 Nos levantamos con la sana intención de montañear por Dulla. El día arranca húmedo, casi lluvioso. Nos preparamos bien y salimos: chispea. Para hacer tiempo y confiar en que la lluvia remitirá nos acercamos al bar de Radú a tomar un café con pincho de tortilla. Allá echamos un rato y finalmente nos decidimos a salir a caminar, aún chispea algo. La decisión es acertada, poco a poco el tema lluvia remite y podemos caminar tranquilos. Subimos al collado de Dulla, la Puerta de Quintanilla y alcanzamos los altos de SobrePaño. Dado que la amenaza de lluvia no desaparece del todo, los planes de subir a las Hazas los dejamos para otro día y optamos por iniciar el descenso por el sendero ondulante que vira hacia Puentedey; para incorporarnos al camino hacemos unos metros de monte a través, poniendo un poco de chispa aventurera a la caminata. Finalmente descendemos sin problemas y regresamos al pueblo. Parada técnica en el bar de la Piscina y a casa a preparar comida: arroz con cosas, la especialidad de Raquel. Y en la cocina, con copa de tinto navarro en la mano, nos ponemos al cocineo: un caldo hecho con carcasas y hueso de jamón, un refrito a base de cebolla, pimiento verde y setas variadas y por último un arroz con salchichas frescas y unos huevos cocidos. Resultó un éxito: sabroso y saciante. Al jefe no le ponen demasiado las comidas en condiciones, él es más de mierdecillas dulzonas y cosas por el estilo, come peor que un niño malcriado, en fin. Después del arroz nos apalancamos un rato en la terraza antes de ir a la cama a sestear. A eso de las siete y media me levanto y preparo la cena: vainas con patatas. Sin más, a la cama de nuevo. Esa noche me costó largo rato conciliar el sueño, supongo que por un exceso de siesta etc, jeje.
TEMA CENTRAL: El deseo de Jesús de bajar a Bilbao el domingo con nosotros, que trastoca todos los planes. Porqué? pues porque quiere ir adelantando trabajo en la preparación de su libro...
NOTA ESTHER y JORGE.- Esther y Jorge ya están de regreso en Bilbao tras su semana de vacaciones en Sanxenxo, bastante fustrante por culpa del mal tiempo y de las aglomeraciones vacacionales propias del mes de agosto (por no hablar del hotel potroso elegido no sé por quién de los dos...) |