Un día lleno de emociones y efluvios diversos. Tras las habituales actividades matinales, Maite, compras, etc, Raquel se prepara a conciencia, tanto mental como vestimental, para acompañar a la camarilla a los juzgados, a responder a la citación generada a partir de la denuncia del ilustre poeta. Todo un repertorio de nervios, cautelas y cabreos. Y hete aquí que los acontecimientos se desarrollan de un modo bastante inesperado, y no por previsible sino por... inesperado. El caso es que la persona que les atendió se mostró accesible y permitió que Raquel participara en la movida. El caso es que esa persona, una funcionaria, conocía perfectamente a Jesús, es más, le tiene muy fichado, jajaja. Pues parece ser que se hizo un nombre en las dependencias judiciales, un mito diría yo. Jajaja. Vamos que la lio parda; en su línea. Dio voces, maldijo a diestro y siniestro, compareció varios días seguidos pidiendo a gritos justicia, y finalmente fue instado ,y acompañado, por el personal de seguridad a abandonar el palacio de justicia. Un numerito grandioso; y lo calladito que se lo tenía el muy pirata (menudo cabrón). Lo cierto es que la tan temida citación se transformó en una feliz liberación de temores e incertidumbres. Todo el asunto de las denuncias queda cerrado. La funcionaria comentó que si aparecía por allá de nuevo, le intentaría explicar la situación, le explicaría que la denuncia se ha archivado, y que como siguiera dando la tabarra con el tema denuncial se vería obligada a pedirle que abandonara otra vez el juzgado. El resto de la mañana, el mediodía y la tarde, los dedicaron las muchachas a una de las actividades en las que ellas son auténticos jedis, unas maestras cumlaude, unas medallas de oro. Estoy hablando del noble arte del plimplar. Efectivamente, plimplaron por parejas, Raquel e Ima, Raquel y Esther, Raquel en todos los saraos. Jajaja. A media tarde estaba yo tan pichi en casita, viendo El Libro de Boba Feat, cuando recibo llamada de Raquel. «Estamos en el Jarritas, quieres bajar a tomar una caña?». No sé porqué dije que sí, sabía perfectamente lo que me iba a encontrar... pero bajé, jajaja de nuevo. Y bueno, aquí llega lo mejor. Allá estábamos los tres, Esther, Raquel y yo, tomando cañas tostadas sin parar, cuando Raquel de repente se embara y los ojos se le iluminan por fulgurantes llamaradas de asombro y temor: Jesús acabada de doblar la esquina del Jarritas y con su aguda vista nos localizaba. El resto pertenece a la leyenda. Balbuceos, frases entrecortadas, indignación y frustración. Esther no le da opción, «Vete» «Que te vayas» «Adios». Raquel lo mismo pero más elocuente. Ante semejante panorama Jesús comienza a alejarse, pero tras dos o tres pasos regresa. Más «Que te vayas». Más «Adios». Más de lo mismo. Y ya sí, ya se va y no regresa. Nos quedamos desconcertados. Le han dado el alta. Santa Marina no ha informado del alta; qué más da. El caso es que el rapsoda ya está de nuevo en las calles, con su libertad recobrada, con nuevos ímpetus supongo. Qué será lo siguiente, será Málaga, será... qué será será ♫♫♫ Y esto es, resumido, lo que dio de sí este día. Lo más inesperado, la trama «Jesús en los Juzgados» por fin ha quedado resuelta, y lo ha hecho a favor de la familia, como debía ser. Ahora? A esperar acontecimientos. |