:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fdeb%2Ff47%2F3e8%2Fdebf473e891e59f1683641ac4e7355f8.jpg) En la provincia de Cuenca aún sobreviven enclaves casi intactos donde el silencio, el patrimonio y el paisaje conforman un refugio perfecto para quienes buscan una escapada tranquila. En uno de estos lugares, marcado por un legado medieval excepcional y un entorno natural amplio y despejado, la desconexión adquiere un significado distinto. Entre muros antiguos, senderos elevados y vistas que alcanzan varias provincias, este destino invita a caminar sin prisa y a descubrir su historia a través de sus propios vestigios.
Se trata de Moya, una antigua ciudad medieval en ruinas declarada Conjunto Histórico-Artístico y considerada una de las joyas patrimoniales más singulares de Cuenca. Su ubicación estratégica, en lo alto de un cerro de la Serranía Baja, la convirtió durante siglos en un enclave disputado por diferentes reinos y en la cabeza del histórico Marquesado de Moya. Hoy, con sus murallas, puertas, iglesias y restos del castillo aún en pie, la localidad ofrece una experiencia de turismo slow, ideal para quienes desean alejarse del ruido y adentrarse en un escenario que parece detenido en el tiempo. |