Día complicado, intenso en lo emocional. Todo lo relacionado con Jesús se está volviendo ligeramente turbio. A primera hora recibo llamada de Jesús sumamente preocupado por sus mierdas de libros y, por supuesto, poniendo en duda la veracidad de mis palabras cuando le aseguro que yo no lo he tirado ningún libro. Se lo repito varias veces, pero es inútil. Me cabreo de verdad. Tomo la decisión de rebajar mi implicación con él hasta el mínimo aceptable socialmente, y decido también no entrar nunca más al trapo con sus movidas, ignorarle es el camino. Lo cierto es que estamos todo el tiempo dando tumbos en lo que se refiere a la reforma y tal y cual. Un día pensamos en ir a tope y dejarlo dabuten. Otro día pensamos en no hacer gran cosa, lo justo y necesario. Una montaña rusa del bricolaje. Pero creo que estos últimos acontecimientos han hecho un efecto irreversible en mi experiencia personal, y no hay que perder de vista cómo suelo yo reaccionar ante los desprecios y desconfianzas, quiero decir que si alguien se planta ante mí con la verdad por delante, y esa verdad es que no simpatiza nada conmigo, pues que ese alguien no espere de mí nada, ni en lo material ni en lo sentimental. Cosas. Bajamos Raquel y yo al Jarritas a comer un pincho. Esther nos llama, está hasta los cojones. Ha decidido poner fin a la temporada vacacional en el pueblo, no soporta las compañías, y tampoco me extraña. Quieren bajar a Bilbao el sábado con padre y gato y ya no volver a subir con ellos. Tiene claro que tendrán que pasar unos cuantos días en su casa mientras se rematan las obras del piso; de hecho sugiere que la semana que viene le metamos mano al asunto entre los cuatro... a mí me parece una gran idea. Más cosas. Preparo salsa de tomate. Raquel quiere arroz con huevos fritos y tomate... deseo concedido. Luego siestón. Raquel baja al centro a buscar regalo para Rebeca; se decide por un colgante muy fino de Lotus. Yo, siestón. Últimas cosas. Espero a Raquel preparando vainas. Y a la cama a ver capítulos de Bad Blood. Un día confuso e incierto. El futuro no muestra sus cartas, todas las jugadas van de farol. |