 Amanecer frío y luminoso, así es en Barcelona. Desayunamos en el hotel. Un bufet sencillo: en mi caso café y huevos revueltos, en el de Raquel unos huevos cocidos y café con cosas dulces para mojar. Nos adecentamos y salimos en dirección casa de Mikel. Precioso día barcelonés para disfrutar en familia de una suculenta calçotada. Antes de partir en dirección a los calçots jugamos una rato con los chicos y los cohetes a propulsión pedal jajaja. La quedada es en casa de Mikel. Nosotros vamos con Chescu y Charo. Mikel con Marta y los nenes. Francesc con Angels y sus hijos Francesc y Judith. Marc y Victor no comparecen. El restaurante está en las laderas de los montes que rodean Barcelona, cerca de la torre de Collserola y con el Tibidabo a la vista. Es un negocio potente, muchos comedores y mucho personal. Nos instalamos junto a las ventanas disfrutando de unas vistas espectaculares. Y comienza el ágape. Pan con ajo y tomate. Calçots con salsa romescu. Alcachofas. Chuletón de Girona, Raquel. Carne a la brasa, yo (pufff, elegí mal). Todo genial. Buena compañía, buena comida, buenos caldos. Y a media tarde regresamos a casa. La comunión se disuelve y nosotros nos marchamos al hotel, no sin antes tomar una caña en la zona del mercado de Collblanc. Estupendo día.
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