Martes 13 Zanahoria El regreso de Ulises Si Ulises quiere recuperar su viejo trono es, probablemente, porque desea una vejez segura, no más aventuras. Ítaca no es una isla fastuosa, sino un pedrusco en mitad del mar Mediterráneo en el que viven, sobre todo, porqueros, pastores y perros. El palacio real es apenas un castillo de piedras amontonadas. Nadie lleva cascos amenazantes ni armaduras, sino túnicas sobrias y taparrabos de lana. La película entiende bien algo que la mayoría olvida: puede que la Odisea fuera el texto fundacional de la cultura clásica, pero sus acciones, si es que existieron, tuvieron lugar unos 800 años antes de que nacieran Platón o Aristóteles. Se trata de una historia que sucede en la Edad de Bronce. Por decirlo de manera poco precisa, tan cerca de la prehistoria como de Cicerón. Me he bajado el "Manual de Resistencia" de Pedro Sánchez, el que le redactó su periodista de cabecera -¿de cama? ¿un trio con Begoña?- Irene Lozano. Me pica la curiosidad, malsana en este caso, porqué negarlo.
Hemos amanecido pronto pronto, como todos los días de "este" últimamente. In di no da tregua, pero en verdad me agrada disponer de mucho tiempo para mí, para revisar mi web, mis entradas, para escribir, para leer; esto se lo debo al muchacho, esto como muchas otras cosas. Hoy nos hemos despertado sin muchas ganas de hacer el acróbata a las órdenes de Maite por lo que le hemos propuesto posponer la sesión de piernas y entregarnos sobre el tálamo a la de Abdominales; Maite ha cedido sin poner pegas, para ella somos algo así como "el chollo del siglo" -supongo que estaremos ganando el cielo, bueno, el cielo Raquel, yo el purgatorio a lo sumo-. El caso es que a renglón seguido de los mimos a Maite para cambiar el calendario deportivo añadimos más mimos explicando entre suspiros que "tiene pinta de que estamos incubando algún tipo de virus medio maligno" y que no nos pida que demos todo en la sesión del día; una vez más Maite hace como que no se ha dado cuenta de la trampilla y nos sigue la corriente. Cuello, el normal y el creativo, y abdomen tripa arriba y abdomen de costadillo y unas cuantas planchas -pocas- para terminar la cosa. No se puede negar que es una buena manera de comenzar la parte activa del día -la parte intelectual está más que empezada...-. Después del deporte me pongo guapo porque tengo planes en el exterior. He estado pensando en buscar pantalones nuevos para montañear, porque "renovarse o morir" -en mi caso va a ser "morir", como ya se verá-. La idea pasa por ir al Decathlon, obvio. Antes de dedicar mi tiempo a sandeces consumistas tengo que reponer víveres básicos, para lo cual nada como bajar al LIDL, cosa que hago... Agua, leche, yogures, y tal. Las temperaturas han subido un poco, el ambiente es más templadito y agradable; la cabeza explora posibilidades de vestuario. También la cabeza está valorando la opción montañera de mañana miércoles; por un lado tengo ganas cero, en casa disfruto mucho de mí mismo; por otro lado sé que me debo disciplinar y seguir participando en las salidas con los Mendizaleak, un disfrute sin paliativos. Me inclino por el sí y también por ser yo quien proponga ruta, para no dejar en manos de Jon la elección, pues tiene tendencia a repetir escenario -se ve que no quiere gastar neuronas en pensar, je-. Miro en las rutas que guardo en el móvil y encuentro una en la zona de la llanada alavesa, una sin relieves apreciables y de un kilometraje comedido, unos 8 kilómetros; de inclinarme definitivamente al "sí" ésa va a ser la ruta. Tiro del carrito, que pesa como mil demonios, y dejo la compra en casa. Me cambio de sudadera y con mi macutillo chino reanudo el deambular. Me voy al Decathlon. Bajo al Casco Viejo a medias entre ascensor y escaleras. Por la Ribera del Arenal cruzo el puente del Ayuntamiento y accedo al Decathlon. Planta primera, deportes de montaña. Nada me llena el ojo, nada. Planta primera negativa, deportes de andar. Tampoco hay nada que me merezca el gasto. Me largo. Subo a casa a medias entre piernas y metro; el metro lo cojo en la boca de Unamuno. Voy disfrutando de la música, de la escritura, de la fotografía. Voy disfrutando de dejar que mi pensamiento vague aquí y allá, a su puto aire; es la manera más sencilla de vitaminar el ánimo, positivamente se entiende. En ese lapso de tiempo he cerrado mi participación en la salida montañera de mañana, y la ruta propuesta por el nene se acepta entre vítores, como era de esperar. Se apuntan todos menos menos Yoli, que tiene cosas, y Patxi, que no las tiene, pero que ha tirado de sensatez y ha aceptado la situación y que debe buscar otro selecto grupo de telefónicos con los que hacer salida masculina y testosterónica, por supuesto. Ya en casa me hago cargo de todo, como siempre. Raquel está de pelea con el portátil, que le han actualizado el Windows. En cuanto al tema "menú del día" lo tengo resuelto desde primera hora; vamos a disfrutar de un plato delicioso y digestivo: alubias de Pedro Luis sobre muchedumbre de zanahoria fileteada fina y cebolla en juliana, en grandes cantidades de verdura, y caldeado con un brick de medio litro del Caldo de Verduras Aneto. Mientras cocino me entretengo -hacía tiempo que no me sentía inspirado- en hacer foto creativa y hago meme con las zanahorias y las cebollas, que me queda maravillosamente bien, divertido por demás. Las creaciones las comparto por WhatsApp con los Mendizaleak y el Famulio. Y para calentar la cabeza... trago de Ratafía. En fin, 14:00 y comemos un platazo enorme de alubias exquisitas, perfectas para reposar entre algodones. Raquel en la cama y yo en la butaca. Me rodeo de mesitas con todas mis cosas intelectuales. En el apartado musical me vienen ganas tremendas de escuchar las viejas canciones de Kevin Ayers, que busco y encuentro; mientras continuo leyendo los relatos de Murakami, los del volumen "El elefante desaparece". La tarde es apacible y amorosamente gatuna. Raquel suspende su sesión yóguica, dice que no se encuentra bien y alterna cama con butaca. Para cenar preparo un poco de todo; a Raquel le pongo un plato de sopa de caldo de vainas con fideos y una tortilla francesa de tres huevos; para mí me aliño a mi placer un par de tomates negros que están a punto de terminar en la basura -qué buenos están-, me planto un plato enorme de sopa como la de Raquel sobre la que vuelco un par de huevos XL del LIDL; tanta es la sopa que no puedo con toda. Son las siete y media, pero estamos deseosos de tumbarnos a descansar; son las ocho cuando entre las sábanas seguimos viendo la serie "Candy", que sabemos que vimos en algún momento del pasado, pero, como no recordamos casi nada y nos gusta, la vemos de nuevo como si tal cosa. A recoger el cuerpo y la mente, mañana pisaré hierba y barro y hablaré por los codos con la pandilla montañera, un auténtico disfrute para los sentidos y las emociones. Arantxa me ha confirmado que vendrá Greta; he apartado unas bolsitas de chuches de Indi, de ésas que ya ignora por revenidas delicadamente y que las perritas devoran con ansia y placer. Seguiremos informando... | #LIDL - #decathlon - #alubiasblancas - #kevinayers - #Elefantedesaparece - #elcotodequevedo - #picassiano - #zanahoria - #manualderesistenciacomentarios| 1 | alberto | | 13/01/2026 9:07:36 | de un comentario en El Confidencial a cuenta de las revueltas iraníes.
El Islam NO ES UNA RELIGIÓN.
Si no parten de ahí, no se están enterando absolutamente de nada.
Es un sistema de vida completo de vocación universal, violento e imperialista que abarca todas las facetas de la vida de los seres humanos bajo su yugo, de la cuna a la tumba. Abarca religión (por supuesto) pero también (y no de una manera menor) organización militar, política, social, moral, te dice cómo debes comer, vestir, peinar, y a diferencia del resto de religiones que hay en el mundo te obliga mediante la fuerza, el castigo, la pena de muerte.
No existe el Islam moderado, existe el Islam replegado a la espera de tiempos mejores.
Llegará hasta donde pueda, y si se lo permitimos (que en Europa lo estamos haciendo con una ingenuidad suicida) destruirá cualquier otro sistema de creencias, religioso o no. Incluida la democracia como primer plato a devorar.
Ser islamófobo no es ser un fascista. Es tener un mínimo de sentido común. |
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