 Frío, mucho frío, pero insuficiente para enfriar los caldeados ánimos familiares. Quedo con Raquel al regresar del monte. Me comenta que la Ima y Pedro están pedos, a base de chupitos, etc. El análisis se ajusta a la realidad: allí están, a las puertas de la iglesia del Carmelo, con una borrachera interesante... en fin. Conozco a Rober, la pareja currela de Pedro: un botarate de tomo y lomo. Tampoco debería sorprenderme. Total que Raquel, Esther y yo nos damos el bote y antes de subir a casa echamos un zurito en el Piérolas para ponernos al día con las andanzas de Jesús, el poeta errante; maldito también. En realidad no hay novedades, él sigue a lo suyo con las amenazas de denuncias, con la colocación de notas alusivas en los portales y con la correspondencia habitual, ora a máquina, ora a mano. Estupendo todo. |