 Un día complicado. Jesús lleva desde la noche anterior dando por saco: el taladro, las cucharas de madera... En fin, dando por saco y mucho. Raquel casi no ha dormido. A primera hora ha ido a verle y Jesús le ha montado un pollo desproporcionado: las comisuras de los labios con babilla burbujeante, asquerosa, agitando los brazos, gesticulando y profiriendo aspavientos verbales, dando toda una lección magistral de "cómo montar un drama sin necesidad de agravios"; es un consumado actor. Los próximos pasos hubieran sido, primero, petición de perdón exagerando el tono, segundo, halagos y piropos que no vienen a cuento, y en tercer lugar... la vuelta a comenzar montando otro bonito e inesperado follón. Y como así no hay quién aguante el tipo, Raquel ha bloqueado el número de su padre para anular el primer paso, se ha pedido el día libre y ha dado pistoletazo de salida para dar comienzo al éxodo gallego; así se frena el segundo paso, y el primero, casi mejor quedarnos en el tercer paso, es más digerible y más visceral, y tengo que admitir que ya va siendo hora de que el actor Visceral entre en escena y dé un giro de guion. Veremos. En un periquete de un par de horas, previo pincho en Mi Bodega, preparamos equipaje, sacamos el Lodgy, hacemos tetris con el equipaje (en el mega maletero de nuestro Lodgy cabe lo que le eches) y aceleramos sin pasar de 120 en dirección AP-68, A-1, A-León, N-525, Puebla de Sanabria, Posada Real de las Misas, suite 14, barra de bar y cheslones, y mobiliario setentero jajaja. Son las 6 de la tarde. Nos ponemos cómodos y salimos a callejear por Puebla, por la zona medieval, el castillo, la iglesia tocho, las murallas, las impresionantes vistas, echamos un minijoin apoyados en las almenas antes de entrar a visitar el castillo, echamos una par de botellines Estrella Galicia, con aceitunas maxigordas y a las nueve, como un clavo estamos cenando en la Posada. Cenando. Hojaldre con ensalada de pimientos rojos asados y ventresca de bonito napado con mahonesa y cosas ricas. Muy bueno, sorprendentemente bueno. Flor de alcachofa horneada tras cocida. Qué buen plato!!!. Chuleta de ternera gallega, jugosa, con su grasa derretible, sus patatas y su todo. Perfecta. Una gran cena, en un comedor con vistas, en un ambiente relajado y relajado y relajado. Y para rematar nos entretuvimos un rato en una terraza comunitaria de la posada, desde la que observábamos la noche y sus gentes, mientras nos echábamos un estupendo y reconfortante petajoin... Y a dormir. |