 {la camarilla viaja a pasar estos días en Ávila} Sí, a Indi le hemos pillado todo dormidito en si camita y sin darle tiempo a reaccionar le hemos metido en su transportín para llevarle a casa de Esther. Ha protestado poco, seguramente porque estaba medio dormido; a mí me ha dado una pena enorme. Sí, me ha inundado la tristeza, me he sentido mal, como si le traicionara y le dejara con extraños en estas fechas tan intensas. Raquel me dice que no exagere, que no "humanice" sus emociones, pero creo que se equivoca, pues el muchacho siente tanto o más intensamente que nosotros, los humanos. En fin, incluso me ha costado relajarme en la noche y dormir bien para comenzar el 24 el viaje en coche hacia el Este en las mejores condiciones físicas y mentales; veré cómo va la cosa. Durante el día me he consagrado a organizar todo el follón del equipaje; una pasada. Para comer he organizado un menú sencillo y que implique mucho jaleo: vainas con puré de patatas y pechuga de pavo a la Air Fryer; fácil y con poco despliegue. Mientras el equipaje... - Bolsa enorme con los regalos para los peques; regalos que previamente he envuelto en papel de regalo, etc. - Bolsa enorme con las almohadas, el calienta camas y la mantita navideña. - Bolsa enorme con las comidas: leche, huevos, patatas, vainas, café, cacahuetes, etc. - Mochila con cosas de cocina y cables y triples, y una cafetera nueva que ha comprado Raquel. - Mi maleta con de todo. Al tiempo que preparo todo he cocinado 2 pasteles de bonito para llevar allá. Cuando ha regresado Raquel del yoga, yo ya tenía todo encaminado, incluso la cena de manzanas, tofu y queso. |