 Domingo al modo de estar velando armas, previo todo ello ante lo que se avecina el lunes... Y recuperando el cuerpo tras un sábado tan cargando de etanoles... A media mañana preparo un tortillón de siete huevos, como almuerzo. Al medio día descongelo carne picada y con lo sobrante del tomate del viernes preparo macarrones, en plan que sobre. Y al final de la tarde echo mano del caldo de vainas que sobró anteayer y preparo sopa para relajar los esfínteres. Resumiendo, domingo gastronómico y resacoso. Resumiendo, que mañana quizás no sea yo el que más interés ponga en rematar la faena en el piso de Jesús; que no he dicho que apareció a media mañana a dar la matraca, repitiendo sus bobadas y recitando con grandilocuencia sus rimas, las de siempre, ya que aunque sean según dice de nueva creación, a mí siempre me suenan a los mismos palabros... Y todo eso. |