Día plácido y soleado. Para recuperar el sentío tras un par de chinas inesperadas, me tomo el sábado como excusa para descansar. Raquel se impacienta y opta por salir a mirar bikinis etc. El plan es sencillo: comer en el OldSangai a las 14:30, con la reserva preparada, por supuesto. Y regresar a casa a holgazanear durante toda la tarde. Un inciso. A eso de la una y media me llama Raquel para que vaya bajando al centro, pero ya no está sola, me espera en La Olla, en la calle Diputación, con su Tata y su Jorge. Bueno, hay cierto peligro, pero tengo la esperanza de que mi nena sea prudente y no trastoque los planes, fundamentalmente porque el trastoque conllevaría ineludiblemente agarrarse otro pedete, y ya van... Pero por suerte creo que Raquel ya les había puesto al día de nuestros planes y no se apuntaron a la jamada o, lo que sería peor y más probable, no forzaron un cambio de planes, cosa que odio que haga Esther y que ha solido hacer. Así que... todo bien, nos despedimos de la parejita divorciada y nos sentamos a comer en el OldSangai: - Rollitos vietnamitas - Sao Mai - Langostinos en tempura - Fideos de arroz fritos - Una botella de cava Recaredo (el mismo que la Miñanbres regaló el otro día a Antolín por su cumpleaños) Y yo a casa a descansar. Y Raquel a mirar unas tiendas; a las seis y pico regresó a casa con las manos vacías... ohhh. Y así y poco más. |