Siempre encuentro pequeñas dificultades en la locución del pensamiento. Me sucede desde que tengo memoria literaria. Y, quizás, es hora de aceptar la realidad... «ya ya» - No me preocupa casi nada - Excepto la propia preocupación Pero volver a reencontrarse con los viejos hábitos tiene mucho de reconciliación personal, íntima y... muy-muy subjetiva. Si fuera posible aparcar la moral y las creencias, si fuera fácil ignorarlas, la intensidad de las emociones se inclinaría fervorosamente hacia las pendientes del instinto; seríamos más «naturales». - Tú siempre defiendes la idea de que no existe «lo artificial» [ y te repites mucho] - Lo sé. Lo mismo que sé que no sólo no voy a mudar la piel, sino que gradualmente va a estar más y más incrustada en mí... insertada en mí, siendo yo. - Ser yo: qué gran misterio... Y así podemos estar hasta el infinito, durante toda una eternidad; durante toda la vida. |