 Haddock
València, 181 Barcelona T: 93.631.37.16 Menú de mediodía: 15,50 € Precio medio (sin vino): 30 €
Franc Monrabà (Sant Celoni, 1970), ese capitán Haddock varado en el Eixample, es un hombre con personalidad: tiene cocina, tiene discurso y tiene genio y corpulencia, y barba cerrada. En su cuaderno de bitácora prefiere recordar a dos almirantes, Jean Luc Figueras y Santi Santamaria, y olvidar a las decenas de gurmetillos a los que mandó en restaurantes de poco calado.
Su última singladura se llama Haddock, que además del celebérrimo personaje de Hergé es un pescado: el eglefino. No he comido eglefino, pero sí San Pedro, plato que forma parte del menú de 15,50 euros y cuya majestuosidad no acostumbra a surcar los mediodías barceloneses. «¡A las cinco de la mañana me ha despertado el proveedor!», argumenta para explicar por qué ha podido pescar a buen precio.
Al entrar, ha dicho con campechanía: «Bienvenido a la taberna canalla». Más tarde ampliará la idea: «Una taberna de 'luxe'». Palabras que enmarcan servilletas de papel y vajilla de la abuela. Esto fue el Cata 1.81 y recuerdo que en mi última visita habían habilitado un reservado en la planta superior al que se podía acceder de forma privada desde la calle. Lo confirma Franc y desvela los nombres de usuarios famosos, que no serán repetidos aquí bajo amenaza de ser pasado por la quilla.
Actuaciones musicales o espectáculos tras la cena de los jueves; plato del día, con una 'escudella' cada viernes que le abarrota el local, clases de cocina por las tardes para los clientes. La taberna despliega velas y bandera pirata.
Elemento imprescindible de la casa es el camarero Enric Maldonado, diligente y simpático y con alma de comediante: cotillea el Instagram o el Facebook de la taberna y sonríe.
Porrones (el decantador de los pobres) y comida servida en fuentes. Decidió el chef y copropietario (asociado con Jorge Morgó y Jaume Samsó) que las mesas mostraran la hospitalidad con las bandejas y que cada cual emplatara a su gusto. Tinto riojano de Casa Primicia en mágnum. Estaría bien que invirtieran en copas y que a la carta de vinos sumaran más tripulantes. |