 Esta mañana, a eso de las once, Indi por fin ha cagado. Nos hemos quitado un peso de encima; joder, jaja. Poco antes Raquel ha salido disparada a su clase de matinal de yoga, huyendo como alma que lleva el diablo del movidón que se se presentaba en el salón, donde yo me disponía a reubicar los tres módulos Bêsta para poner en fila india y seguido añadir a la fila un cuarto módulo que compramos ayer. A ello me he puesto en cuanto Raquel ha salido por la puerta, sobre las nueve y media. Al tiempo que esto sucedía también había movimiento en el 7ºB, ya que los vecinos americanos nos abandonan y estaban de mudanza. Y también al tiempo han hecho acto de presencia los porteadores de IKEA que nos traían el pedido online, los dos altillos para el despachito y el zapatero, y chismes. Mucho movimiento y el Indalecio cagando al fin. Bien todo. El trabajito me ha supuesto mucha concentración, mucho detalle y mucha precisión. Para lograr una nivelación lo más exacta posible he recurrido al nivel láser que compré hace unos meses, colocándolo en el trípode y el trípode sobre la mesita de la sala. El láser me ha venido como anillo al dedo, pues he podido trazar una línea recta sobre la que taladrar los agujeros para los soportes de los módulos. Una labor de precisión y paciencia que me ha llevado su rato. También ha sido exigente la parte del agujereamiento y fijación de los módulos, pero lo he logrado y ha quedado divino. En la fase final de la colocación he tenido que mover de su sitio el termostato de la calefacción, que he sujetado con tirafondos al lateral del módulo lateral derecho, quedando bien, mejor de lo esperado. Raquel me ha llamado rogando que me pusiera con el arroz basmati con el que pensábamos acompañar el pollo al curry que había comprado en el Corte Inglés; muy rica la comida por cierto. En ese momento ha tocado el timbre "mi chino" que traía pedido Amazon; dos soportes abatibles para perchas y cosas por el estilo y unas cortinas idénticas a las del salón para cambiar las del despachito. Los soportes me gustan bastante, tienen un diseño agradable. Con la tripa llena me he acostado a descansar -dormido como un lirón- hasta poco más allá de las cuatro y media, cuando ya me he levantado. El ordenado un ratito y me he puesto a escribir estas líneas -17:55-. |