Intermedio primaveral
lunes, 12 de enero de 2026

Comienza la jornada: madrugón habitual que Indalecio gestiona y no perdona. Dado que es mejor unirse que luchar, me levanto antes de las seis para completar el ritual: cepillado en la mesa, besos y caricias, limpieza de comederos, limpieza de cafetera y preparación de café -una de las bolsas del etíope está dando sus últimos granos-, visita al pasado telemático y recogimiento interior para teclear palabras y frases con cierta coherencia, pases necesarios por la zona cerámica y disposición de los elementos deportivos a la espera de que den las ocho para la conexión online con Castro y la señorita Maite. Un desarrollo rutinario que le hace a uno sentir que su vida se compone de situaciones repetidas sin cesar, cuando en verdad eso no es así de esa manera en absoluto y para nada. La vida, la mía, ha discurrido por tantas líneas rutinarias que es tontería sentirse estancado, atascado, atorado, es una pérdida de tiempo, las rutinas son las que hacen que la vida tenga coherencia y deje posos en la memoria; los momentos inconexos puede que generen imágenes épicas en el recuerdo, pero también se corre el riesgo de verse en situaciones que no se corresponden con los hechos: hay distorsión porque no hay continuidad ni mantenimiento.
Me paso la vida luchando contra mis propios pensamientos, argumentos, ideas, fantasías, imaginaciones, recuerdos, proyectos fallidos, proyectos cumplidos, éxitos y fracasos. Las reflexiones autocríticas tienden a ser inflexibles y a no dar margen para la comprensión y la complacencia; es necesario no abusar de los elementos emocionales, ya que las emociones, no lo olvidemos, son imaginarias.
8:00 AM, brazos con Maite. Protestamos mucho pero sabemos que sienta bien; a Maite le sientan bien nuestros euros mensuales y a nosotros el mantenimiento muscular, articular y circulatorio. Al finalizar los sudores mi cuerpo está caliente y lo aprovecho para tratar las tareas hogareñas. Vamos a aprovechar que Raquel tiene la mañana laboral muy ligera de carga para ir a la tapicería Palacios -604249648-, la de la calle Santa Cecilia, a encargar el retapizado de la butaca italiana, la del despachito; hicimos un intento en las fechas navideñas y salió mal: estaban de vacaciones. Hoy repetimos intento pasadas las 10 y también le mal: nos encontramos la persiana echada y ausencia total de información. Llamo al teléfono y dejo mensaje en el contestador. Ya en esa zona nos reorganizamos la cabeza. En la floristería del Carmelo compramos, por fin, hierba gatera, y, de paso, una maceta de lavanda genéticamente transformada. Desde allá nuestros caminos se separan, Raquel regresa al hogar, tras parada a pincho y caldo en el Jarritas, y yo me voy a Deusto caminando, al encuentro de Susana, mi querida dentista -lo de querida vamos a dejarlo-.
Recorrido poco habitual: túneles de Begoña, parque de Etxebarria, curvas del Ayuntamiento -las obras de mejora están casi terminadas, les queda un ná-, Campo Volantín, escaleras en espiral de acceso al Puente de Deusto, Puente de Deusto, Centro Comercial Zubiarte, Puente de Deusto, bazar chino y consulta de Susana. En Zubiarte echo un vistazo por allá a diferentes negocios; Springfield, H&M, Pepco, MediaMarkt; pero no hay nada interesante para mí.
Susana. La consulta va de ver qué pasos van a continuación, para dar por cumplidas las obras pendientes de reparación molar. Tras el escaneo de las mandíbulas hay que meter mano en la zona superior derecha, donde el hueso está muy tocado, en claro retroceso. Susana recomienda pasar por un cirujano maxilofacial para "hacer hueso" mediante una breve operación. Me dirige a un colega de su confianza, uno que está jubilado pero no del todo. La movida, me dice, me avisa, que rondará los 1000€, quizás un poco menos; qué se le va hacer. Cuando esa fase se dé por concluida ella seguirá adelante con la implantación de dos piezas y rematar así la faena. En fin, bastante pasta, unos 5000€, me quedan por gastar en los próximos meses; tendré que economizar gastos y ahorrar lo posible.
1:00 PM. Salgo a la Avenida del Ejército y bajo a sus entrañas para no perder tiempo y regresar en metro a casa, que espera la gestión del almuerzo. Hoy voy a preparar uno de los habituales platos combinados, el que lleva vainas, puré de las patatas y media pechuga de pavo asada en la Air Fryer; es un plato que nos satisface y que nos gusta. Antes de salir a lo del tapicero dejé preparada la olla con las vainas y las patatas, lista para encender el fuego.
2:00 PM. Comemos el delicioso menú y procedemos a las horas de la desconexión laboral. Raquel se acuesta hasta la hora de prepararse para ir a yoga, sobre las cinco; yo me apalanco con mis lecturas -Murakami y sus relatos cortos deliciosos e imaginativos- y con las viejas cintas en la tele -La batalla de Midway del año 1964, con todo el cartel de las estrellas de Hollywood de la época, muy siendo ella misma, la película-. Indi durmiendo como un tronco en su camita. Cuando Raquel sale y muchacho se despereza y yo le atiendo; de regreso a la butaca el señorito se apalanca sobre mí hasta la hora de reaparición de la nena de regreso del yoga. Tengo la cena lista: sopa de caldo de pollo -cosecha propia- con fideos y huevos escalfados. Mientras cenamos vemos un episodio de la batalla de restaurantes de Chicote, el dedicado al gazpacho manchego y a cuatro restaurantes albaceteños -divertido la verdad-. Y ya.
9:00 PM o 21:00. En la cama vemos, sobre todo yo, el segundo episodio de la serie Candy, que ya empieza a atrapar, como ha de ser una serie que se precie.
Quizás se puedan dejar aquí otros recuerdos, otros momentos, otras imágenes, que de todo ha habido y con gran profusión, pero pienso que tampoco es necesario, creo que es más dulce misterio el leer entrelíneas y que sea la imaginación la que haga su trabajo.

#tapiceria - #palacios - #telefono - #deusto - #susana - #dentista - #elefantedesaparece

© Zalberto | enero - 2026