 ♦ Severiano Martínez Anido ♦ Primo de Rivera
“Yo no he matado a Eduardo Dato, a quién siquiera conocía, sino a un presidente que autorizó la más cruel y sanguinaria de las leyes: la ley de fugas.” En su 'Dietario de Madrid' (Libros del K.O.), Josep Pla explica cómo, durante todos los días posteriores al 8 de marzo de 1921, fecha del asesinato del primer ministro, cualquier individuo con acento catalán resultaba sospechoso de haber atentado contra el líder del Partido Conservador. El escritor, cauto, optó por abrir la boca lo mínimo indispensable. Tras la confesión de Pedro Mateu, uno de los ejecutores del plan anarquista, recobró el habla. |