A las 9 estoy entrando por las puertas del BM. Compro merluza, leche, cervezas, y papelano. Cuando regreso a casa me encuentro a Raquel preparándose para salir a atender la llamada de su padre y va a su casa. Regresa al cabo de una hora muy alterada: bronca por las movidas del libro y del me habéis jodido la vida y toda la pesca. Una película de las malas. A eso de las doce recibo llamada de Yolanda, dice que está por el barrio y que si queremos tomar algo. Y queremos, tanto queremos que al final comemos los tres en el ErrondaBerri, hamburguesas y tal. Raquel decide irse de tiendas y yo me subo a casa a descansar dormir.
Nota Jesús.- A última hora Raquel sube a casa de su padre a ver cómo va la cosa. Afortunadamente se lo encuentra más tranquilo y sin ganas de pelea. Jesús está actuando como era de prever: se muestra moderado y como arrepentido para que sus hijas no le retiren las atenciones, pero es todo simulación, un tipo de farsa en la que es un consumado especialista; toda una vida esquivando los dardos de su mujer dan para mucha experiencia personal. Las chicas han vuelto a caer en el engaño. Veremos. |