Apuntes en el Día de Reyes
2 comentarios martes, 06 de enero de 2026

Tengo una impresión inesperada: mi vida toma un rumbo con destino a un paisaje limpio de distracciones y momentos vacíos, de tiempo derrochado en angustias que no lo son, de lugares tenebrosos, de peligros inexistentes. Quiero decir que siento una profunda necesidad de recluirme en mi pensamiento y en alimentarme de verdades y realidades. El tiempo se consume y hay que hacer lo posible por poner un sello apropiado, por dejar un buen sabor de boca; sí... un buen sabor de boca. Quiero dejar atrás el dolor absurdo de los múltiples fracasos que he tenido que afrontar para llegar a ser yo. Mi vida es un reguero de fracasos, de pasos en falso, de errores recurrentes, de malas decisiones. Ése soy yo, no hay otra opción. Soñarme no me libera, no conduce a nada palpable. Imaginarme otro no me sirve, sólo genera ansiedad y dolor. Sí, creo que poco a poco voy despejando la neblina que oscurece el horizonte hacia donde voy, sin más posibilidad que la que ha de manifestarse; pasará un tiempo y volveré a mirar atrás: todo eso ha ocurrido y aunque no estuviera escrito, no había modo de cambiar el curso de las cosas, de las mías y de las de la humanidad.
Un día de Reyes atípico: tranquilo, sosegado, sin regalos ni arrepentimientos. Hemos comido alrededor de la mesa mientras de la Air Fryer iban saliendo los pimientos, las patatas, mientras de la nevera iban fluyendo los caldos tintos y los caldos con burbujas, mientras en la plancha chispeaban las gotitas de grasilla del lomo adobado del Mercadona. Indi feliz; nosotros felices. Hemos ubicado las dos butacas frente al televisor y nos hemos repantigado cubiertos con las mantitas favoritas, dejando que en la pantalla se sucedieran elecciones de Raquel que ni a ella estimulan: una tarde de día de fiesta sin complicaciones, horas que dan frutos dulces, tartas de manzana y cacahuetes al natural.
En la calle ruge el temporal de invierno. Los montes del Bocho se cubren de finos copos de nieve que azota el viento. Los cristales nos protegen del rigor externo; la calefacción hace su trabajo y los cuerpos se distienden a salvo de un mundo que nunca ha dejado de ser peligroso. En Teruel Esther y Jorge recorren los lugares señalados en las guías turísticas; muestran un interés mundano y se dejan llevar por las ansias del sopor etílico: todo se resume en emociones al límite y en mesas decoradas con platos de jamón y botellas de vino. Esther se ha encargado de elegir hotel y con esa maestría que le caracteriza ha seleccionado uno que encaja como un guante en sus preferencias históricas, ajustadas al perfil; hablamos del Hotel Isabel de Segura ***, una elegía dedicada a la arquitectura de finales del siglo pasado, una loa a los espacios límpidos y a las atmósferas pasadas por el tamiz de un viaje en el tiempo, al pasado por supuesto. Hotel Isabel de Segura ***, un lugar al que es mejor no acercarse excepto que se haya proclamado el Apocalipsis y que no nos quede otro refugio en pie donde sobrellevar ese instante final que todos sabemos que tarde o temprano habremos de afrontar.


Entrevista con Jonathan haidt


Las peores ideas del mundo germinan en California y se extienden al resto de Estados Unidos. Después llegan al resto de países de habla inglesa y más tarde a todo el planeta. En mi último libro hablé de cómo se extendieron de esta manera ideas horribles que están destruyendo las universidades. Cuando las sociedades se hacen ricas, las mujeres comienzan a tener más educación y menos hijos. Y eso, especialmente en economías competitivas, introduce muchísima presión a las familias para que los pocos niños que nacen hagan todo muy, muy bien. También ocurre en China, donde lo denominan el síndrome del pequeño emperador, un hijo único con dos padres y cuatro abuelos sobrevolando. Los niños se convierten en un proyecto para los padres, especialmente para la madre.

Acerca de la Inteligencia Artificial


La gran falla reside en la confusión entre correlación y causalidad. Para una IA, si en millones de textos la "Variable A" aparece junto a la "Variable B", asume una relación de causa. Sin embargo, la ciencia se basa precisamente en cuestionar esa cercanía. Mientras un investigador humano diseña un experimento para descartar coincidencias, la IA tiende a inventar una narrativa lógica (una alucinación) para justificar por qué deben estar unidas.

#temporal - #nieve - #picassiano - #esther - #jorge - #teruel

comentarios
2alberto 
06/01/2026 8:02:26
En la provincia de Cuenca aún sobreviven enclaves casi intactos donde el silencio, el patrimonio y el paisaje conforman un refugio perfecto para quienes buscan una escapada tranquila. En uno de estos lugares, marcado por un legado medieval excepcional y un entorno natural amplio y despejado, la desconexión adquiere un significado distinto. Entre muros antiguos, senderos elevados y vistas que alcanzan varias provincias, este destino invita a caminar sin prisa y a descubrir su historia a través de sus propios vestigios.

Se trata de Moya, una antigua ciudad medieval en ruinas declarada Conjunto Histórico-Artístico y considerada una de las joyas patrimoniales más singulares de Cuenca. Su ubicación estratégica, en lo alto de un cerro de la Serranía Baja, la convirtió durante siglos en un enclave disputado por diferentes reinos y en la cabeza del histórico Marquesado de Moya. Hoy, con sus murallas, puertas, iglesias y restos del castillo aún en pie, la localidad ofrece una experiencia de turismo slow, ideal para quienes desean alejarse del ruido y adentrarse en un escenario que parece detenido en el tiempo.
1alberto 
06/01/2026 8:01:24
El Santuario de la Virgen de la Cueva.

La escena es poderosa. El río Mon —o de La Marea, como también se le conoce— acompaña al visitante hasta la entrada de este enclave excavado en la roca. La carretera AS-254, rumbo a Campo de Caso, conduce directamente a este paraje que podría aparecer en cualquier documental sobre lugares mágicos de Europa. Poco antes de llegar, la montaña se abre y deja ver el recinto religioso, hoy reconstruido, pero con un pasado que se remonta al menos al siglo XVI. Algunos relatos lo sitúan incluso mucho antes, en tiempos en los que la Reconquista moldeaba el norte peninsular.

© Zalberto | enero - 2026