El club de jubilaos y la gripe de Raquel
lunes, 28 de marzo de 2022

Son las ocho de la mañana. Suena el móvil de Raquel, es Apa.
Como otras veces, se está muriendo, no puede respirar, necesita ir a Urgencias y si le llevo yo... mejor. Raquel no puede contener la ira y le chilla y le manda a cascarla.
Lo de siempre: nervios y cabreo a partes iguales. Afortunadamente la convenzo para que le bloquee en el móvil; y yo pongo el timbre del portero automático a cero. Su puta madre.
A eso de las nueve y media bajo a recoger un paquete de Amazon a la frutería, que luego resultó ser algo para la Inma, y me largo al club de jubilados a encargarme de entregar el papeleo para hacer socio al poeta maldito, al maldito poeta. Cuando llego allí me encuentro una cola bastante nutrida... Pero qué voy a hacer? pues me acomodo y me dispongo a echarle paciencia a la historia.
Después de hacer cola durante casi 2 horas, rodeado de vejetes nerviosos, haciendo cola y llevando número (49) ¿?, por fin he entregado los papeles del viejo para hacerle socio del club de jubilados de Santutxu. Tiene el nº 1117. Me han entregado un papel con el número y en los próximos días habrá que pasa a recoger el carnet.
El resto del día en modo casero, cuidando a Raquel. Para comer: espaguetis con tomate. Y picoteos a lo largo del día y tele, mucha tele.
A las ocho de la tarde Raquel se mide la temperatura con el termómetro de mercurio: 37,5º, fiebre.
Por cierto, para eliminar dudas Raquel se ha hecho un PCR casero: negativo.

Nota Jesús.-
Por cierto, y a modo de comentario, a lo de los jubilados he ido yo porque Raquel está pachucha, con algo tipo gripe. Y no me ha hecho mucha gracia, ya que el poeta ha vuelto a las andadas y desde ayer está dando por culo, que si no me funciona el móvil (lo tenía apagado y NO SABE ENCENDERLO), que si no sé cerrar una ventana (estaba en BATIENTE), que si esta mañana a primera hora pretendía que le llevara a Urgencias porque no respiraba bien... Lo de siempre, dando por culo.
Supongo que lo de esta mañana, lo de ir a Urgencias, es consecuencia directa de que ayer, cuando lo del teléfono, que vino a casa a que se lo encendiéramos, y que intentamos explicarle que sólo hay que pulsar un botón, ¿?, pues eso, que le eché una minibronca y se fue diciéndome «Alberto, perdona eh, gracias eh», mosqueado total, y claro, hoy tocaba venganza, y cómo se venga él: sencillo, tirándose al suelo y haciendo pataleta. Qué cabrón, me tiene harto. Esta mañana, tras la llamada de «Urgencias», le he convencido a Raquel para que le bloqueara el móvil y he quitado el sonido al portero automático, ambas cosas para que no pudiera tocar los cojones. ¿Qué habrá hecho? Me la sopla.

A esto último tengo que añadir [había olvidado este punto relevante] que a media mañana ha aparecido aporreando la puerta, tope nervioso y alterado, porque, además de no cogerle el teléfono, no había podido informarnos de que ya se encontraba bien, PUES HABÍA CAGADO A TOPE Y SE HABÍA QUITADO UN PESO DE ENCIMA. Qué cabrón está hecho. Estreñido, como siempre. Qué hijoputa. Qué manía le estoy cogiendo.

#joshua - #jubilados - #gripe - #PCR

© Zalberto | enero - 2026