siempre hay algún punto de concordancia que suscita el interés de las miradas, incluso en la penetrada oscuridad de la sala de un cine múltiple, de ésos en los que los personajes mudan de cuerpos a la velocidad del sonido, música quizás; siempre hay interés en saber porqué este yo pudo perder ayer mismo la concentración y quedarse helado mirando al vacío pensando en la inevitabilidad de la muerte, de la mía muerte, la única que puede hacer desaparecer el universo conocido; un momento de perplejidad o de suprema claridad o de pureza transmutada en soledad; una mirada que piensa y que pretende ser sincera; una necesidad de encontrar un motivo suficiente para encarar el fin con alegría o dignidad o entereza o CLARIDAD; una canción... ¿qué canción ha de sonar en mi último suspiro? me lo he preguntado tantas veces, lo he sabido tantas otras; así que aquí estoy: sólo un recuerdo de mí mismo, una imagen postrera de mi propia historia, o un proyecto; aunque en este día sólo necesito reencontrar esa buena idea que me haga alcanzar el filo de lo intangible de un modo altivo y que satisfaga mi insaciable orgullo; y todo ello fruto de la tierra que me trajo de nuevo a ser como algunos que sois como yo |


