 A primera hora, y a trancas y barrancas, hacemos abdominales, guiados y supervisados por Maite. Nos preparamos para una salida en bus a Pontevedra: chubasqueros, paraguas, calzado adecuado y tal. La noche anterior nos proporcionó un bonito espectáculo de luces y truenos, y chaparrones. Al amanecer todavía estando la climatología bastante adversa, pelín amenazadora. En fin. Un viajecito en autobus, un euro y medio por pasajero, cuarenta minutos de recorrido con abundantes paradas en los pueblos, Bueu, Marín, Pontevedra. En Pontevedra turisteamos con gran estilo, comemos un megapincho de tortilla y visitamos iglesias y rincones. Buscando dónde comer ensaladilla, terminamos dando con nuestro apetito en un bar de menús, uno de ésos con aroma a chotuno, y optamos por el... menú!!! jajaja. Comemos menestra (de la congelada), merluza a la gallega (fresca y en su punto!!!) y flan casero. Así que no comimos tan mal. Y barato. Regresamos a la estación de autobuses de Pontevedra y pillamos uno a Cangas a las quince treinta. Viaje tranquilo. Ya en el ático empezamos a darle vueltas al tema de decidir adónde dirigirnos para continuar las vacaciones. Pensamos en la costa de Lugo. Raquel se pone a ello, pero al rato se da por vencida. Entonces le sugiero que reservemos un semana más en Bueu, y así no tener que andar con minimudanzas y tal. Total que Raquel contacta con la propietaria y consensuamos prologar la estancia en el ático hasta el lunes 20, por 1.125 euros. De puta madre. La decisión nos ha dibujado una gran sonrisa en el rostro: buena señal. Y tal. |