Regreso a casa. Desde primera hora nos afanamos en recoger todos nuestros enseres para empacarlos en sus maletas y mochilas. No es tarea fácil ni rápida, pero la llevamos a cabo con presteza. Jesús deambula en silencio como queriendo pasar desapercibido, es muy consciente de que sus caprichos generan malestar, y ya veremos qué hace en Santutxu, tantos planes ocultos como demuestra tener... A las doce aprox vamos Los Llanos a comer dos raciones de rabas, para no necesitar parar a comer ni ná. Y de allá iniciamos regreso. Por cierto, Indalecio se va a quedar toda una tarde y una noche y una mañana solo, veremos. Sobre las dos y media pasadas llegamos a casa, descargamos los trastos, Jesús se va a su casa con su bolsita de bobadas (previa parada en BBK para poner libreta al día, uno de sus temas secretos), y yo meto el cochazo en el garaje, con esfuerzo pequeño y esmerado cuidado. Y a casa... Nada más abrirse abrirse la puerta del ascensor en la séptima planta del 52 me doy de bruces con Raquel, que sale disparada a casa de su padre... esto no ha hecho más que empezar... Tema? Sus lápices, no encuentra nada, le hemos revuelto todo, etc. Reformarle la casa va a ser un tema arduo y lleno de problemas, ya que Jesús tiene comportamientos tipo Diógenes que hacen muy complicado deshacerse de cosas inútiles, de cosas rotas, de basuras y mierdecillas variadas. También veremos. Mientras espero a Raquel, que finalmente está casi una hora en casa de su padre con su hermana etc, preparo una tortilla de patatas, expreso deseo de ella. A las cuatro aprox regresa Raquel. Comemos la tortilla y apalanque total, ella en la cama, yo en la butaca. Y ahí termina el día, el resto de horas han sido plenamente dedicadas a recuperar el sentido, a rebajar el nivel de estrés y a descansar; mañana me espera un lunes complejo, veremos también de nuevo. |