 Me he dado el madrugón de los últimos tiempos, dedicando un rato largo a mis movidas en el PC, lo de echar un vistazo a la actualidad mundial y a otro vistazo a mis entradas de un día tal que hoy hace...; y atender durante lo necesario a mi Señorito gatuno. Raquel también ha madrugado y se ha puesto con el yoga; le he dicho que quiero hacer yoga también y a ser posible con ella de maestra. El caso es que la muchacha se ha despistado y yo impacientado, por lo que he "atacado" a la cuestión yóguica en solitario. He disfrutado bastante, que ya es mucho muchísimo; la zona de los aductores va alcanzando un nivel de elasticidad soportable, y no me queda otra que insistir. Bien por el yoga!!!. Sin pausa me ducho y me afeito. Mi plan es bajar al Corte Inglés a comprar levadura para hornear, impermeabilizante para mis zapatillas jerezanas, y de paso caprichos para el chaval -latitas y sobres Sheba de emergencia -. En la calle el invierno está a sus anchas, pero me abrigo lo justo y me lanzo escaleras abajo por Solokoetxe para deambular un rato por el Casco: Tyger y AleHop, buscando cualquier cosa, en el caso que nos ocupa... nada. Da igual. Cruzo la ría por el puente del Ayuntamiento y , tras echar un vistazo fallido al Intimissimi, entro en el Corte... fuera chambergo, fuera braga de lama, fuera guantes del LIDL, el calor agobia que no veas. Hago las compras previstas y regreso a la intemperie; el tramo final me lo casco en el metro, desde San Nicolás, que no apetece subir por Solokoetxe. En casa todo en orden; hoy soy responsable de la comida, pero la tengo fácil: garbanzos de Pedro Luis sobre zanahoria y cebolla pochadas; un plato delicioso. Estando en ello ha llegado el pedido de la Ratafía: 3 botellas preciosas; una es para casa, las otras dos... no se sabe. Raquel ha hecho experimento de pan de garbanzos en la Air Fryer con resultado justito: poca sal y poco tiempo de horneo. Ha de corregir, pero aun así no vale gran cosa. Ella se muestra conforme y eso ya me basta. Comer y recoger. Butaca y picassear y leer a Murakami, en el Carnero, que ya estoy llegando a la fase final, donde se desata el nudo del embrollo. El libro es gozoso. Mientras, pongo video de concierto de Parcels en la tele para ambientar y descubrir nuevas atmósferas musicales; me gusta lo que hacen los muchachos. Llega Raquel y cenamos tortilla de bonito. A la cama a buscar serie apetecible, sin éxito. {texto escrito en el metro mientras viajo de Santutxu al BEC} |