 Resumen. La mañana ha comenzado de un modo inesperado. He madrugado mucho, como siempre por culpa de Indi, me he levantado antes de las seis. Pero esto no es lo nuevo llamativo, lo llamativo ha sido que me he subido en la elíptica y he estado más de media hora dándole a los pedales. Me he dado una sudada de tres pares de cojones, pero me he quedado como Dios. Seguido me duchado y me he preparado para salir a la calle, para seguir haciendo un poco de ejercicio. He bajado al casco viejo por la por los ascensores de Solokoetxe y por la orilla de la ría me dirigido hacia el Guggenheim. Hacía bastantes semanas que no pasaba por allí y tenía ganas de ver las nuevas exposiciones. He disfrutado mucho; muy bonito todo. Había una exposición en la segunda planta de hmm obras hechas con materiales de la tierra, con vegetales, con plantas, con tierra, muy bonito. También he visto obras variadas en la planta tercera con cuadros muy interesantes y hecho muchas fotos. He regresado también por la orilla de la ría, cansado pero muy feliz. A la altura del Ayuntamiento me he encontrado con Pau y hemos charlado un poco de las cosas que nos conciernen a ambos. Después he decidido subir al barrio en los ascensores de Solokoetxe. Al salir arriba en Solokoetxe estaba haciendo cola para montar mi primo Iñaki, mi primo Iñaki Zubizarreta, allí estaba con un pequeño perrito en sus brazos y con esa carita que tiene de chico bueno. Ha sido una sorpresa enorme; me ha contado que ahora viven en la calle Correo, que Buck estaba semana en EEUU por temas médicos y poco más. El camino ha terminado en casa, pero hay otra sorpresa. Antes de subir he hecho una reserva en el hindú de la calle Sendeja para comer con Raquel a las 2:30. Así que cuando he subido a casa me he puesto cómodo y he estado descansando hasta la hora para bajar a comer. En el hindú hemos comido de maravilla, hemos pedido dos arroces y dos tipos de pollo; por 51 euros qué más se puede pedir. Estando en el restaurante me ha llamado Leticia -había pedido cita telefónica para asunto Lamisil se acaba este jueves, mañana- y me confirmado que tengo pase en las farmacias para más Lamisil (iré mañana). Al salir Raquel y yo cada uno por su lado, Raquel se va a yoga y yo me voy a casa. En casa me instalo en la cama y me dedico a ver un capítulo de Andor. {pero hay más...} Cuando parecía que el día se encaminaba en paz hacia el confort del dormitorio, todo ha dado un vuelco, de momento ligero vuelco, pero... puede que el vuelco se embale y la cosa derive en drama. ¿El qué? Que Raquel ha hablado con Esther y ésta le ha pedido sopitas: «llevo 24 horas de palpitaciones continuas»; o algo así. En fin, me voy a ahorrar el esfuerzo de mirar hacia el futuro, aunque opino que es mirando hacia el pasado donde se pueden encontrar las claves de tanta agitación cardíaca. Son las 20:27, Raquel me ha puesto el ascensor la bolsa con las compras que ha hecho en el Mercadona y se ha ido por ahí con su hermana, para llevar el sosiego a su atormentada existencia. Seguiré informando. |