ya pasó tal y como me lo veía venir ayer, a las 10:30 ha aparecido L por la sala de espera [una estudiante de 5º; sí, estudiante, muy estudiosa y aplicada... espero] y ha pronunciado las palabras mágicas «mister BSO»; reDios, me he levantado de un respingo; pero como soy muy previsor y yo me conozco, un rato antes de las diez y media me había trapiñado medio tranquimazin de los rositas y me encontraba mucho más ENTERO, ya sabes
total que a las 10:31 ya me teneis tumbado mirando al cielo de la clínica II, dispuesto a sufrir un tratamiento completo en la séptima de arriba a la derecha según se entra con la lengua por detrás o por debajo; en fin, qué momentos: como que me han pinchado, raspado, pulido, fijado, compositado, y qué sé yo; a las 12:45 han terminado; las mandíbulas no respondían a las órdenes cerebrales, y la zona derecha de la cara se había transformado en una especie de material celuloso y amorfo, insensible, casi inexistente; aunque todo no es tan duro, ya que a la hora de aflojar la pasta, la cosa sólo me ha supuesto 22 maravedíes... una de las ventajas evidentes de que te reparen las herramientas de triturar y cortar en la facultad de odontología [además de algunas otras virtudes que tiene el asunto y que prefiero dejar que las imagine vuestra calenturienta cabecita] |