Anda el viejo un poco jodidillo de la cosa respiratoria. Raquel ha pedido hora con el Dr. Hernández y para allá han ido. Todo en orden. Le ha recetado cosas para lo suyo de los bronquios y ya. Todo como siempre. El Jesús ha bajado esta mañana a toda leche al LIDL a hacer compras, porque se había quedado sin Baileys, el muy pirata. Se ha subido el carro del LIDL hasta casa... ¡¡¡!!! Es un figura. Preparo vainas y pechuga a la plancha. Rico y saludable. Perfecto menú para un descanso al inicio de la tarde... A eso de las tres nos ponemos en modo siesta, Raquel en la cama y yo en la butaca. Pero suena el teléfono: alguien ha recogido al poeta en las escaleras de la Biblioteca de Bidebarrieta con signos de mareo y palidez sospechosa. Así que Raquel se prepara a toda leche y sale al rescate. Al cabo de una hora regresa: han regresado en taxi y han dejado al rapsoda en su casa, en pijama y acostado; hablo en plural porque también se ha cercado al lugar de los hechos la hija mayor, la Tata, la Esther. En fin. |