Se han batido récords esta tarde, récords de insultos... Se han producido llamadas telefónicas reivindicativas de sillas eléctricas y taladros de anticuario. Cierto, se han producido esas llamadas, varias, necesariamente innecesarias. En todo caso el poeta maldito se ha llevado de vuelta a su soledad un amplio surtido de insultos y ofensas, gritos y susurros, y dolor, mucho dolor. Creo que Raquel ha batido el récord Guinness de «Mayor nº de insultos por minuto»; eso creo. Al mediodía salimos a dar un voltio y nos parece ver al poeta caminando en dirección al Karlos. Le seguimos cautelosamente, pero al doblar la esquina del Jarritas nos lo encontramos plantado firmemente en mitad de la placita ¡!. ¡Cielos! Nos acercamos dubitativos. Nos ve y sin sonrojo nos dice: «Qué tal? Podías invitarme a un Bitter... » Impresionante. Impresionados, le decimos que cómo tiene el valor de sugerir semejante cosa y sin esperar una respuesta coherente, sólo sandeces salen de su boca, nos damos media vuelta y nos esfumamos. Repito: ¡¡¡impresionante!!!
Notita Jesusito.- Se ha cortado el pelo y no lleva boina... Parece ser que el sábado o el viernes ha intentado denunciar en la Ertzaintza de Txurdinaga, pero le han indicado que lo haga en los Juzgados, en el de lo Civil, en Ibáñez de Bilbao. |