Un día espléndido. Una temperatura perfecta; un mix de calor, aire cálido, brisa y luz, que hace que los corazones bailen. A primera hora clase con Maite y Luis (el chiste de Eugenio del búlgaro). Y el resto del día... un arroz preparado por Raquel, unos baños en la piscina, un holgazaneo en la casa, la visita de José Antonio con la tele grande, la charla con cervezas, el paseo didáctico por el aguacatal; un día perfecto. Ah. Soplillos se va haciendo con nosotros de nuevo. Ya se queda por el porche lamiéndose las partes, jejeje. Y viene a pedir comida cada hora y poco. Aunque hay que reconocer que su aspecto desaliñado no ha mejorado gran cosa; dan ganas de pasarle un peine, pero cualquiera le toca, lo mismo te pega alguna mierda rara, tipo garrapatas, pulgas, etc. |