Lunes, los tres en casa, y los gatos, la calma se reinstaura. El tiempo está muy inestable, no se sabe si va a llover o si va a salir el sol. Levantar la persiana antes de las siete y comprobar que fuera hace rasca, que el cielo está cubierto y que aunque no chispee la lluvia es una posibilidad bien cierta. Aún así, nosotros seguimos con nuestro plan de subir a la Cruz, esta mañana vamos a esparcir las cenizas de Feli desde allá... Un paseo delicioso hasta la Cruz y un esparcir de cenizas silencioso, respetuoso, por un lugar perfecto al que poder acudir para elevar un recuerdo o interiorizar un sentimiento, un buen lugar al que peregrinar cuando el corazón ahoga el pecho. Una vez terminado el ritual Raquel regresa a casa, ella teletrabaja; yo me encamino al Paño, con el tiempo muy limitado pues a las diez comienza la teleclase con Maite; así que me apuro. Un paseo genial. Dado que calculo que el tiempo del que dispongo me sirve para llegar al menos hasta la Puerta de Quintanilla (el Collado de Dulla, entre Dulla y las Hazas), me apresuro y controlo mis tiempos: desde el cruce del sendero a la Cruz hasta el collado tardo alrededor de 25 minutos, más bien un poco menos jejej. No me entretengo en el collado e inicio el regreso. En el cruce del camino bajo Dulla me acoplo fuertemente la mochila y me lanzo cuesta abajo a trote lobuno: no me detengo hasta llegar a casa, HASTA LLEGAR A CASA!!! Muy guay, solo deseo y espero que este corretear no genere algún tipo de lesión o dolorcillo; crucemos los dedos. Comida de aprovechamiento de restos: la lechuga de Joaquín con cebolleta y lomo adobado con pimientos; el jefe se zampa lo que sobró de las patatas a la riojana del domingo, fijo que estaban deliciosas. Y de la mesa a la cama a sestear; placer supremo. Tras la siesta preparamos expedición a Reinosa: el jefe quiere pasar por el LIDL a comprar sus caprichos, básicamente un porrón de latas de refresco de limón marca blanca LIDL; es un caso sin solución jajaja. Pasamos también por Mercadona y rebosamos el capó del coche con víveres para varios días. En Reinosa hace un tiempo de perretes: llueve, sopla un viento frío, en fin. De regreso paramos en el Carloto a tomar una jarrita de vino y media ración de queso. La cena? salchichas con pimientos. A las diez menos cuarto ya estamos en la cama, viendo un par de capítulos de The Purge. Durante la noche los gatos nos dejan dormir. Curiosidad gatuna: a media noche el Saúl rasca nuestra puerta, nos levantamos y le encontramos en el pasillo con todas las puertas cerradas ¿?, cosas de Jesús, cosa extrañas la verdad, habrá que interrogarle jajaja
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