una hora estoy arriba, donde me encuentro un vehículo de mantenimiento del ayuntamiento organizando sus trastos para atender alguna emergencia relacionada con el vendaval. Paso junto al campo de tiro, y al llegar a Berriz giro a la derecha y tomo el camino que desciende hacia Arangoiti; ese tramo es una gozada. En Arangoiti omito coger el ascensor a Deusto y bajo por un camino que no conocía, hasta hoy; también me ha encantado. Todo el recorrido es de puta madre, para repetir las veces que haga falta. Ya en Deusto me noto bien y decido regresar también a pata, por la orilla de la ría, por mi camino de siempre. En San Nicolás subo al metro, para bajar en Zabalbide: tengo una misión que cumplir en casa de Terín. Se le ha quedado el móvil "en negro", un tema de ahorro de batería que le soluciono en menos que canta un gallo. La tía intenta que me quede un rato de cháchara, pero a mí su cháchara no me interesa NADA, así que con cariño y muchas sonrisas salgo de allí echando leches. Aprovecho que estoy donde estoy y entro al BM a comprar. No estaba en mi plan lo de comprar a tope en el BM, pero he improvisado. 6 chistorras, 4 morcillas, lentejas de bote BM, jamón york y 4 lonchas de queso, y alguna movida más. Voy a pagar: 53,53€, ¡¡¡la rehostia! Por 53 comienza el décimo que me regaló hace nada Terín, por mis buenas tortillas; el número es el 53.803. Esto necesariamente es un presagio, uno cojonudo. Ay, veremos. Casa. Lentejas sobre pochado de zanahorias fileteadas en mandolina y cebollas cortadas en juliana, remojado todo con caldo de pollo. Una receta deliciosa y saludable. A la butaca a leer y descansar. Hoy he madrugado un huevo por culpa del Señorito: a las 4 arriba; pero de puta madre, un día largo y bien aprovechado. Mucha lectura en "La caza del Carnero Salvaje" y mucha tableta, y mucho de mis cosas. Raquel se ha echado siesta gorda, hasta casi las seis; parece que se va recuperando, que mañana hay quedada en la central con los compis -madre mía-. |