Decathlon y los pantalones extraviados
martes, 12 de abril de 2022

Esto da para mucho.
Maite y el tren inferior.
Colada, ducha y aseo general.
En Decathlon 2 pantalones cortos azules muy veraniegos, un ligero cortaviento XL azul tenue.
En la cocina se han preparado unos macarrones integrales aliñados levemente con su lata de bonito del norte en aceite.
Y una siesta de butaca.
A media tarde regresa también del Decathlon mi amada Raquel, con sus compras bajo el brazo: zapatillas ultraligeras, pantalones monte oscuros chulos, vestido corto veraniego y verde, calcetines y paf. Todo muy propio.
Cenando vainas con sus huevos.
Y en el momento de la preparación del acueste nocturno hete aquí que da señales de vida el poeta; en esta ocasión ha sido la nena la que ha generado la llamada inicial, la que ha despertado al monstruo...

Nota Jesús.-
¿Mis pantalones? ¡¡¡He perdido mis pantalones!!!
Nooo, están en la bolsa que llevas en la mano.
En fin, mucho de lo suyo. En esta noche tocaba el victimismo aderezado con dosis altas de sainete cutre.
Cuesta creerle, cuesta. Raquel quiere pensar que está perdiendo la cabeza. Para mí es como un dejá vú de lo sucedido meses atrás, cuando se puso el mundo por montera y buscaba hembra libre a la que dar un buen repaso carnal y emocional. Puede ser que ahora estemos en las mismas; de hecho yo me pregunto «¿quién es Francis?»; porque ahí hay tema, lo hay, y el poeta bien que se encarga de escurrir el bulto para no dar detalles del asunto. Con él nunca se sabe, siempre da la impresión de estar tramando algo turbio e inmanejable. Veremos.
El caso es que se pasó por casa, se sentó en una silla y nos dio un recital completo de ayes y porqués y qúemepasas; una locura total. Raquel tuvo que insistir para que se largara, ya que él quería quedarse un rato, probablemente esperaba el mejor momento para recitarnos unos versos sublimes de los suyos... Hay certeza en todo esto.

Seguiremos.

#decathlon - #joshua

© Zalberto | enero - 2026