 Otro día más a caminar a primera hora por Paño y Dulla. Una gozada. Además hay que recordar que los últimos 4 kilómetros hay que anotárselos al haber del tranquing del bueno, un amateur casi profesional. Ya de regreso, y tras la ducha, me afano en preparar un guiso de garbanzos, con su caldo de carne y hueso de jamón, con sus verduras y con su todo, y sin malla, por lo que he tenido que abandonar mi zona de confort cocineril e improvisar un procedimiento adaptado a las circunstancias; un éxito. Comer y siesta. Por la tarde recuperamos el fallido plan del día anterior y subimos a Reinosa, de compras, incluso con lista escrita en papel. LIDL, Mercadona y Alimentación Lázaro. Un tiempecito muy de Reinosa, con sus bancos de niebla y sus momentos frescos frescos. En el camino de regreso hacemos la paradita habitual en el Carloto, a comer jamón y beber unos tragos de su vino casero. Un día reposado, muy necesario. |