Se veía venir: un viernes con ganas de plimple. Es algo que no falla, después de la calma siempre viene la tempestad. A primera hora, tras la clase con Maite, me dedico a la compra de víveres variados. El plan es comer arroz con pollo y salchichas; y beber Barbadillo de dosis altas; y cervezas ORO. El plan se cumple a rajatabla. Además el tiempo acompaña. Luce el sol, la terraza está libre y seductora, y el Indalecio hace las delicias de las personas presentes. Así que mucha música, mucho bailoteo, muchas risas y mucho de todo. Es el verano que se anuncia más allá de las montañas y los mares, es el tiempo de los sueños y los deseos, el que todos llevamos en la epidermis de nuestros mundos imposibles. |