Castilla La Vieja
jueves, 08 de abril de 2021

Castilla fue conocida como una unidad hasta el s. XVI, cuando se popularizó el concepto de 𝘊𝘢𝘴𝘵𝘪𝘭𝘭𝘢 𝘭𝘢 𝘕𝘶𝘦𝘷𝘢 para referirse al antiguo Reino de Toledo, en contraposición a 𝘊𝘢𝘴𝘵𝘪𝘭𝘭𝘢 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘦𝘫𝘢, identificada con el antiguo Reino de Castilla.
A la muerte de Fernando VII en 1833, Isabel II decidió continuar con las reformas administrativas adoptadas en 1822. A tal efecto, en octubre de ese año, nombró ministro de Fomento a Javier de Burgos, que sería el máximo responsable de llevar a cabo la ansiada división provincial.
De Burgos adoptó el plan de Larramendi y Bauzá aprobado en 1822, del que restó tres provincias (El Bierzo, Calatayud y Játiva) y además añadió un nuevo ente supraprovincial: las regiones, que fueron configuradas en base a las regiones históricas y antiguos reinos preexistentes. Así, a Castilla la Vieja, vinculada al antiguo Reino de Castilla, le fueron asignadas las provincias de Valladolid, Palencia, Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Santander y Logroño.
Esta división se mantuvo hasta 1978, en que se inició el proceso de constitución de las autonomías. El famoso "café para todos" que especialmente afectó a Castilla, de donde se segregaron Cantabria, La Rioja y Madrid y a la que se añadieron Albacete (a Castilla - La Mancha) y la Región Leonesa, que fue unida a los restos de Castilla la Vieja para formar la artificiosa "Castilla y León".

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© Zalberto | enero - 2026