Castro de Ulaca
martes, 24 de noviembre de 2020

El geógrafo griego Estrabón (III, 3, 6) hace referencia a la existencia de estas prácticas entre las poblaciones del Duero:

“De algunos de los pueblos que viven en las inmediaciones del Duero se dice que viven a la manera espartana, ungiéndose dos veces con grasas y bañándose de sudor obtenido con piedras candentes, bañándose en agua fría y tomando una vez al día alimentos puros y simples”.

Edad del Hierro

A finales de la Edad del Hierro (siglos III-I a.C.) una comunidad del pueblo vettón se estableció en el cerro amesetado de Ulaca, que se convirtió en el centro más grande e importante del Valle Amblés, donde existían otros grandes asentamientos fortificados (Las Cogotas en Cardeñosa y La Mesa de Miranda en Chamartín). Sus aproximadamente 1.500 habitantes levantaron un asentamiento fortificado de unas 70 ha de superficie, una auténtica ciudad u oppidum en la terminología latina. Por tanto, Ulaca es un testimonio fundamental de los inicios de la vida urbana en el occidente de la Meseta. Sin embargo, hacia mediados del s. I a.C. el enclave fue abandonado y la población debió establecerse en el lugar que ocupa hoy en día la ciudad de Ávila. En la actualidad Ulaca y su entorno están declarados Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica.

El Nemeton.

En el sector noroccidental del poblado se ha planteado la existencia de un área sacra o nemeton formada por un santuario y una sauna ritual, separados entre sí unos 150 m en línea recta. El emblemático santuario de Ulaca está compuesto por dos estructuras que forman parte del mismo conjunto: una estancia rectangular de 16 x 8 m excavada parcialmente en la roca y el “Altar de sacrificios”, una gran peña de granito con una doble escalera labrada que conduce a una plataforma con dos cavidades comunicadas entre sí. Una de ellas vierte a una tercera que, a su vez, comunica con la parte inferior de la peña a través de un canal.

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© Zalberto | enero - 2026